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Polarización política en redes sociales: perspectiva intergrupal y emocional

  • Autores: Diana Camila Garzón Velandia
  • Directores de la Tesis: Idaly Barreto (codir. tes.), José Manuel Sabucedo Cameselle (codir. tes.)
  • Lectura: En la Universidade de Santiago de Compostela ( España ) en 2024
  • Idioma: español
  • Tribunal Calificador de la Tesis: Mónica Alzate García (presid.), Iván Felipe Medina Arboleda (secret.), Agustín Espinosa Pezzia (voc.)
  • Programa de doctorado: Programa de Doctorado en Procesos Psicológicos y Comportamiento Social por la Universidad de Santiago de Compostela
  • Materias:
  • Enlaces
    • Tesis en acceso abierto en: MINERVA
  • Resumen
    • La construcción de sociedades democráticas implica la apertura a la diversidad de opiniones, posturas y creencias en las que el debate y la discusión son necesarios. No obstante, en las últimas décadas se ha observado que los ciudadanos y figuras políticas tienden cada vez más a extremos opuestos, ya sea en los espectros ideológicos o en sus actitudes respecto a temas políticos, sociales y económicos. Este fenómeno, conocido como polarización política, implica la separación entre grupos respecto a las preferencias políticas, hasta el punto de impermeabilizarse mutuamente y agruparse en torno a polos ideológicos (Bordonaba-Plou, 2019; Fiorina & Abrams, 2008; Thornal, 2015; Wojcieszak, 2016).

      El término "polarización" ha sido empleado de manera imprecisa y abarca diversas definiciones en diferentes contextos. Una clase de polarización es la polarización grupal, que se refiere a la tendencia de los miembros de un grupo a adoptar posturas o tomar decisiones más extremas cuando están en grupo, en comparación con las decisiones que tomarían individualmente. Este fenómeno se observa en diversos escenarios, desde decisiones judiciales hasta debates políticos, y puede intensificar las diferencias de opinión y aumentar la cohesión interna del grupo a costa de una mayor rigidez en sus posiciones (Bettenhausen, 1991; Isenberg, 1986; Lamm, 1988; Lamm, & Myers, 1978).

      Otro ejemplo de polarización es la polarización socioeconómica, originalmente conocida como polarización social. Este tipo de polarización se relaciona con la creciente división de las sociedades basadas en variables económicas, como el ingreso y la riqueza. La polarización socioeconómica puede resultar en una estratificación más marcada, donde las disparidades en el acceso a recursos y oportunidades se agravan, afectando negativamente la cohesión social y la movilidad económica (Benedek & Moldovan, 2015; Bramson et al., 2016; Gigliarano, 2018).

      Sin embargo, estas formas de polarización no se vinculan directamente con la distancia que toman los grupos sociales en relación con las variables políticas, que es el tipo de polarización con mayor impacto en la convivencia democrática. La polarización política se caracteriza por el alejamiento progresivo de los partidos o grupos políticos hacia extremos opuestos del espectro ideológico, dificultando el consenso y la cooperación. Este fenómeno puede erosionar la confianza en las instituciones democráticas, aumentar la fragmentación social y obstaculizar la gobernabilidad efectiva, ya que los actores políticos se vuelven menos dispuestos a comprometerse y más inclinados a ver a sus oponentes como enemigos irreconciliables (Bordonaba-Plou, 2019; Fiorina & Abrams, 2008; Iyengar et al., 2019; van Baar & FeldmanHall, 2021).

      Si bien la polarización en sí misma no es del todo negativa, ya que permite contrastar y debatir diferentes posiciones políticas, la creciente polarización política en muchas democracias contemporáneas ha generado preocupación, ya que puede conducir a un ciclo de radicalización y conflicto que pone en riesgo la estabilidad y efectividad del sistema democrático. Dado su posible impacto en la sociedad, la polarización política ha sido objeto de estudio sistemático en múltiples países, lo que ha permitido concluir que este fenómeno ha incrementado de manera significativa en las redes sociales digitales. Este hallazgo es preocupante, dado que las redes sociales se han convertido en medios de socialización cultural y política, particularmente entre las nuevas generaciones. A través de estas plataformas, los individuos no solo interactúan y comparten sus opiniones, sino que consumen gran parte de la información sobre la actualidad sociopolítica local y mundial (Hong & Kim, 2016; Iandoli et al., 2021; Mccoy & Press, 2022).

      Al convertirse en el principal referente de información y consulta, las plataformas de redes sociales han expuesto a sus usuarios a una serie de riesgos, entre los cuales destacan las noticias falsas, los titulares y publicaciones tendenciosas, y los bulos. Estos elementos desinforman a los ciudadanos, incrementando la polarización política. La proliferación de noticias falsas y contenidos tendenciosos crea entornos de información sesgada, donde las personas reciben datos que confirman sus creencias preexistentes y refuerzan sus prejuicios, un fenómeno conocido como "cámara de eco" (Barberá et al., 2015; Saveski et al., 2022; Soares Bonow et al., 2019; Van Bavel et al., 2021).

      El impacto de estas dinámicas es profundo y multifacético. Las democracias se ven amenazadas por el deterioro de la confianza en las instituciones y en los procesos democráticos, ya que la manipulación de la información y la exacerbación de divisiones pueden llevar a una mayor desconfianza y deslegitimación de los resultados electorales y de las políticas públicas. Además, la polarización alimentada por las redes sociales digitales puede incitar a la hostilidad y a la violencia entre diferentes grupos sociales, debilitando la cohesión social y dificultando la convivencia pacífica. La interacción constante con contenidos polarizantes en las redes sociales digitales lleva a los usuarios a desarrollar actitudes más radicales y menos tolerantes hacia aquellos que tienen opiniones diferentes, lo que reduce las oportunidades de diálogo constructivo y de resolución pacífica de conflictos. Este fenómeno, conocido como polarización política afectiva, promueve el escalamiento del conflicto en un ambiente que favorece la violencia (Bäck et al., 2023; Boccia Artieri et al., 2021; Druckman & Levendusky, 2019; Iyengar et al., 2019).

      A pesar de los preocupantes indicadores de polarización política digital, las mediciones al respecto fuera de las plataformas han mostrado que el fenómeno se ha mantenido estable, aunque con un incremento sutil en los últimos años. Esta discrepancia entre las medidas dentro y fuera de las plataformas digitales evidencia que la polarización varía conforme a la operacionalización y a la metodología utilizada para medirla, pues existen múltiples clases y subclases aun no estandarizadas que dificultan su estudio. Un ejemplo de esto es la polarización política percibida o falsa, relacionada con la sobreestimación de la polarización que se produce por la sobreexposición de los desencuentros y conflictos por parte de los medios y las plataformas. Esta subclase dista de las medidas tradicionales que se realizan fuera de los ambientes digitales, como es el caso de la polarización ideológica y la polarización temática. La primera corresponde a la afiliación de las personas a los extremos de las ideologías políticas y la segunda a la divisón de los ciudadanos respecto a temas sociales, políticos o económicos. En este sentido, los ciudadanos no están completamente alineados en el extremo del espectro político, pero tienen la percepción de que la política es un campo de batalla en el que se debe luchar, pues las redes sociales digitales amplifican la sensación de conflicto y deterioran la visión del exogrupo (Fernbach & van Boven, 2022; Pérez Zafrilla, 2021).

      La incongruencia entre las medidas ha llevado a algunos a concluir que las plataformas y sus algoritmos son responsables de la polarización que lleva a la división de las sociedades. No obstante, el fenómeno es más complejo, ya que los usuarios no son meros espectadores pasivos. Subyacente a la polarización política en redes sociales digitales se encuentra el conflicto intergrupal, que se hace evidente en los medios digitales debido a la masividad de las plataformas y las dinámicas de interacción que estas permiten (Bail, 2021; Kreiss & Mcgregor, 2024).

      El conflicto intergrupal, que anteriormente se limitaba a disputas entre pequeños grupos y podía resolverse mediante interacciones intergrupales positivas, se ha trasladado a un entorno digital multitudinario. En este nuevo escenario, millones de usuarios pueden expresar sus opiniones desde el anonimato, sin enfrentar repercusiones tangibles. Esto ha facilitado la proliferación de discursos de odio y contenidos polarizantes, evidenciando que la raíz de la polarización política es el conflicto intergrupal (Jost et al., 2022; Kelber et al., 2022; Marchal, 2022; Orian Harel et al., 2020).

      Al amplificar la voz de cada usuario, las redes sociales digitales crean un espacio donde las tensiones intergrupales pueden intensificarse rápidamente. Los algoritmos de estas plataformas, diseñados para maximizar el engagement, tienden a promover contenidos que generan fuertes reacciones emocionales, a menudo exacerbando las divisiones existentes. Sin embargo, responsabilizar únicamente a los algoritmos resulta ser simplista. Los usuarios, al participar activamente en estas dinámicas, contribuyen a la propagación y solidificación de actitudes polarizadas (Bail, 2021; Marchal, 2022).

      El estudio de la polarización política es complejo debido a las múltiples subclases que implica y las estrategias de medición poco integradas. Medir la polarización política implica varias dificultades dada la complejidad del fenómeno y la diversidad de sus manifestaciones. Una de las principales dificultades radica en la falta de consenso sobre una definición unificada de polarización, lo que complica la creación de herramientas de medición estandarizadas. Además, la polarización puede variar significativamente entre diferentes contextos culturales y políticos, lo que requiere adaptaciones en las metodologías de medición. Las técnicas cuantitativas, como las encuestas y análisis de redes sociales, deben complementarse con métodos cualitativos para capturar la profundidad y las sutilezas de la polarización. La subjetividad en la interpretación de datos también es un desafío, ya que la percepción de polarización puede diferir entre individuos y grupos (Druckman & Levendusky, 2019).

      Por lo cual, se hace necesario desarrollar estrategias para medir la polarización en ambientes naturales, como las redes sociales digitales que permiten capturar el lenguaje de los usuarios y estimar distintos tipos de polarización. De otra parte, a pesar de que los avances en este campo han permitido entender mejor la naturaleza y las dinámicas de la polarización política en redes sociales digitales, la investigación ha tendido a enfocarse más en la descripción de la polarización que en el desarrollo de alternativas para intervenirla o prevenirla. Intervenir la polarización política en redes sociales es crucial para fortalecer la cohesión social y la estabilidad democrática. La despolarización promueve un entorno donde el diálogo constructivo y el entendimiento mutuo pueden florecer, lo que es esencial para resolver conflictos de manera efectiva y pacífica. Al reducir la polarización, se disminuye la hostilidad entre grupos, facilitando la colaboración y el compromiso necesarios para enfrentar desafíos colectivos. Además, un entorno digital menos polarizado fomenta una ciudadanía más informada y crítica, capaz de evaluar la información de manera objetiva y resistir la manipulación. En última instancia, la despolarización contribuye a la creación de una sociedad más inclusiva y resiliente, donde las diferencias se abordan mediante el respeto y la deliberación democrática (Balietti et al., 2021; Crisp & Turner, 2009; Fido & Harper, 2018; McCoy et al., 2022; Neubaum et al., 2020).

      Para responder tanto a las dificultades que implica el uso del término de polarización, como a la medición de la misma y al desarrollo de estrategias de intervención, esta tesis tiene como objetivo estudiar la polarización política en redes sociales digitales mediante el análisis de creencias, emociones intergrupales, perspectiva temporal y categoría social contenidas en la comunicación política con el fin de desarrollar estrategias de despolarización que contribuyan a la construcción de paz.

      Para cumplir con dicho objetivo se realizaron cuatro estudios que abordan la polarización política desde las relaciones intergrupales y la persuasión de la comunicación en línea; dos de estos estudios están centrados en polarización y dos en despolarización. El primero, es una revisión sistemática de revisiones que sigue la metodología PRISMA, cuyo objetivo es identificar los diferentes significados del término polarización en las ciencias sociales y proponer una definición y operativización. Esta investigación aporta un panorama general de lo que significa el concepto polarización en las redes sociales. Para aportar claridad al uso del término se agruparon las subclases encontradas en tres clases de polarización [grupal, política y socioeconómica]. En este estudio se abordan las variables que se relacionan con cada clase de polarización, las teorías que las explican y se clasifica y define cada subclase de polarización encontrada en la literatura. Se encontró que los estudios analizados no cumplen con los requisitos metodológicos, por tanto, hay una necesidad latente de desarrollar estudios metodológicamente más robustos como meta-análisis, debido a que el cuerpo de evidencia es suficiente pero los estudios de revisión consultados no cuentan con la calidad metodología evaluada por los instrumentos AMSTAR y SANRA. De igual manera, se concluye que la polarización política es la clase de polarización de relevancia en la actualidad y que la subclase afectiva es la que tiene mayores implicaciones negativas en las relaciones intergrupales.

      Con base en los hallazgos relacionados con la polarización política y afectiva, se llevó a cabo un segundo estudio que tiene como objetivo determinar los niveles de polarización afectiva en la comunicación política que se da en campañas electorales, a través de la perspectiva temporal, las creencias deslegitimadoras y las emociones intergrupales de las élites políticas y los usuarios de las redes sociales digitales. En este estudio se desarrolló un indicador de polarización afectiva para medirla en piezas textuales, como los tuits. A partir del indicador, se tomaron medidas de polarización afectiva en dos muestras de tuits de ciudadanos y candidatos políticos en las elecciones colombianas y las de Andalucía. Se encontró que la polarización afectiva puede comportarse diferente respecto al contexto y a las características de la comunicación política. Por ejemplo, las estrategias de comunicación basadas en el enaltecimiento del endogrupo aumenta la polarización en contextos en los que no hay violencia política, como el contexto andaluz. Sin embargo, en contextos de violencia como el colombiano, esta estrategia reduce la polarización, pues la estrategia que la aumenta se basa en el ataque directo hacia el exogrupo. De igual manera, se identificaron emociones asociadas al incremento de la polarización, así como algunas que tienen efectos despolarizantes. Se provee un mapa de las emociones más relevantes para la despolarización en ambos contextos.

      Al hallar emociones asociadas a la despolarización, se realizó un tercer estudio en el que se analizan dos estrategias comunicativas de despolarización: Humanización de todas las partes y legitimación del exogrupo y en el que se estudiaron las emociones discretas que mayor aporte realizan a la despolarización. En un primer estudio [3a] se buscaba comparar la polarización afectiva de las respuestas de usuarios de X, frente a tuits publicados por dos figuras políticas colombianas en los que se utilizaban estrategias despolarización y en los que no. Se encontró que la pertenencia grupal de las élites políticas que emiten los tuits tiene relevancia en la probabilidad de despolarización, lo cual llevó a diseñar un segundo estudio [3b]. Este estudio buscaba determinar si la categoría social [endo o exogrupo] de la élite política que emite los tuits favorece la despolarización de ciudadanos polarizados con identidades tanto conservadoras como progresistas, a través de las dos estrategias de despolarización. Se tomaron medidas de polarización temática y afectiva, antes y después de la exposición de tuits. De igual manera, durante la exposición de tuits se tomaron medidas psicofisiológicas y verbales para identificar las respuestas emocionales en tiempo real. Se encontró que la comunicación proveniente del endogrupo es más efectiva en despolarizar, así como la estrategia de humanización de todas las partes. En particular, las respuestas de los partidarios de izquierda tendieron más a la despolarización, mientras que los partidarios de derecha expuestos a tuits del exogrupo tuvieron una respuesta de reactancia y defensa. De igual manera, se encontró que existe convergencia entre las medidas emocionales verbales y psicofisiológicas.

      A partir de estos hallazgos y para comprender con mayor profundidad las respuestas de los individuos ante la diferencia, se realizaron entrevistas a profundidad, en un cuarto estudio, que tiene como objetivo identificar los comportamientos, creencias y emociones que tienen las personas ante la diferencia que se muestra en contenidos en línea. A partir de estos se categorizaron las estrategias de despolarización que pueden ser implementadas en redes sociales digitales y se abordaron distintas posibilidades de la hipótesis de contacto digital como una de las estrategias de mayor desarrollo y soporte teórico.

      Con base en los cuatro estudios, se identificaron las características de las personas que tienden a la polarización y aquellos que tienden a la despolarización, por ejemplo, la flexibilidad y tolerancia para entender las actitudes del exogrupo, así como la regulación emocional que disminuye la reactividad ante la diferencia que supone una amenaza para las propias creencias. De igual manera, se identificaron las dinámicas que distinguen la comunicación polarizante y despolarizante, por ejemplo, la constante diferenciación intergrupal, el uso de estrategias de deslegitimación y la estimulación de emociones negativas hacia el exogrupo. En consistencia, se provee una orientación sobre las emociones intergrupales que disminuyen la polarización, de manera que se explica la función de cada una, con el fin de brindar claridad respecto a la forma en la que las emociones contribuyen a la despolarización.

      Al vincular todos los hallazgos obtenidos, se brindan recomendaciones de estrategias para despolarizar la comunicación en redes sociales. Dichas estrategias se desarrollan en tres ejes principales: estrategias dirigidas a las figuras políticas y su comunicación en línea, estrategias dirigidas a las plataformas de redes sociales y estrategias dirigidas a los usuarios. En el primer caso, se enfocan las estrategias a los recursos discursivos que las élites políticas pueden seguir para evitar generar ambientes hostiles en las redes sociales a través de su comunicación. En el segundo caso, se orientan las estrategias a las acciones puntuales que las plataformas podrían tomar, como cambios en algunos de sus algoritmos. En el tercer caso, las estrategias se orientan a la regulación emocional, la educación mediática y el desarrollo de análisis crítico de la información.

      Las conclusiones de esta tesis se desarrollan en diferentes aspectos, por ejemplo, el estado de la publicación de la poalrizacion como concepto, la naturaleza intergrupal de la polarización, la importancia de la polarización afectiva como punto de partida para desescalar los conflictos y las estrategias de humanización de todas las partes y legitimización del exogrupo en la comunicación para disminuir la polarización en redes sociales digitales.

      Finalmente, con el objetivo de realizar transferencia social del conocimiento en un producto que supere la barrera de la academia, se propone el desarrollo de un material digital ilustrado, cuyos detalles sobre su planeación se consignan en el Anexo 11. Este anexo contiene los aspectos técnicos e ilustrativos de una historia sobre la polarización en redes sociales y las acciones que pueden tomar los protagonistas para disminuir el conflicto a través de estos medios digitales. El material desarrollado se basa en los hallazgos de toda la tesis y en la bibliografía consultada, de manera que se lleva a un lenguaje más sencillo que pueda ser consultado por personas que no tienen relación con la academia. Con esto se espera aportar a la disminución de la hostilidad en redes a partir de la evidencia científica y la perspectiva teórica de la psicología social.


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