RESUMEN La idea de progreso es interpretada por Karl Löwith como la secularización de la providencia cristiana, capaz de dotar de un sentido lineal a la historia y de hacer las funciones de promesa escatológica en el pensamiento moderno. Esto implica que el progreso resulta ser una creencia que opera en el plano inmanente, irracional, incapaz de justificarse a sí misma y que se convierte finalmente en una fatalidad. El presente trabajo explora, en una primera parte, la tesis löwithiana para comprender mejor sus orígenes, dotarla de una estructuración, y sacar nuevas conclusiones en clave antropológica. Se formula también el reconocimiento del trascender natural como primer punto de partida en Löwith para responder a las contradicciones y peligros de la fe en el progreso y repensar así el tiempo y la historia. En una segunda parte se analizan los debates contemporáneos provocados por la tesis löwithiana en tres grandes controversias: la que vincula el sentido de progreso con la autoconciencia histórica, la crítica al historicismo y las tesis sobre el final de la historia (en diálogo con L. Strauss, H. Arendt, J. Habermas y R. Koselleck); la que vincula el origen de la idea de progreso con las genealogías de la secularización y las aporías de la modernidad (en diálogo con H. Blumenberg y O. Marquard); y la que vincula la crítica escéptica del progreso con los debates teológico-políticos y escatológicos y la posibilidad de un contrasentido histórico que permita afirmar una esperanza no ligada a utopismos (en diálogo con O. Cullmann, W. Benjamin y J.B. Metz). Los resultados de estas tres grandes controversias, junto con las aportaciones más actuales de autores como: J.C. Monod, Ch. Taylor, J. Gray o J.M. Esquirol dan lugar, no solo a una nueva e incisiva crítica de la fe en el progreso, sino a la apertura de un nuevo horizonte de comprensión antropológica.
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