La pintura abstracta y el ornamento siempre han estado estrechamente vinculados, así se constata en Problemas de Estilo, estudio del historiador Alois Riegl que se ha convertido en referente fundamental para comprender el origen y evolución del ornamento en diferentes épocas de la historia. Ornamento y abstracción comparten aquello que Riegl denominó "voluntad artística", ese impulso o necesidad de crear al margen de cualquier imitación de la realidad. Riegl afirmaba que la voluntad artística de los pueblos cultos de la antigüedad se basaba en el afán de abstracción, una línea de pensamiento que continuarían desarrollando teóricos como W. Worringer o M. Brüderlin.
La utilización de los términos ornamento y decoración de manera indistinta, y la carga negativa asociada a ésta, provocó que la pintura abstracta siempre haya intentado desvincularse de lo ornamental justificando su "voluntad de forma" en lo expresivo, lo transcendente, el afán reduccionista e incluso en lo utópico (monocromo). Aceptar el carácter decorativo de la abstracción significa degradarla a lo superfluo, desplazarla a la categoría de las artes menores, donde teóricos como Adolf Loos o Clement Greenberg sitúan al ornamento.
Sin embargo, como muestran Brüderlin o A. Goldin, la práctica pictórica contemporánea demuestra que el uso del ornamento y la aceptación de la cualidad decorativa pueden ser elementos significativos de una obra de arte. Los artistas positivan su valor y se acercan a lo ornamental sin complejos, abrazando nuevas teorías y prácticas para la pintura que les permiten ir más allá́ del soporte convencional.
En los últimos años, los textos e investigaciones que reflexionan en torno a la pintura expandida, o la intervención sobre muro, así como las numerosas exposiciones confirman la actualidad e interés de articular proyectos en torno a cuestiones en las que profundiza esta investigación y plantean la relevancia y pertinencia de dar continuidad al estudio del tema.
Partimos de la teoría historicista de Alois Riegl en cuanto a la evolución del ornamento y asimilamos la propuesta de Brüderlin respecto a la relación entre ornamento y abstracción en la pintura contemporánea, sin embargo, no pretendemos mostrar una historia lineal del ornamento desde sus inicios hasta nuestros días que conlleve una inabarcable búsqueda de relaciones causales entre estilos y artistas, sino mostrar conexiones entre artistas y obras que utilizan el ornamento como lenguaje y medio expansivo para la pintura y que, junto a las teorías expuestas, son referentes en la propia práctica artística, motor de esta investigación teórico-práctica. Propondremos una definición de ornamento con el objetivo de evitar el uso indistinto de los términos ornamento, decoración o adorno, entre otros, así como la errónea definición de ornamento y decoración como un mismo concepto, "decorativa" será una cualidad más de la obra de arte como lo son otras cualidades relativas a la forma, la expresión o el discurso.
La profusión e interés del ornamento en la pintura contemporánea exige la revisión del término para comprender la evolución y situación actual del mismo y cómo a partir de la liberación del ornamento de la carga despectiva asociada al término decorativo y del concepto de opuesto a abstracción, el ornamento se manifiesta como estrategia en la pintura y se carga de significado.
Dadas estas razones, nos proponemos indagar en el uso del ornamento en la pintura contemporánea para comprender la inversión del valor en lo decorativo, conocer el origen, evolución y relación entre ornamento y abstracción, analizar las funciones, significados y características del ornamento, proponer una definición de ornamento, y analizar movimientos, teorías y artistas que trabajan con el ornamento. Pero, sobre todo, nos proponemos que esta investigación revierta en la propia práctica artística, permitiéndonos asimilar la capacidad del ornamento como estrategia expansiva en la pintura contemporánea
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