El uso seguro de los medicamentos constituye una de las prioridades en todo el sistema sanitario, siendo especialmente relevante en las Unidades de Cuidados Intensivos. En este ámbito los procedimientos terapéuticos frecuentemente implican el uso de medicamentos de alto riesgo, en muchas ocasiones por vía endovenosa, para pacientes graves y complejos, siendo necesario una comunicación estrecha entre todos los profesionales implicados en el proceso. Todo ello conlleva que el paciente crítico sea especialmente vulnerable a sufrir errores de medicación. Cuando se aborda el desarrollo de un programa de prácticas para la reducción de errores de medicación con medicamentos de alto riesgo, es necesario introducir diversas prácticas en cada una de las etapas que integran el sistema de utilización de estos medicamentos. Estas medidas incluyen el uso de protocolos, la revisión de la seguridad de las especialidades disponibles en el hospital, la centralización de la preparación de los medicamentos de alto riesgo en el Servicio de Farmacia y su administración mediante bomba de infusión inteligentes .En este contexto está justificado la realización de un proyecto cuyo objetivo es la protocolización de los medicamentos de alto riesgo en analgesia y sedación, centralizando su preparación en el servicio de farmacia, así como su administración mediante las bombas de infusión inteligentes. Es un estudio de cohortes prospectivo, de intervención, no controlado simultáneamente, de tipo antes-después, de una serie consecutiva de pacientes críticos ingresados en la unidad de cuidados intensivos en tratamiento con medicamentos de alto riesgo prescritos para el tratamiento de la analgesia y/o sedación. La recogida de datos se realizó en dos periodos: pre y post- protocolización. El estudio comprendió tres fases, en la primera se constituyó un grupo de trabajo multidisciplinar que se encargó de seleccionar los fármacos a protocolizar, estandarizar su preparación y de elaborar la biblioteca de fármacos. La segunda fase se correspondió con la centralización de la elaboración de las mezclas intravenosas. Esta fase también incluyó la difusión del proyecto y la implantación secuencial de las mezclas protocolizadas. En la última fase del estudio se llevó a cabo la evaluación del impacto de la protocolización de las mezclas de infusión intravenosa en cuanto a seguridad, calidad, efectividad y coste. Se seleccionaron los siguientes fármacos para la protocolización y estandarización: morfina, remifentanilo, fentanilo, midazolam, dexmedetomidina y propofol. El servicio de farmacia diseñó los procedimientos normalizados de trabajo para la preparación de cada mezcla y el procedimiento de preparación, control de existencias y caducidad. Los datos recogidos tras la implantación de las bombas de infusión inteligente muestran que se realizaron 3.283 administraciones, de las cuales 2.198 se programaron a través de la farmacoteca, lo que indica que la adherencia a la biblioteca de fármacos fue del 66,9%. Durante el estudio se interceptaron 398 errores de programación, de los cuales 243 fueron susceptibles de causar un efecto adverso al paciente. La mayor parte de incidencias de alarmas durante el día se produjo entre las 9:00 y las 13:30 horas y entre las 17:30 y las 19:00 horas. El ahorro en el coste de elaboración fue de 3.184 euros anuales, demostrando que la elaboración centralizada en el SF fue más eficiente que la preparación en planta. En cuanto al coste evitado por la intercepción de los errores , supuso un ahorro potencial para el hospital de 216.986,65 ¬ tras la implementación de la tecnología inteligente. Así, podemos concluir que la estandarización, protocolización y administración de las mezclas intravenosas de analgesia y sedación mediante bombas de infusión inteligente mejoran la calidad y seguridad en la utilización de los medicamentos de alto riesgo.
The safe use of medicines is one of the priorities throughout the healthcare system, being especially relevant in Intensive Care Units (ICU). In this setting, therapeutic procedures frequently involve the use of high-alert medications often intravenously, for critical and complex patients, requiring close communication between all professionals involved in the process. All this means that the critically ill patient is particularly vulnerable to medication errors.High-alert medications (HAM) are defined as medicines that are very likely to cause serious harm to the patient or death when used incorrectly. The Institute for Safe Medication Practices (ISPM) developed a list of high-alert medications, which includes inhaled and intravenous anaesthetics (propofol, dexmedetomidine, ketamine), mild sedatives (midazolam), and intravenous, oral and transdermal opioids (ISMP, 2012).There are several published studies that show the prevalence of medication errors at each of the phases of the medication use process: 39% occurs in the prescription phase, 12% in the prescription transcription, 11% in the dispensing phase and 38% in the drug administration phase. Administration errors are the most difficult to prevent and only 2% are known to be intercepted (Manrique et al., 2011)...
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