La idea de una crisis que golpea fuertemente a las democracias modernas se ha convertido durante décadas en un tema central de discusión. Las carencias que enfrentan los regímenes se fueron levantando, principalmente, sobre las insuficiencias acumuladas en un sistema de representación, mermado en su función de mediación.
Las distorsiones y deficiencias en el funcionamiento de los canales de conexión entre sociedad y sistema político se expresan bajo la forma de un quiebre del vínculo entre actores políticos y ciudadanía, cuyo origen está en el sistema de partidos y su manifestación final, en una profunda crisis de expectativa social.
Es en los aspectos de orden simbólico relacionados con la representación donde se ubica el interés central de este estudio. El escenario es América Latina específicamente Ecuador- considerando que los gobiernos progresistas, de finales de los noventa e inicio del nuevo siglo, parecían aportar elementos para la superación de dicha crisis y la constitución de nuevos vínculos políticos.
Desde los años ochenta, el camino inconcluso entre las transiciones y la consolidación democrática, así como la profunda crisis política y social de los años noventa, fueron generando las condiciones en medio de las cuales emergen una serie de liderazgos y agrupamientos que se asumen como una nueva izquierda o izquierda refundacionista, inserta en procesos críticos que emanan desde la sociedad civil. El progresismo latinoamericano parecía resolver, en principio, muchas de las condiciones que dieron paso a la profunda crisis política que los antecedió.
Frente a la pregunta respecto de cómo es que estas organizaciones llegan al poder con inesperado éxito y logran mantenerse bajo condiciones de significativa popularidad, el caso ecuatoriano resulta sugestivo. Entre 1997 y 2006, Ecuador atravesó una convulsionada etapa en su historia democrática marcada por una elevada conflictividad social, una inestabilidad política recurrente y un progresivo deterioro institucional. El triunfo electoral de Alianza País (AP) en el año 2006 marca un punto de quiebre.
Rafael Correa gana varias elecciones presidenciales consecutivas con un importante porcentaje de votación. Durante sus diez años de gobierno, se mantuvo entre los mandatarios sudamericanos con mayor aprobación ciudadana, su partido contó con predominio parlamentario siempre y sus propuestas tuvieron éxito en Referéndums y Consultas Populares.
De esta manera, se fue consolidando un proyecto hegemónico en el que se desdibujaban los límites entre el gobierno, el Estado y el partido de gobierno. En poco tiempo, el contexto nacional pasa de un estado de crisis de representación a un escenario político caracterizado por un sistema con dinámicas de partido único. Así, la pregunta que guía este trabajo es ¿Qué elementos caracterizan la emergencia y trayectoria de Alianza País, como élite política hegemónica, en un contexto de crisis de representación, entre los años 2005 y 2017? En el marco de un debate teórico amplio, sobre el rol y funcionalidad de los partidos políticos y las condiciones de la democracia representativa, esta tesis procura dilucidar el papel de AP como una élite política emergente- en contextos de crisis.
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