Mantengo la hipótesis de que Abraham es el verdadero inspirador e incluso el primer pensador de la Teoría de las Relaciones objetales, pues sostiene con raro equilibrio algo que muchos de sus sucesores no fueron capaces de hacer: subrayar la importancia nuclear del objeto que esta, por su propio índole, ligado a múltiples vertientes.
En este sentido y de manera resumida, puede afirmarse lo siguiente:
1. En Abraham el objeto es aún lugar de descarga de la pulsión, tal como el primer Freud quería.
2. Pero el objeto es también algo que poco a poco se asimila en sus orígenes a la madre, a lo que solemos llamar función materna.
3. El objeto posee atributos sociales en la medida que el juego de los metabólico enunciado en la metáfora de Abraham incorpora el humus social encarnado primero en la figura materna.
4. A mayor abundamiento describe el universo simbólico que el objeto depara.
5. La clínica psicoanalítica alcanza, probablemente, con Abraham su momento de mayor refinamiento. Enlaza sabiamente déficit y conflicto distingue planos diversos y litigios dentro de un mismo plano.
6. Los objetos parciales que anteceden el universo infantil a la relación amorosa con el objeto totalizado son uno de los aspectos clave tomados de Abraham en la elaboración Keiniana de la posición depresiva
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados