Jacques Rancière (Argel, 1940) es sobre todo conocido por sus aportaciones en el ámbito de la pedagogía, la teoría de la democracia y la filosofía del arte. Su defensa de la igualdad de las inteligencias, sus reflexiones sobre la subjetivación política de los «sin-parte», su genealogía de los regímenes históricos de identificación del arte y algunas de las nociones que forman parte de su arsenal conceptual («reparto de lo sensible», «política/policía», «consenso/disenso») constituyen ya una referencia ineludible en el debate filosófico contemporáneo.
Es menos conocida, sin embargo, la contribución de Rancière a la historia social y cultural, a la historia del movimiento obrero y a la epistemología crítica de las ciencias sociales. Tampoco contamos con una idea precisa de su itinerario biográfico, militante e intelectual tras la ruptura con Althusser en 1969. Y, aunque la relación con sus contemporáneos es objeto de una atención creciente, las lecturas canónicas de Rancière suelen ofrecer una imagen muy superficial de su vinculación con algunos de sus referentes polémicos predilectos (como el propio Althusser), infravaloran sus diferencias teóricas con otros (como Foucault) y apenas reparan en querellas que son fundamentales para comprender la evolución interna de su pensamiento y los posicionamientos teóricos de su obra más reciente (como la que mantiene con Bourdieu a lo largo de los años ochenta).
Esta tesis doctoral examina los trabajos escritos por Rancière desde 1969 hasta 1995 y se apoya en numerosos materiales inéditos conservados en el IMEC (Caen) para ofrecer una reconstrucción paralela de la biografía académica del autor y de los distintos contextos históricos, políticos e intelectuales en los que se forma su pensamiento desde los años sesenta.
El objetivo más general es ampliar el conocimiento disponible sobre este autor clave de la filosofía francesa contemporánea analizando con detalle su producción temprana, en la que encontramos obras centrales, pero particularmente herméticas y formalmente muy complejas («La Nuit des prolétaires»); trabajos más citados que discutidos en profundidad («La leçon d¿Althusser»); textos muy frecuentados, pero insuficientemente explicados a partir de la coyuntura en la que tratan de intervenir polémicamente («Le Maître ignorant»); y toda una masa de trabajos ampliamente desatendida por la crítica especializada («Le philosophe et ses pauvres» y la veintena de artículos publicados en «Les Révoltes logiques», sin traducción en español hasta la fecha).
Entre todas las pautas de lectura que podrían adoptarse, esta tesis doctoral decide situar el foco en un problema que no deja de animar la reflexión de Rancière desde sus primeros trabajos: el problema del derecho a la palabra. ¿De qué manera se establece, en una sociedad como la nuestra, el reparto simbólico de los cuerpos que distingue entre individuos dotados del privilegio del «logos» e individuos supeditados a las leyes inexorables de la necesidad, atrapados en el círculo vicioso de la reproducción biológica y el trabajo manual? ¿Cuál es el origen intelectual de este prejuicio epistémico que excluye a la mayoría de los seres humanos de las prerrogativas ligadas al ejercicio de la palabra? ¿A qué estrategias de legitimación teórica ha tenido que recurrir para poder aparecer como evidente? Y, por último: ¿cuáles han sido las formas históricas de transgresión de este sistema de evidencias sensibles que determina de antemano lo que los individuos son y lo que pueden (ser)? Esta investigación persigue el hilo de estas cuestiones en cinco momentos fundamentales de la primera producción intelectual de Rancière: la discusión con el marxismo althusseriano, el acercamiento al pensamiento y la práctica militante de Foucault, el estudio de la cuestión obrera en el siglo XIX, la polémica con la sociología crítica de Pierre Bourdieu y la crítica de la «filosofía política» en sus desarrollos de los años noventa sobre la noción de democracia.
Jacques Rancière is best known for his contributions in the fields of pedagogy, the theory of democracy and the philosophy of art. His defense of the equality of intelligences, his reflections on the political subjectivation of the “sans-part”, his genealogy of the historical regimes of identification of art and some of the notions that are part of his conceptual arsenal (“distribution of the sensible”, “politics/police order”, “consensus/dissensus”) are already an inescapable reference in the contemporary philosophical debate.Less well known, however, is Rancière’s contribution to social and cultural history, to the history of the workers’ movement and to the critical epistemology of the social sciences. Nor do we have a precise idea of his biographical, militant and intellectual itinerary during the years following his break with Althusser’s Marxism in 1969. And, although the relationship with his contemporaries is the object of increasing attention, the canonical readings of Rancière tend to offer a very superficial image of his links with some of his main polemical referents (such as Althusser himself), they underestimate his theoretical differences with others (such as Foucault) and hardly pay attention to quarrels that are fundamental to understand the internal evolution of his thought and the theoretical positions of his most recent work (such as the one he maintains with Bourdieu’s sociology throughout the eighties)...
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