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La cultura clásica en la formación intelectual de Pedro Henríquez Ureña

  • Autores: Javier Galindo Ulloa
  • Directores de la Tesis: Teodosio Fernández (dir. tes.)
  • Lectura: En la Universidad Autónoma de Madrid ( España ) en 2012
  • Idioma: español
  • Tribunal Calificador de la Tesis: Antonio Lorente Medina (presid.), Eduardo Becerra (secret.), Jaime J. Martínez Martín (voc.), Maria del Rocio Oviedo Perez de Tudela (voc.), Selena Millares (voc.)
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  • Resumen
    • Henríquez Ureña era de los pocos ensayistas del siglo XX que no sólo escribían de literatura, sino de otras áreas afines como el arte, la filosofía y la ciencia, siempre a través de un estilo acorde con su modo de pensar y actuar en la vida. Se planteó así la divergencia entre los conceptos de ciencia y literatura, y la forma en que el escritor que tenía una educación científica lograba expresar sus ideas acorde a su propósito estilístico. El ensayista dominicano se muestra así como un intelectual que abarcaba un conocimiento global de la ciencia y las humanidades a partir de la sociología, la filosofía y la literatura. El método, la disciplina, la seriedad y el rigor de su oficio formaban parte de su personalidad para observar la naturaleza y la historia del mundo; en el terreno de las ideas estudiaba al personaje intelectual a partir de su formación académica y literaria, sin olvidar contexto cultural en que se desarrollaba su obra. Se preguntaba qué tan necesaria era la educación científica para un escritor que pretendía acercarse a los lectores a través de un estilo literario y persuadirlos a actuar de forma distinta a la convencional.

      La voluntad del ensayista era desempeñar este doble rol al acercarse a la personalidad del escritor hispanoamericano, puesto que la define en función de su expresión literaria y de su voluntad de estilo; es decir, con la pretensión de que a través de la escritura el lector capte la evolución psicológica del escritor y la situación histórica en que se desarrolla su obra. Se puede definir al ensayista dominicano como un crítico que comprende toda esa evolución personal del autor en relación con la historia, la geografía, el lugar y el tiempo en que vive.

      Con el análisis de su obra literaria (poesía, teatro y ensayo) que he realizado a lo largo de la tesis, puedo destacar la capacidad de Henríquez Ureña para plantear temas de variada complejidad en cada una de las etapas de su vida. Con la lectura de los clásicos grecolatinos, adquirió una forma de escritura más allá de la solemnidad retórica de la ciencia, aunque, paradójicamente, disertara sobre asuntos de sociología. En su material epistolar, comprendí su capacidad para abordar los temas más variados; pude observar la libertad con que siempre su expresar su punto vista sobre cualquier asunto.

      Henríquez Ureña analiza al escritor en esta problemática de su formación entre elementos necesarios de la realidad, que le permitan expresarse a través de la palabra y aspirar a la belleza como verdad.

      El estilo del ensayista muestra esta dualidad de intuición y objetividad, con el propósito de ilustrar las ideas más complejas que haya planteado desde su experiencia como lector. Así, el crítico literario adquiere una personalidad proteica porque expresa en síntesis su punto de vista de manera más intuitiva sobre temas muy teóricos de la ciencia positiva, el pensamiento pragmático, el idealismo crítico y el vitalismo nietzscheano. Es decir, con esta formación intelectual, logra concebir y precisar el carácter del latinoamericano frente al mundo occidental a través de la filosofía y la literatura.

      La trayectoria de Henríquez Ureña sigue la ruta del modernismo pero con otros elementos adquiridos por la cultura clásica y la filosofía moderna. Empezó escribiendo poesía bajo el influjo del parnasianismo y el simbolismo, incursionó en la crítica literaria con la lectura de Platón, José Enrique Rodó, Marcelino Menéndez Pelayo y Nietzsche; y prosiguió planteando los temas que más le entusiasmaron para reflexionar sobre la literatura y su mundo: lo dionisíaco y lo apolíneo, así como también el panteísmo.

      Del modernismo también pude apreciar la actitud antiburguesa del escritor dominicano. En sus cartas con Alfonso Reyes se descubre un escritor bucólico y en sus Memorias y su Diario, a un personaje disconforme con el cristianismo, la burocracia y la situación política en México y en su país natal. Como Rubén Darío y Julián del Casal, se adentraba en el estudio de los clásicos y asimilaba el ambiente y el espíritu de la naturaleza a través de la poesía.

      En esta medida, Henríquez Ureña lleva los ideales grecolatinos hacia un terreno preciso, estudia la representación del mundo de la naturaleza en el texto literario; capta el tema principal, la propuesta estética y el desarrollo de la trayectoria del escritor o poeta; comprende que el arte aspira a una representación distinta de la realidad.

      Henríquez Ureña es un escritor que toma del modernismo el compromiso del ejercicio de la palabra; es decir, ya pertenece a la etapa postmodernista del siglo XX, puesto que ha sido un intelectual que hereda la visión crítica, combativa y activa de la cultura clásica. A través de Platón, Nietzsche y otros teóricos del teatro griego, se forma como un ensayista que mira cualquier texto literario con objetividad, criticando la forma parnasiana y la imagen exótica, preciosista y sensual de la mitología grecolatina; de esta manera busca un estilo más libre en cuanto a la expresión sincera de su prosa, marcada por la investigación histórica, la intuición y síntesis de su pensamiento.


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