En la actualidad existe una controversia generada en el campo de la psicología en torno al contenido básico de los juicios morales. Dicha controversia, por un lado, presenta a los defensores de un único contenido básico, representado en la percepción de daño, sobre el que las distintas culturas moldean sus propias reglas y códigos éticos (Cf. Turiel, 1998) y, por el otro, aparecen los defensores de una concepción culturalista que postula contenidos básicos diversos de la moralidad y que no se limitan al daño (Cf. Shweder, 1990). Ambas propuestas se apoyan en una gran cantidad de estudios empíricos que a lo largo de tres décadas han mantenido el debate vivo y dinámico.
Esta investigación presenta un nuevo modelo del dominio moral centrado en las entidades morales que, conciliadoramente, explica la diversidad cultural de la moral y, a la vez, asume el daño intencional como elemento unificador de la moralidad. Así, propongo una concepción amplia de daño moral que tiene en cuenta el perjuicio intencional dirigido a las entidades que habitan cada uno de los ámbitos morales propuestos por Shweder en su clásico modelo Community, Autonomy, Divinity. Mi intención es mostrar que, al resaltar el papel de las entidades morales en el dominio moral y su exposición natural al daño, podemos sostener que el contenido nuclear de los juicios morales se relaciona efectivamente con el daño.
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