Las apreciaciones que se dan sobre el suicidio y su consideración como problema dan cuenta de un complejo entramado de definiciones que nombran este fenómeno. Esto se ve en la concepción hegemónica del suicidio como compendio de conductas autodestructivas entre la ideación y la muerte, en donde el discurso médico permea el discurso social. De este modo, esta investigación se centra en indagar en los sentidos que rodean y atraviesan esta noción de "suicidio" como sinónimo de "muerte autoinfligida", susceptible de ser gobernada por el Estado y la administración sanitaria, tanto en España como en el mundo occidentalizado. Por tanto, esta investigación se articula en torno a la siguiente pregunta: cómo se nombra y cómo se conducen las intervenciones dirigidas a regular, estudiar y contener este tipo de muerte.
Para abordar esta cuestión, y siguiendo parte de la obra de Foucault, este estudio comienza problematizando el suicidio como un asunto relativo al gobierno de la vida y de la muerte, donde la Naturaleza es racionalizada a través de una particular organización del discurso filosófico y científico. Esta organización discursiva se expresa en clasificaciones que toman el cuerpo y la mente como elementos centrales del ser humano. A continuación, según una serie de lecturas tanatológicas y antropológicas, se observan los fundamentos por los cuales se constituye una tradición clínica, estadística y epidemiológica de carácter global que define la muerte. Además, se repasan las principales contribuciones de la Sociología al estudio del suicidio, sobre todo relativas a la identificación de este fenómeno como problema moral en diferentes sociedades y culturas según Martineau y Durkheim. Por último, el apartado metodológico de esta investigación plantea el problema en torno a los usos del lenguaje y su relación con el cambio histórico. Para ello se utilizan nociones de la historia conceptual de Koselleck o de la teoría crítica del lenguaje de Bajtín.
En relación con los materiales examinados, textos primarios y fuentes secundarias, el primer apartado de este estudio se adentra en un examen genealógico del suicidio, palabra de acuñación moderna, cultivada en los siglos XVII-XVIII. Se analizan así una serie de textos filosóficos, considerados como de carácter "histórico", que predefinen una concepción del suicidio antes de su formulación moderna, explicitando una condición polisémica, sometida a un dilatado debate humanístico. A continuación, debido al devenir de la Psiquiatría como especialidad de la Medicina, se examina un conjunto de textos "científicos" de los siglos XIX y XX que apuntalan una hegemónica comprensión del suicidio como entidad psicopatológica. Esto lleva a la identificación de una serie de marcos doctrinales en torno al suicidio que acotan la pluralidad de diversos significados históricos.
La segunda parte del análisis explora las nociones que articulan una serie de propuestas de gobierno del suicidio que tratan de promover su contención por medio de la prevención, la intervención y la postvención. Para ello, se ha llevado a cabo un estudio inmersivo en centros científicos donde se considera que hay una producción de discursos acerca del suicidio. Posteriormente, se ha cotejado la observación y familiarización de estos discursos con el testimonio de una serie de informantes clave vinculados al orden de las disciplinas psi (Psiquiatría, Psicología y Psicoterapia), a profesiones de interés del ámbito de las Emergencias y los medios de comunicación y supervivientes miembros de asociaciones de afectados/as por el suicidio. Como resultado, estas entrevistas dispersan un fuerte dialogismo y polifonía por la cual se negocia el (sin)sentido del suicidio.
A modo de conclusión, esta investigación doctoral contribuye a reconstruir una larga conversación histórica y sociológica sobre el suicidio donde participan diferentes lógicas que identifican la complejidad del fenómeno más allá de una hegemonía de lo decible y lo pensable.
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