Las fracturas de muñeca son una patología muy frecuente en nuestros Servicios de Urgencias, y se espera un incremento en la incidencia debido al aumento de las actividades de riesgo (transporte urbano alternativo) y al envejecimiento de la población, lo que conlleva mayor incidencia de fracturas osteoporóticas. Actualmente, el tratamiento quirúrgico más aceptado para las fracturas de radio distal es la osteosíntesis con placa volar. En algunos centros, la artroscopia se utiliza como técnica complementaria para mejorar el diagnóstico de las lesiones asociadas y la reducción de los escalones articulares; y controlar la posición de los tornillos para evitar que queden en una posición intra-articular en fracturas más distales. Con ello se busca una mayor recuperación funcional y un mejor pronóstico.
Sin embargo, la utilidad de la artroscopia es un tema controvertido y se han publicado estudios con resultados variables. El uso adicional de la artroscopia en la cirugía de las fracturas de muñeca tiene una gran repercusión sanitaria y económica debido a que prolonga el tiempo de cirugía, precisa de personal adecuadamente capacitado, aumenta el tiempo y los gastos quirúrgicos; y puede aumentar el riesgo de complicaciones.
Por ello se ha realizado un ensayo clínico multicéntrico, abierto y controlado para evaluar el papel de la artroscopia en la cirugía con placa volar de las fracturas de muñeca en 2 grupos paralelos, con diseño de superioridad.
El objetivo general fue comprobar la efectividad de la artroscopia en la cirugía de las fracturas de muñeca y analizar los factores que puedan condicionar el resultado obtenido.
El objetivo principal fue evaluar la funcionalidad de la muñeca en fracturas de radio distal al año de la cirugía mediante la variable PRWE (un cuestionario que evalúa dolor y función de la muñeca). Como objetivos secundarios se evaluaron los resultados funcionales medidos mediante los cuestionarios DASH y SF-12; la movilidad, fuerza, medidas radiográficas y la presencia de escalones articulares mediante tomografía computarizada (TC) en las visitas de seguimiento planificadas; y las complicaciones y acontecimientos adversos, relacionados o no con la artroscopia.
La cirugía mediante placa volar se realizó siguiendo los mismos pasos en ambos grupos de tratamiento y solo se añadió la artroscopia al grupo correspondiente. El tratamiento postoperatorio se adaptó a las lesiones asociadas diagnosticadas y al tipo de fractura intervenido. Se recogieron todas las variables que se consideró podían influir en el resultado final.
Se analizaron finalmente por ITT (Intention To Treat) un total de 180 pacientes (89 en el grupo de artroscopia y 91 en el grupo de técnica abierta). La edad media del grupo total de pacientes fue de 59 años y el 76% fueron mujeres. El 82 % de las fracturas fueron intra-articulares (tipo C de la AO). En la comparación estadística los grupos fueron homogéneos en cuanto a características del paciente y de la fractura. El tiempo de cirugía e isquemia, el porcentaje de lesiones asociadas y las maniobras de reducción de escalones fueron mayores en el grupo artroscópico, al igual que el tiempo de inmovilización postoperatorio. Los resultados funcionales (medidos por PRWE) al año de la fractura de muñeca no fueron significativamente diferentes cuando se utilizó la artroscopia como técnica adyuvante, aunque este grupo tuvo una mayor recuperación funcional a los 3 meses, con una diferencia superior a 10 puntos en la variable primaria. El porcentaje global de escalones articulares residuales detectados por TC postoperatoria en el grupo de cirugía artroscópica se redujo en un 33 % en comparación con el grupo de técnica abierta. No se registraron más complicaciones en el grupo de artroscopia en comparación con el grupo control.
Wrist fractures are a very frequent pathology in our Emergency Departments, and it is very likely that their incidence will increase due to the increase in risk activities (alternative urban transport) and the ageing of the population, which leads to a higher incidence of osteoporotic fractures. Currently, the most accepted surgical treatment for unstable fractures of the distal radius is volar plate osteosynthesis. In some centres, arthroscopy is used as a complementary technique to improve diagnosis of associated injuries and reduction of joint steps; and to control the position of distal screws to avoid intra-articular positioning in more distal fractures.However, the usefulness of arthroscopy is controversial, and studies have been published with variable results. The additional use of arthroscopy in wrist fracture surgery has a major health and economic impact because it prolongs surgery time, requires appropriately trained personnel, increases surgical time and expense, and may increase the risk of complications. On the other hand, it can optimise the diagnosis of associated injuries and joint step reduction, thus improving prognosis and functional recovery...
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