Dietary habits have changed in recent decades. One of the most important changes is the increase in the ultra-processed foods consumption all around the world. Ultra-processed foods (UPFs) are industrial formulations made from substances derived from food or synthesized in laboratories, usually containing little or no whole food. These foods often contain high amounts of fats, salt or sugar and low fiber, making them foods of low nutritional quality. Evidence suggests that it is the high availability and variety, low cost, the marketing and advertising strategies employed by brands and the lack of legislative regulation, that has led to excessive intake. Besides UPFs have been also associated with an increased risk of non-communicable diseases (NCDs), such as obesity, cardiovascular diseases and cancer as well as all-cause mortality. As these foods have become an important source of energy in some populations, it is necessary to limit their consumption through public health actions and to ensure that the population can identify them. One of the tools used to promote healthy dietary choices is nutrition labelling. There are currently several labels, although the most popular is the Nutri-Score. This label does not take into account the level of processing and does not make recommendations based on this classification. To sum up, there is limited information on the consumption of ultra-processed foods in Spain, their relationship with mortality and their labelling. The studies presented in this thesis attempt to fill some of the gaps in this field...
Los hábitos dietéticos han cambiado en las últimas décadas. Uno de los cambios más importantes es el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados en todo el mundo. Los alimentos ultraprocesados (UPF, por sus siglas en inglés) son preparaciones industriales elaboradas a partir de sustancias obtenidas de los alimentos o sintetizadas directamente en laboratorios, y suelen contener poco o ningún alimento completo. Estos productos contienen altas cantidades de grasa, sal o azúcar, lo que los convierte en alimentos de baja calidad nutricional. Los últimos hallazgos disponibles sugieren que su alta disponibilidad y variedad, junto con el bajo coste, las estrategias de marketing empleadas por las marcas y la falta de regulación legislativa, ha llevado a una ingesta excesiva de estos alimentos. Los UPF se han asociado a un mayor riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT), como son la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, así como a la mortalidad por cualquier causa. Dado que estos alimentos se han convertido en una importante fuente de energía en algunas poblaciones, es necesario limitar su consumo mediante medidas de salud pública y garantizar que la población es capaz de identificarlos mediante etiquetas nutricionales. Actualmente, existe poca información sobre el consumo de alimentos ultraprocesados en España, así como su relación con la mortalidad y su etiquetado. Los estudios presentados en esta tesis intentan cubrir algunas de las lagunas existentes en este campo, siendo el objetivo principal la descripción de la variabilidad geográfica y temporal de la ingesta de alimentos ultraprocesados en España y su efecto perjudicial sobre la salud, en concreto sobre la mortalidad por cualquier causa. Además, se estudió cómo son clasificados los alimentos UPF en los etiquetados nutricionales existentes en España, como el Nutri-Score. Los principales resultados encontrados en esta tesis demuestran que alrededor de un tercio de la ingesta energética diaria proviene de alimentos ultraprocesados en la población española. Además, se ha encontrado un incremento total del 10,8% en el consumo de UPF entre 1991 y 2008. Los productos que más contribuyeron al consumo de ultraprocesados fueron las bebidas azucaradas, las carnes procesadas, los lácteos y los dulces en general. Las personas que consumían una mayor proporción de alimentos ultraprocesados en su dieta eran los más jóvenes y las mujeres. En cuanto a las diferencias entre zonas geográficas, la parte noroeste mostró un mayor aumento en el consumo de UPF, mientras que la parte este de España mostró el menor consumo de estos alimentos. Además, se observó que las personas que consumían mayor cantidad de UPF presentaban mayor riesgo de mortalidad. Concretamente, por cada 10% de ingesta energética procedente del consumo de ultraprocesados, se produjo un aumento del 15% en el riesgo de mortalidad por todas las causas. La sustitución de los UPF por alimentos no procesados o mínimamente procesados se asoció significativamente con un menor riesgo de mortalidad. Por último, con respecto al etiquetado nutricional, se observó que todas las categorías de Nutri-Score incluían alimentos ultraprocesados (desde el 26% en la categoría A, hasta más del 50% en las categorías B a E). Como principal conclusión, se observa un aumento del consumo de alimentos ultraprocesados a lo largo del tiempo, con diferencias según la zona geográfica. Además, los resultados sugieren que un mayor consumo de UPF se asocia a un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas. Por último, se concluye que la etiqueta Nutri-Score proporciona información incompleta sobre los alimentos y no es capaz de identificar una gran parte de los alimentos poco saludables. Dados los hallazgos científicos encontrados, es necesario establecer políticas de salud pública realistas para limitar la disponibilidad, asequibilidad y comercialización de estos alimentos.
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