Los virus entéricos, como rotavirus (RV) y norovirus (NoV), tienen un impacto significativo en la salud humana, causando enfermedades diarreicas que pueden llevar a la deshidratación y la muerte, especialmente en niños menores de 5 años en países de bajos ingresos.
Ambos virus interactúan con los antígenos del grupo histosanguíneo (HBGAs), los cuales son carbohidratos complejos presentes en la mucosa del tracto digestivo y de otros tejidos. La interacción entre los virus y los HBGAs desempeña un papel crucial en la infección y su unión muestra variabilidad dependiendo del genotipo viral y del tipo de HBGA.
Además de los HBGAs, se ha descubierto que otros factores, como la microbiota intestinal, pueden influir en la interacción de los virus con las células hospedadoras. La composición de la microbiota intestinal desempeña un papel importante en la resistencia o susceptibilidad a las infecciones por virus entéricos. Todavía quedan lagunas relacionadas con el conocimiento de los mecanismos por los cuales la microbiota influye sobre la infección, ya que se ha determinado tanto efectos positivos como negativos. Sin embargo, se ha sugerido que la unión de las partículas virales a bacterias o a sus componentes solubles (compuestos similares a HBGAs) podría facilitar la eliminación de los virus a través de las heces o, por el contrario, estabilizar su adhesión a las células intestinales. Además, la microbiota podría influir en la producción o degradación de la mucosa, lo que afectaría al acceso de los virus a las células diana. También podría modificar el estado de glicosilación de la mucosa, influyendo en la adhesión viral y, por último, la respuesta inmune desencadenada por la microbiota podría tener un impacto en la infección viral.
Con el propósito de ampliar nuestro entendimiento sobre la relación entre la microbiota y los virus, esta tesis tuvo como objetivo principal desvelar qué bacterias establecen interacciones físicas con rotavirus y norovirus y cómo lo hacen. Esto se logró mediante el aislamiento de dichas bacterias a partir de muestras clínicas y la caracterización posterior de la interacción con los virus. Hallamos que el género Ruminoccocus y Rhodococcus interaccionan físicamente con RV y NoV, respectivamente y, además, bloquearon la infección/adhesión de estos virus in vitro, posiblemente por la unión de las partículas virales a compuestos similares a HBGAs presentes en la superficie bacteriana.
Otro de los objetivos principales fue comprender los posibles mecanismos a través de los cuales ciertos grupos bacterianos podrían influir en la infección de cepas humanas en un modelo de ratón. Dado que estos virus afectan principalmente a la población infantil, exploramos la hipótesis de si el trasplante de microbiota humana proveniente de lactantes podría favorecer la infección en el modelo murino. Los resultados mostraron que, independientemente del tipo de microbiota, los ratones mantenidos con antibióticos presentaron una mayor duración y nivel de excreción viral que el resto de los ratones. También demostramos que la microbiota humana es más permisiva a la infección de RV que de NoV en el modelo murino y hallamos distintos taxones relacionados con la restricción/permisibilidad de la infección viral. Por último, nuestros resultados sugieren que uno de los mecanismos a través de los cuales la microbiota influye sobre la infección implica la modulación de la respuesta inmune innata. Para realizar estos avances hemos establecido un nuevo modelo murino inmunocompetente para estudiar la replicación de estos virus in vivo, superando la brecha de ausencia de un modelo de animal pequeño para el estudio de rotavirus y norovirus humano.
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