La discapacidad intelectual se caracteriza por la manifestación de alteraciones en el funcionamiento intelectual y el comportamiento adaptativo de las personas, presente antes de los 18 años. El término de funcionalidad representa la capacidad para mantener en equilibrio el desempeño de tareas, de actividades y el mantenimiento de habilidades y funciones a lo largo de la vida del individuo. La limitación en alguna habilidad, destreza, función o capacidad de procesamiento puede conllevar a una pérdida de la funcionalidad, viéndose afectada la participación en las actividades de vida diaria. El procesamiento cognitivo implica la gestión de estímulos, almacenaje de información en nuestra memoria y su posterior utilización en nuestra vida diaria. Las funciones ejecutivas son el conjunto de procesos cognitivos superiores que permiten el control, la organización y la coordinación de las acciones y del comportamiento. Las funciones ejecutivas incluyen habilidades de planificación, organización, flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo, monitorización y autorregulación. Por otra parte, los recursos atencionales hacen alusión a los procesos cognitivos que mantienen un estado de regulación adecuado para poder tomar decisiones, planificar y desarrollar de forma adecuada las actividades de vida diaria. La discapacidad intelectual, por definición, implica una limitación en las habilidades intelectuales y de funcionalidad; sin embargo, no conocemos qué procesos cognitivos específicos son los que pueden estar afectando el desempeño de las actividades de vida diaria. Desde el ámbito motor, las actividades de vida diaria implican habitualmente destrezas manuales específicas para cada movimiento realizado. Las destrezas manuales se definen como la habilidad para orientar los miembros superiores en el espacio, de manipular objetos y agarres con la mano. Según la literatura revisada, no existe evidencia suficiente que indique que la destreza manual está alterada en estas personas; sin embargo, desde una perspectiva clínica puede observarse como personas con discapacidad intelectual muestran ciertas limitaciones motoras a la hora de realizar movimientos cotidianos. Por lo tanto, podría ser importante conocer si estas personas presentan limitaciones reales en las destrezas manuales en el desempeño de las actividades diarias. Conocer cuáles son los factores que implican una alteración en el desempeño de las actividades de vida diaria puede condicionar un abordaje más específico desde la terapia ocupacional.
Los objetivos principales de esta tesis doctoral son: evaluar los niveles de funcionalidad y de función cognitiva y motora en personas con discapacidad intelectual, e investigar la posible relación entre la funcionalidad y estas funciones en una muestra de personas con discapacidad intelectual.
La presente tesis incluye tres estudios descriptivos de tipo observacional-transversal. En el primer estudio se incluyeron 90 personas adultas mayores de 18 años con diagnóstico de discapacidad intelectual. Este estudio tuvo como objetivo la evaluación de la funcionalidad en las actividades de vida diaria y las funciones ejecutivas, además del análisis de su posible relación. En el segundo estudio se incluyeron 88 personas adultas mayores de 18 años con diagnóstico de discapacidad intelectual, divididas en dos grupos. Un primer grupo contaba con 39 personas con discapacidad intelectual moderada y, un segundo grupo, con 49 personas con discapacidad intelectual leve. En este estudio, el objetivo fue evaluar la funcionalidad en las actividades de vida diaria y los procesos atencionales en ambos grupos, además de su posible relación. En el tercer estudio se incluyeron 65 personas adultas mayores de 18 años con diagnóstico de discapacidad intelectual y se evalúo las destrezas manuales de coordinación y fuerza muscular de los miembros superiores. En relación a las herramientas de evaluación utilizadas en la tesis, en el primer estudio se usaron instrumentos de evaluación del desempeño en las actividades de vida diaria y de las funciones ejecutivas globales, tales como la capacidad de abstracción, la flexibilidad cognitiva, la atención alternante, la producción verbal fluida y la planificación. Las herramientas utilizadas para el segundo estudio fueron instrumentos de evaluación de actividades de vida diaria e instrumentos que evaluaron los recursos atencionales: span de atención, atención sostenida, atención dividida, atención alternante y la atención ejecutiva. En el tercer estudio se evaluó la destreza manual mediante instrumentos de evaluación de la coordinación y la fuerza muscular de la prensión y pinzas digitales. Los procedimientos de evaluación fueron similares en todos los estudios.
Los resultados del primer estudio de la tesis sugieren diferencias entre personas con y sin discapacidad intelectual para el desempeño de las actividades instrumentales de la vida diaria y el rendimiento para las funciones ejecutivas tales como la capacidad de abstracción, atención sostenida, inhibición de conducta verbal-motora, perseveraciones, memoria de trabajo, programación motora, span de atención, fluencia verbal, flexibilidad cognitiva, atención alternante y planificación. Por otra parte, el grado de dependencia-independencia para las actividades instrumentales de la vida diaria apareció relacionado con el rendimiento global de las funciones ejecutivas en el grupo de personas con discapacidad intelectual, donde un aumento de la dependencia para estas actividades estaba directamente asociado a un rendimiento inferior en las funciones ejecutivas. El control ejecutivo global y las habilidades de planificación mostraron en conjunto una predicción del 81% de la varianza explicada de la dependencia para las actividades instrumentales de la vida diaria en la muestra de personas con discapacidad intelectual leve-moderada. En el segundo estudio de la tesis, las personas con discapacidad intelectual también mostraron un rendimiento inferior en los recursos atencionales respecto al grupo de personas sin discapacidad. En el segundo estudio de la tesis, la comparativa entre personas con discapacidad intelectual leve y moderada reveló diferencias entre los grupos para la atención selectiva, sostenida y ejecutiva, con una magnitud de diferencia que varió de pequeña a grande, pero no hubo diferencias para la atención dividida y alternante. Respecto al desempeño de las actividades básicas de la vida diaria, este apareció asociado a la edad de los participantes, el grado de discapacidad y el rendimiento en la atención sostenida, explicando un 40% de su varianza. Respecto al desempeño de las actividades instrumentales de vida diaria, la atención sostenida, dividida y ejecutiva explicaron un 68% de su varianza en las personas con discapacidad intelectuales leve-moderada. En relación al tercer estudio de la tesis, los resultados observaron diferencias en las funciones de destreza manual entre las personas con y sin discapacidad intelectual, ya que las personas con discapacidad requerían más tiempo para ejecutar las tareas que implicaban la ejecución de movimientos precisos y coordinados, además de mostrar niveles inferiores de fuerza. Sin embargo, no se observaron diferencias en las destrezas manuales entre las personas con un grado de discapacidad leve y moderada.
Las principales conclusiones de las tesis son que las personas con discapacidad intelectual muestran alteraciones en el desempeño de los aspectos cognitivos y motores, afectando a su funcionalidad para el desempeño las actividades de vida diaria. Estas personas parecen mostrar un rendimiento inferior que las personas sin discapacidad en los componentes cognitivos de abstracción, la memoria de trabajo, la programación motora, el control inhibitorio, el procesamiento mental, la flexibilidad cognitiva, la planificación, la atención sostenida, la atención dividida, la atención alternante y la atención ejecutiva. En esta línea, se puede destacar que el procesamiento de los recursos atencionales también parece ser diferente entre personas con discapacidad intelectual moderada y leve, encontrándose diferencias en la atención selectiva, sostenida y ejecutiva. Las personas con discapacidad intelectual también parecen experimentar limitaciones en el rendimiento de la destreza manual, tanto en las funciones de coordinación como de la fuerza muscular, en comparación con personas sin discapacidad intelectual, no siendo determinante el grado de discapacidad que la persona presenta. La funcionalidad para las actividades de vida diaria básicas parece ser influenciada por la edad, el grado de discapacidad y la atención sostenida. Por otra parte, la funcionalidad para las actividades instrumentales de la vida diaria parece igualmente ser influenciada por el rendimiento en las funciones ejecutivas, tales como la capacidad de planificación, la atención sostenida, la atención dividida y la atención ejecutiva. Estos resultados podrían contribuir al diseño y desarrollo de programas de intervención basados en la evidencia en esta población que involucren estrategias de apoyo específicas enfocadas a la ocupación para satisfacer las necesidades individuales de estas personas. Además, los resultados de las tesis pueden facilitar el diseño de estrategias encaminadas a la adaptación de las actividades terapéuticas usadas en el ámbito social-laboral-clínico. Estas estrategias deberían focalizarse en el desarrollo de herramientas terapéuticas que potencien las funciones ejecutivas, los recursos atencionales y las destrezas manuales.
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