El ciberespacio se ha convertido en un terreno de juego que los Estados emplean para proteger sus intereses estratégicos y en el que las operaciones cibernéticas forman parte de la competición geopolítica. En este contexto se encuentra el objeto de estudio de esta tesis, que es tratar de conocer el impacto del ciberespacio en las relaciones internacionales, caracterizado por uno de sus mayores protagonistas, la Federación de Rusia.
En las últimas dos décadas Rusia ha intensificado su interés por ocupar un puesto relevante en la escena internacional y el ciberespacio es uno de los medios que más activamente ha empleado en su lucha geopolítica. En esta tesis se analizan los condicionantes del ciberespacio como herramienta de política exterior y su utilización por Rusia para conseguir sus objetivos mediante ciberataques disruptivos y destructivos, operaciones en la esfera cognitiva y en conflicto armado. En este escenario surgen las preguntas: ¿es la utilización del ciberespacio por Rusia un nuevo instrumento de política exterior que condiciona sus relaciones con el resto de actores internacionales? ¿Cómo se han desarrollado las campañas de desinformación y los ciberataques de Rusia sobre sus adversarios geopolíticos? ¿Qué cambios ha supuesto la utilización del ciberespacio en los conflictos bélicos? La investigación se fundamenta en tres hipótesis que permitirán la comprensión de cómo Rusia emplea el ciberespacio en la proyección de poder. La primera plantea el comportamiento revisionista de la Federación rusa y la utilización que realiza del ciberespacio como herramienta de política exterior. Permite analizar las características del entorno ciberespacial, el espacio de información interno de Rusia y los recursos que emplea contra otros Estados. La segunda sostiene que los intereses geopolíticos rusos influyen en las acciones realizadas, donde las operaciones más destructivas y disruptivas se utilizan en su esfera más cercana, mientras que la desinformación y acciones menos agresivas priman en su contienda contra Occidente. La tercera hipótesis trata de dilucidar el empleo del ciberespacio como dominio de las operaciones en conflicto.
Para verificar las hipótesis se han planteado seis objetivos. El primero es conocer las limitaciones del empleo del ciberespacio en las relaciones internacionales. El segundo, entender la motivación de la conducta rusa. En tercer lugar, se pretende determinar cómo Rusia mantiene el control interno en su propio ciberespacio. El cuarto es definir los recursos comprometidos por la Federación rusa. El quinto analiza las operaciones atribuidas a Rusia, tanto las operaciones de desinformación como los ciberataques. El sexto es identificar y comprender los componentes cibernéticos empleados en los conflictos bélicos de Rusia.
En los cinco capítulos de esta tesis se va a caracterizar el escenario, el ciberespacio, desde la óptica de las relaciones internacionales, analizar las líneas generales de la política exterior de Rusia, estudiar la protección que hace de su ciberespacio propio, definir los recursos que utiliza y conocer la desinformación rusa y las diferentes campañas ofensivas que ha realizado en este nuevo ámbito.
La investigación concluye que la Federación de Rusia ha trasladado al ciberespacio la conflictividad que mantiene en el plano físico de las relaciones con otros Estados. Un ciberespacio que se ha convertido en un nuevo componente de la competición estratégica, utilizando para ello un amplio repertorio de operaciones cibernéticas que le caracterizan como ciberpotencia. Rusia ha sido pionera en integrarlos aspectos cibernéticos con los convencionales, si bien el impacto de las acciones ha tenido una eficacia limitada en los conflictos armados. El comportamiento de la Federación de Rusia en el ciberespacio no ha alterado el equilibrio de poder, pero sí ha contribuido al aumento de la inestabilidad estratégica.
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