En esta tesis me propuse establecer que la existencia de dilemas morales no es una circunstancia que comprometa la racionalidad práctica. Para ello tuve que tomar distancia en primer lugar, de las posiciones racionalistas, y desarrollar una concepción de racionalidad, según la cual, el conflicto en los dilemas morales, no tiene por qué ser asimilado a inconsistencias lógicas como en la racionalidad teórica; y en segundo lugar, desarrollar una concepción de la deliberación, según la cual, la deliberación del agente en una situación disyuntiva como los dilemas, es inseparable de la lamentación como residuo moral, y por consiguiente de una consideración pluralista de las fuentes del valor. Hacer caso omiso de estas consideraciones es desconocer y minimizar la naturaleza fenomenológica de la experiencia moral y de la racionalidad práctica.
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