La presente investigación pone en tensión el modelo de desarrollo y la construcción de paz, a partir de la crítica y problematización desde una perspectiva decolonial, al modelo de desarrollo y las políticas públicas generadas desde este. Crítica articulada con las voces, sentires e historias de vida de las mujeres campesinas del municipio de Moniquirá sus apuestas de acción y reflexión, incorporadas en la agenda pública del municipio como propuestas que construyen paz y buen vivir, para la población en su conjunto. La investigación tiene como objetivo principal proponer elementos que aporten a la construcción de una política pública situada, desde la perspectiva feminista y decolonial, que contemple al buen-vivir como elemento esencial para la construcción de la paz territorial. Los análisis e interpretaciones enunciadas desde las perspectivas feminista y decolonial ayudaron a develar y nombrar problemáticas o situaciones económicas y políticas presentes en marcos de interpretación de tipo macro como la noción del desarrollo y las políticas públicas, generadoras de violencias directas, culturales y estructurales. Y a la vez reconocer, visibilizar el valor y la sabiduría de propuestas hechas desde las voces y resistencias de las mujeres y hombres participantes en los encuentros llevados a cabo en el territorio. Para lograr el objetivo principal, se planteó describir las principales características presentes en las problemáticas de la cuestión agraria en Colombia, identificando, por una parte, los elementos que han estado presentes en la construcción de la visión del desarrollo rural en el país y, por otra, problematizando la relación entre desarrollo rural, reforma agraria, política pública de tierras y la violencia. Adicionalmente se complejizó la reflexión a partir de la propuesta de transversalización del enfoque de género del Acuerdo de Paz firmado en el 2016 entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas-Ejército del Pueblo (FARC-EP). Como también, se analizó en clave de aporte, el reconocimiento del campesinado como sujeto político de especial protección internacional y nacional en el 2018 por las Naciones Unidas y en el 2023 por el estado colombiano. Estos elementos del contexto nacional, revisados y analizados desde una perspectiva decolonial y feminista, y tejidos con metodologías de investigación propuestas desde América Latina, como la Investigación Acción Participación (IAP), educación popular y sistematización de experiencias, implementadas en ocho encuentros realizados en el municipio, permitieron establecer y visibilizar elementos de la geografía social y ayudaron a leer e interpretar las realidades del territorio, haciendo lo invisible visible y provocando un diálogo sobre eso. Estos encuentros posibilitaron la sistematización de la experiencia desde las voces de las mujeres del municipio de Moniquirá y recogerla en una propuesta de política pública para una reforma agraria local que pone en el centro el sostenimiento de la vida y el cuidado de los habitantes del territorio. Dentro de los principales aportes de la investigación se pueden mencionar los siguientes. El primero tiene que ver con la posibilidad de develar en los marcos epistémicos hegemónicos de la modernidad analizada desde el prisma decolonial, las violencias directa, estructural y cultural como dispositivos que se imponen por el horizonte político hegemónico de occidente, el cual, tiene en el centro los sistemas de dominación capitalista, colonial y patriarcal. La violencia en todas sus dimensiones es una de las consecuencias de la subordinación política, cultural y económica, ejercida históricamente sobre los habitantes y territorios del sur global. Esta violencia se materializa a partir de la colonialidad del poder, ser y saber explicada desde la perspectiva decolonial e inmersas en las premisas económicas liberales y neoliberales, que han establecido un orden económico y político de acumulación por expulsión y desposesión, tanto de la vida humana como de la naturaleza. En los territorios del sur global son generalizadas las violaciones a los derechos civiles, la existencia de megaproyectos extractivistas y de apropiación violenta que entreveran democracias débiles y procesos de continuismo de tipo colonial, resultantes de la concentración de poder económico y político que propician a su vez el alto grado de violación a los derechos humanos y las violencias presentes capaces de minar los pactos y acuerdos sociales, produciendo un debilitamiento de la democracia y una ausencia de justica social. En contraposición se propone al buen-vivir como un horizonte de sentidos que genere transiciones posibles, basadas en el respeto, las tramas comunales y autónomas, en el relacionamiento pluriversal centrado en la vincularidad, el cuidado y sostenimiento de la vida en todas sus formas. En perspectiva, esta propuesta representa un proceso sanador sustentado en la práctica del proyecto político de los vínculos y del proyecto vital de ‘la politicidad en clave femenina’, en donde preservar la vida sea todo lo que importe. El segundo aporte se relaciona con el uso de metodologías dialógicas, populares y comprometidas, que permitieron a partir de las vivencias cotidianas, la comprensión del contexto y el tejer desde la memoria, práctica y reflexión, la conceptualización y materialización de estos elementos en una propuesta de política pública transformadora de realidades que oprimen, producen exclusión, violencia y violación de derechos en la mayoría de la población. Esta propuesta y la forma como fue elaborada representa otra posibilidad de construir política desde las voces y sentires de la gente en el territorio. El tercer aporte se relaciona con la propuesta de una política pública en clave femenina, es decir la propuesta de generación de acciones y estrategias en perspectiva femenina. La feminización de la política implica la politización de lo domestico representado en el cuidado y el sostenimiento de la vida. En ese sentido se propone el diseño de una política pública que ponga en el centro las 5 R´s del cuidado, esto implica pensar las acciones para el goce efectivo de los derechos en clave del reconocimiento, la redistribución, reducción, recompensación y representación. Cada uno de estos paradigmas propuestos desde la economía feminista se hacen visibles y materializan en las acciones y estrategias propuestas en los dos ejes de acción para el diseño de la política pública que se describen en los capítulos finales de la investigación. El aporte principal está en develar la posibilidad del diseño de una política pública que cuida la vida inspirada en las formas de gestión femenina de lo domestico, lo cual, se presenta como una ruptura en las formas tradicionales del diseño de la gestión de lo público. Otro aporte que se describe dentro de los dos capítulos resultantes del trabajo de campo se relaciona con la propuesta de configuración del territorio en una Región que permita la planeación pública alrededor del agua, la soberanía alimentaria, las características de los ecosistemas, mejoras en los corredores viales, acueductos, hospitales e instituciones educativas. La Región de la hoya del Río Saravita-Suarez, se propone como una estrategia de ordenamiento territorial que impulse y promueva la conformación de un territorio de administración y gestión territorial que promueva la mejora en las condiciones económicas y sociales de los habitantes del territorio. El quinto aporte tiene que ver con el hecho de superar y reducir una problemática social a un mero acto enunciativo e investigativo. Por un lado, se conforma el Comité Saravita, como una propuesta de articulación de iniciativas populares y comunitarias en pro del cuidado y mejora de la vida en el territorio. Por otro lado, las mujeres apropiaron, usaron sus saberes y conocimientos más situados y completos, para desde un mejor conocimiento y exactitud de la realidad, proponer acciones para la transformación de esta y, desde sus voces, hacer una propuesta ético-política que le apunte a la construcción de paz y buen vivir en el territorio, recogida en los dos ejes de acción propuestos, a saber: 1) Infraestructuras para el cuidado y sostenimiento de la vida; 2) Infraestructuras económicas para el buen vivir. Como aporte final se menciona que, la propuesta de principios y enfoques que guiaran los ejes de acción propuestos, se plantean desde una perspectiva del cuidado y sostenimiento de la vida en tanto se definen como principios: 1. La feminización de la acción; 2. El Buen-vivir; 3. El horizonte político de los vínculos; 4. Planes de vida dignos; 5. Tramas comunales y relacionales; 6. Justicia social en clave femenina; 7. La paz territorial y, 8. Patrimonio Cultural Inmaterial de los pueblos. Los principios deberán ir acompañados de los siguientes enfoques: 1. Feministas comunitario; 2. Interseccional; 3. Decolonial; 4. Pluriversal y, 5. Campesino. La alquimia entre los principios y enfoques planteados son la clave para el establecimiento de una reforma agraria y el mantenimiento de la paz territorial. De este modo, la propuesta final esboza principios, enfoques, ejes de acción e ideas fuerza para el diseño de una política pública que ponga en el centro a la vida, que cuide y proteja los derechos de las ciudadanías. Se hace preciso resaltar que, para poner en el centro a la vida y al cuidado de la ciudadanía dentro de una política pública de reforma agraria local, se proponen como ideas fuerza o conceptos esenciales: al cuidado y sostenimiento de la vida; al uso y tenencia de la tierra; la soberanía alimentaria; participación política; promoción de paz en sentido amplio; y la protección y salvaguarda de prácticas y saberes ancestrales de las mujeres mediante el reconocimiento de estas como Patrimonio Cultural Inmaterial de los Pueblos (PCIP).
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