El síndrome de burnout, o agotamiento profesional, es un problema de salud mental que afecta especialmente a profesionales de la salud, como los enfermeros, debido a la carga emocional y física de su trabajo. Este síndrome se caracteriza por un agotamiento emocional, una despersonalización o desapego en el trato con los pacientes y una sensación de baja realización personal. En el caso de los enfermeros en España, la prevalencia del burnout ha crecido debido a factores como la sobrecarga laboral, la escasez de personal y el estrés continuo que enfrentan en su entorno de trabajo. Además, la pandemia de COVID-19 ha exacerbado estas condiciones, aumentando la presión y afectando su bienestar mental y físico.
El objetivo de este estudio es evaluar la prevalencia y los factores asociados al burnout en enfermeros en activo en diferentes hospitales y servicios de España. Para llevarlo a cabo, se seleccionó una muestra de 483 enfermeros con edades entre 21 y 65 años, quienes respondieron un cuestionario que recogía datos demográficos, condiciones laborales y hábitos de salud. Las escalas empleadas incluyen el Maslach Burnout Inventory (MBI-HSS) para medir el nivel de burnout, la Nursing Stress Scale (NSS) para evaluar el nivel de estrés laboral ,el General Health Questionnaire (GHQ-28) para analizar el estado de salud general, el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI) para valorar la calidad de sueño, el Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ) y el Índice de Calidad de la Dieta (DQI).
Los resultados del estudio muestran que un alto porcentaje de los encuestados presenta niveles significativos de burnout, siendo el agotamiento emocional el componente más afectado. Las principales causas identificadas son la carga laboral excesiva, la falta de apoyo en el entorno de trabajo y las largas jornadas laborales.
La edad y la experiencia laboral son factores importantes, ya que los profesionales más jóvenes y con menos experiencia presentan mayor vulnerabilidad. No se encontraron diferencias significativas respecto al sexo, estado civil o número de hijos, lo que sugiere que el entorno laboral y las estrategias de afrontamiento podrían ser factores más determinantes.
Las condiciones laborales, como el tipo de contrato y la jornada laboral, influyen especialmente en la Despersonalización y el Cansancio Emocional, destacando la necesidad de políticas que promuevan la estabilidad y el equilibrio entre trabajo y vida personal. La calidad del sueño también está relacionada con el Burnout, sugiriendo que mejorar el sueño podría ser beneficioso para reducir este síndrome.
A pesar de no encontrar una relación significativa entre el Burnout y la actividad física o la calidad de la dieta, el estudio recomienda un enfoque holístico para el bienestar, incluyendo estrategias que promuevan el sueño adecuado, un ambiente laboral positivo y habilidades de manejo del estrés. Esto subraya la importancia de políticas organizacionales y de salud pública que aborden la complejidad del Burnout para mejorar la salud y bienestar de los trabajadores, especialmente en el ámbito de la salud.
El estudio concluye que el burnout en los enfermeros españoles es un problema serio que requiere intervenciones urgentes tanto a nivel organizativo como individual. Se sugiere mejorar la dotación de personal, reducir la carga laboral y fomentar hábitos saludables entre los profesionales. También se recomienda implementar programas de apoyo psicológico y formación en manejo del estrés. Estos cambios no solo mejorarían la salud y bienestar de los enfermeros, sino que también impactarían positivamente en la calidad de la atención que ofrecen a los pacientes. La reducción del burnout en el sector sanitario es esencial para garantizar la sostenibilidad del sistema de salud y proteger la salud mental de sus profesionales.
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