Las superficies bio-funcionales son el sustento de una gran cantidad de sistemas artificiales basados en la alta especificidad y selectividad de los sistemas biológicos, tales como biosensores, biochips, celdas de biocombustible, etc. [1, 2, 3, 4, 51. En todos estos sistemas, se utilizan moléculas biológicas o microorganismos adsorbidos/adheridos sobre un sustrato sólido como elemento de bio-reconocimiento de un determinado analito. La asociación del material biológico con el sustrato sólido es necesaria para separar fácilmente los reactantes libres de los unidos, transducir el evento de bio-reconoci mientoen una señal cuantificable y disponer de un sistema simple, robusto, reusable y portátil [4, 5, 6, 71. Los D-aminoácidos representan analitos muy interesantes ya que han sido recientemente encontrados en animales superiores y han sido vincu4ados con distintas patologías. A modo de ejemplo, la D-serina tiene una función importante en el sistema nervioso central de los mamíferos y juega un rol fundamental en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo de esquizofrenia y epilepsia [8, 9], el D-ácido aspártico regula la liberación de hormonas en las glándulas pituitarias, testiculares y pineales y se ha encontrado una disminución en la concentración de este aminoácido en el cerebro de pacientes con mal de Alzheimer [10]. Otros D-aminoácidos han sido relacionados con enfermedades renales y el envejecimiento [11]. Por otro lado, los D-aminoácidos se pueden utilizar como marcadores para determinar la actividad bacteriana y los procesos de fermentación en productos alimenticios [12, 13].
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