El test de argumentación judicial está compuesto por una parte empírica o descriptiva y una teórica o prescriptiva en la que se integran tres elementos recogidos de la práctica judicial y de la teoría de la argumentación jurídica: el normativo, el fáctico y el lógico. Esta estrategia muestra sus bondades al permitir la verificación de corrección o incorrección de las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y, a su vez, suscita interrogantes sobre si se trata de una expresión del autoritarismo judicial o se requiere de una herramienta distinta para su adecuada evaluación. Es posible que este enfoque estándar no perciba a plenitud toda la labor del juez al momento de argumentar y tomar decisiones en tanto dicha tarea supera el análisis lógico, normativo y sobre los hechos. Hay en efecto, razones pragmáticas adicionales que orientan las determinaciones judiciales en cierto tipo de casos difíciles, muy particularmente en aquellos que involucran graves y masivas violaciones a los derechos humanos. El instrumento que describa bien ese tipo de argumentos y decisiones debe incorporar el elemento pragmático, pero para que tenga un mejor suceso exige igualmente un fundamento teórico robusto, semejante a aquél del que ya está provisto el test de argumentación judicial. Este escrito sugiere una ruta con la que podría darse el paso a semejante tarea. (Texto tomado de la fuente)
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