Introducción: Las enfermedades cardiovasculares son la causa más frecuente de mortalidad en el mundo. El síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST (SCACEST) se beneficia de terapias de reperfusión, específicamente de la angioplastia primaria para mejorar el pronóstico de estos pacientes. A pesar de los avances en el tratamiento de reperfusión y las medidas de prevención secundaria, la mortalidad en estos casos sigue siendo elevada y afecta de forma desproporcionada a la población según sexo y edad. Por ello es fundamental conocer los predictores de mortalidad en este subgrupo de pacientes, así como el beneficio de la angioplastia primaria en cuanto a la supervivencia en comparación a la población general. Material y métodos: Estudio observacional retrospectivo, donde se recogieron a todos los pacientes derivados a nuestro centro para realizar una angioplastia primaria en el contexto de un SCACEST de marzo de 2014 a enero de 2020. Se obtuvo variables basales, durante la hospitalización y al alta. Se registraron todos los datos referentes al intervencionismo coronario. Se realizó un seguimiento mínimo de 12 meses. Se realizó una regresión multivariante de Cox para estimar factores que predicen mortalidad. Se comparó nuestra serie con datos de mortalidad del instituto nacional de estadística de la población general del mismo año, sexo, área geográfica y edad. Se estimó la supervivencia observada (SO) con su intervalo de confianza del 95% y la supervivencia esperada (SE) de la población de referencia mediante el método de Ederer II. Si la SE estaba en el IC95% de la SO, no existían diferencias significativas. Por último, se estimó el exceso de mortalidad derivado de la supervivencia esperada en relación con la observada. Se estratificó el análisis por sexo y por edad (mayores y menores de 65 años). Resultados: Se incluyó un total de 1722 pacientes. La mortalidad a 28,5 meses fue del 16%. Los factores que se asociaron de forma significativa con mortalidad fueron la edad, enfermedad renal crónica, clasificación de Killip-Kimball, fracción de eyección de ventrículo izquierdo, elevación de troponina y el desarrollo de nefropatía por contraste. La SO de los varones que sobrevivieron los primeros 30 días a los 1,3 y 5 años de seguimiento fue de 91,70%(CI 95% 87,1494,69), 77,59%(CI 95% 70,6483,09), y 67,07%(CI 95% 58,0674,57), mientras que en la población de referencia fue 92,51%, 76,86%, y 62,07%. La SO de las mujeres que sobrevivieron los primeros 30 días a los 1,3 y 5 años de seguimiento fue de 90,59% (IC 95% 84,5994,33), 83,33% (IC 95% 75,2388,98), y 69,34% (IC 95% 55,3079,75), mientras que en la población de referencia fue de 94,05%, 82,81%, y 70,16%. Para <65 años la SO a los 1, 3, y 5 años de seguimiento fue del 99,23% (IC95%, 98,3%- 99,7%), 97,7% (IC 95%, 96,1%-98,6%), y 94,1% (IC 95%, 90,9%-96,3%), respectivamente. La supervivencia esperada para 1, 2, 3, 4 y 5 años fue de 99,4%, 98,8%, 98,1%, 97,4% y 96,6%, respectivamente. Para 65 años la SO a los 1,3y 5 años de seguimiento fue del 93,7% (IC 95%, 91,6%- 95,3%), 85,5% (IC 95%, 82,2%-88,2%) y 75,4% (IC 95%, 70,3%-79,8%), respectivamente. La supervivencia en la población de referencia a los 1, 3 y 5 años fue de 95,6%, 86,5% y 76,6%, respectivamente. Conclusiones: En nuestra serie el sexo no demostró ser un predictor de mortalidad a diferencia de la edad que por año de vida aumentaba la mortalidad. El análisis de la recuperación de la expectativa de vida observó que tanto en varones como en mujeres que superaban el evento agudo, gozaban de una supervivencia similar a la de la población de su misma edad, sexo y área geográfica. Para los pacientes 65 años que sobreviven los primeros 30 días existe un exceso de mortalidad durante el primer año y normalización a partir de esa fecha. Por el contrario, para los <65 años existe un exceso de mortalidad de hasta 5% durante el primer año y partir de esa fecha se reduce, pero no llega a desaparecer por completo.
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