Investigar sobre los procesos históricos del desarrollo urbano y la preservación del patrimonio arquitectónico y cultural del Ecuador y en especial de la ciudad de Portoviejo constituye un proyecto de importancia para la sociedad local. Abonar al conocimiento de la historia, costumbres, tradiciones arquitectónicas y su evolución histórica hasta la actualidad constituye un aporte al conocimiento sobre la cultura general de la urbe.
El crecimiento de las ciudades latinoamericanas plantea una reflexión sobre el desarrollo descontrolado y segmentado como un problema que genera segregación y dificultad en la movilidad. Por lo que se requiere observar la dinámica de crecimiento vegetativo en las ciudades en los últimos treinta años (Buitrago, 2014).
Ortiz y Schiappacasse (2000); Sojo (2007) señalan que en América Latina pese a los avances en algunos aspectos regulatorios se produce un estancamiento social que se exterioriza en la desintegración y la aplicación de prácticas exclusivistas que afectan la cohesión social y la capacidad de desarrollo de la región. A pesar de los avances logrados en materia de ordenamiento territorial en Ecuador a partir de las políticas desplegadas en el Plan del Buen Vivir 2013-2017 (Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo [Senplades], 2013), persisten de modo notable situaciones de exclusión social.
Maldonado y De Diego (2002) defienden que las estructuras económicas no igualitarias constituyen causa fundamental de la ruptura del tejido social y de la fragmentación morfológica de la ciudad.
Cabrales (2002); Méndez (2003); Rodríguez (2002); y Rodríguez (2005) enfatizan que el desempleo, el trabajo informal y la pobreza se dan la mano para propiciar un crecimiento económico polarizado. La exclusión y la marginalidad favorecen el sentimiento de inseguridad y el miedo que estimulan las transformaciones urbanas no ordenadas. Son elementos que conllevan a un proceso de privatización de la ciudad como producto económico y al asentamiento del urbanismo defensivo, situación de la cual no escapa la ciudad de Portoviejo.
La investigación pretende ofrecer aportes y contribuciones que permitan el reforzamiento de los enfoques relacionados con la recuperación del centro histórico urbano de la ciudad de Portoviejo, a partir de valorar la eficacia de estrategias encaminadas a la recuperación del patrimonio arquitectónico y urbanístico de la ciudad y los modelos de desarrollo para los centros históricos, de manera que se puedan identificar las potencialidades de su regeneración para el desarrollo socioeconómico de la urbe, como alternativa viable, eficaz, competitiva y sostenible que se sustenta en las posibilidades para la identificación y salvaguarda del patrimonio histórico-cultural.
Se prevé la realización de trabajo de campo para examinar y tomar evidencias del inventario de bienes patrimoniales de la ciudad, su estado y las medidas adoptadas para su preservación.
Se pretende sostener entrevistas con dirigentes del Gobierno Autónomo Descentralizado de la provincia, del municipio de Portoviejo y sus parroquias, así como los actores locales y la población en general para verificar las repercusiones de las políticas públicas para la conservación y preservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico. Todo ello encaminado a la obtención y comprobación de información, validar datos obtenidos de fuentes primarias y generar conocimientos nuevos vinculados con las posibilidades para preservar los bienes patrimoniales y la regeneración socioeconómica del centro histórico de la ciudad como elemento clave para lograr la sostenibilidad urbana.
La observación permitirá realizar un acercamiento a la realidad a partir de la situación que presenta la gestión para la preservación patrimonial y la regeneración socioeconómica del centro histórico-cultural de la ciudad. Ello servirá de apoyo para la identificación del problema científico, el establecimiento de la hipótesis y la predicción de las tendencias futuras en materia de planeación urbana y ordenación territorial en Portoviejo y la determinación de sus repercusiones.
Se prevé desarrollar una revisión bibliográfica que permita el examen de datos primarios en interés de establecer tendencias y predecir el comportamiento futuro del desarrollo urbano y la regeneración del centro histórico-cultural de la ciudad de Portoviejo.
Como instrumento geográfico se utilizará el sistema de información geográfica que propiciará un acercamiento espacial al territorio, para el ofrecimiento de aportes de investigación mediante la generación de información derivada sobre el desarrollo urbano y la preservación patrimonial en la ciudad.
Se partirá de considerar como premisa, que la puesta en valor del patrimonio arquitectónico constituye un hecho trascendente para el desarrollo socioeconómico de la ciudad y el territorio en el manejo de políticas y estrategias adecuadas que permiten lograr la regeneración del centro histórico-cultural y la recuperación de la morfología y funcionabilidad de la urbe.
Se podrá conocer que los procesos de recuperación de los centros históricos urbanos en Ecuador adolecen de modelos adecuados que permitan lograr el desarrollo y la regeneración de los bienes patrimoniales.
En el caso del centro histórico urbano de Portoviejo se podrán constatar las repercusiones desfavorables derivadas de las políticas de renovación mantenidas hasta el presente. La recuperación funcional es posible si se trazan estrategias encaminadas a la recuperación del corazón de la ciudad, que desde el punto de vista morfológico constituye el paradigma más adecuado para reforzar la regeneración funcional del centro urbano.
Al considerar lo analizado con anterioridad el problema de investigación científica se formula de la manera siguiente: ¿De qué modo se puede lograr una contribución para el enriquecimiento de un marco teórico complejo que revela las fortalezas de las estrategias para la preservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico de los centros históricos urbanos desde la teoría de la recuperación del corazón de la ciudad, que permita identificar las posibilidades que brinda su regeneración como alternativa viable, eficaz, competitiva y sostenible basada en el potencial para la salvaguarda del patrimonio cultural? Se realizará el examen del marco teórico conceptual y el estado actual del tema relacionado con la preservación del patrimonio en las ciudades latinoamericanas, en Ecuador, en la provincia de Manabí y en especial el municipio y la ciudad de Portoviejo, lo que permitirá cumplir el primer objetivo específico de la investigación y realizar una aproximación conceptual de las teorías relacionadas con la importancia de la regeneración del centro histórico y sus repercusiones para el desarrollo socioeconómico sostenible del territorio, lo que constituirá la base para el planteamiento de la hipótesis de la investigación.
El análisis del planeamiento urbano, su crecimiento y repercusiones permitirá profundizar en los conocimientos relacionados con el urbanismo, la planificación urbana, el ordenamiento territorial y sus diferencias en relación con el plan de desarrollo, el contenido de los planes de desarrollo y ordenación del territorio, la organización territorial, la regionalización y sus repercusiones en el ordenamiento territorial, el urbanismo, la preservación del patrimonio y el desarrollo sostenible, el territorio como ideal de integridad y los impactos de la urbanización. Lo que permitirá verificar el cumplimiento del segundo objetivo específico de la tesis y propiciar conocimientos teóricos que constituyen la base de la hipótesis de la investigación.
El desarrollo del tercer objetivo específico de la investigación permitirá analizar la evolución urbana y su repercusión para las ciudades desde el urbanismo prehispánico hasta la actualidad, similitudes y diferencias entre la estructura urbana indígena y la traza española, el esplendor del urbanismo de la ciudad de Portoviejo durante la colonia y su estancamiento en los comienzos de la Época Republicana, la arquitectura civil y el plan de ensanche de la ciudad durante el siglo XIX.
El desarrollo del cuarto capítulo permitirá desarrollar el análisis parcelario del centro histórico de la ciudad de Portoviejo, la traza urbana antes y después del año 1940 hasta la actualidad, influencias del terremoto del 16 de abril de 2016 y su repercusión en la traza urbana y en las urbanizaciones como expresión del gran cambio antes y después de la ocurrencia del terremoto, examen morfológico de las manzanas del centro histórico con las parroquias que lo integran y la estructura y usos del centro de la urbe.
El desarrollo del quinto objetivo específico de la tesis posibilitará analizar las repercusiones de las políticas urbanas en función de la ciudad y la preservación patrimonial, la intervención urbana, significado conceptual y términos asociados con la protección del patrimonio y su reconstrucción, las corrientes positivista y posibilista y sus resultados para la conservación y rehabilitación y se muestran las fichas del inventario de los bienes inmuebles que se ubican en la ciudad de Portoviejo.
Como resultados de la investigación se podrá valorar la trascendencia de la regeneración urbana del centro de la ciudad y las propuestas estratégicas para la recuperación del patrimonio arquitectónico y urbanístico encaminadas a lograr el desarrollo socioeconómico del territorio y la importancia de la protección patrimonial para la preservación de la historia, las costumbres, los hábitos y el arraigo cultural de la sociedad como elementos que resultan imprescindibles para lograr el desarrollo sostenible del territorio. El trabajo de campo permitirá contrastar la información adquirida con la situación real objetiva que se produce en el terreno y en especial el estado de conservación que presentan los inmuebles registrados como bienes patrimoniales.
La información reflejada en la tesis se mostrará acompañada de tablas, mapas y figuras que permitirán descubrir tendencias, ilustrar las reflexiones y propiciar análisis con capacidad para facilitar la comprensión del desarrollo urbano y la preservación del patrimonio en la ciudad de Portoviejo. Todo ello servirá para cumplir los objetivos trazados y reforzar la hipótesis de la investigación.
Desarrollo teórico Estado actual del tema El desarrollo del estado actual del tema de investigación se efectuó con la búsqueda de información bibliográfica proveniente de publicaciones como tesis, libros, artículos publicados en revistas indexadas en bases de datos científicas y documentos e informes institucionales que aportaron información para reforzar el marco teórico y en consecuencia conocer los cambios operados en las ciudades a partir de la aplicación de regulaciones y la reforma o intervención técnica de los centros históricos para las edificaciones patrimoniales.
Preservación del patrimonio en las ciudades latinoamericanas Luque (2013) señala que desde los años 1930 a 1970 se produjeron importantes avances mundiales en la gestión patrimonial. En los años setenta se comenzó a apreciar los centros históricos como bienes económicos que debían ser protegidos porque las ciudades crecían rápidamente hacia la periferia urbana y se debía tomar medidas para proteger y conservar de manera integrada, funcional, social y económica para permitir que la población tradicional sea parte del cambio.
Varias instituciones financieras apoyaron el impulso por la conservación de los centros históricos, entre ellas están el Banco Interamericano de Desarrollo que aportó para la conservación patrimonial en el Cuzco, en el nordeste de Brasil, en Ciudad de Panamá y en el barrio de la Boca en Buenos Aires. En 1994 la misma institución financiera intervino con la concesión de 42 millones de dólares norteamericanos a la municipalidad de Quito para proyectos de conservación del patrimonio urbano, que incluyen recursos para la promoción de asociaciones público-privadas (Carrión, 2001a; Cueva, 2010).
Para América Latina y el Caribe, Europa es un ejemplo a seguir en materia de conservación. Hay mucho que aprender porque en esa región existen numerosos centros históricos de importancia que contienen complejos arquitectónicos que son testimonios del pasado lejano. Los gobernantes de los países y de instancias nacionales, provinciales y locales, discuten diferentes teorías para mantener el patrimonio arquitectónico y los centros históricos en funcionamiento.
Las ciudades latinoamericanas han crecido en población y número, pero sin una adecuada ordenación del territorio. Es relevante el estudio de estas ciudades que califican dentro del rango de ciudad intermedia entre cien mil y quinientos mil habitantes, que poseen un centro histórico donde se localizan estructuras patrimoniales de la época colonial con un valor de ciudad estratégica desde su conformación.
Antes y después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en los foros internacionales no hubo referencias al patrimonio como un ícono de identidad nacional. Desde la visión actual de centro neurálgico o centro histórico se concibe para reivindicar el origen de la nacionalidad a partir de tradiciones culturales, hechos y personajes históricos y colecciones museables dominantes que son testigos fieles de la cultura identitaria de la nacionalidad y el origen de los pueblos (Cueva, 2010).
En el caso de América Latina y el Caribe durante el siglo XX los centros históricos cuyos inmuebles fueron arrasados por conflictos bélicos y desastres naturales se vieron en peligro de desaparecer parcialmente. La coexistencia entre modernidad y posmodernidad propició espacios para la sobrevivencia de los inmuebles patrimoniales mediante nuevas funciones que les dotarían de un uso y espacio determinado. Ejemplo de ello son los inmuebles coloniales de los centros históricos iberoamericanos que se usan para oficinas de servicios públicos y en el pasado fueron viviendas familiares de personajes memorables (Solar, 2015).
La Carta de Atenas de 1931 refleja la necesidad creciente de los estados convocados para lograr la protección integral del patrimonio artístico y arqueológico, la creación de comisiones y organismos nacionales dedicados a la función de la protección del patrimonio artístico y arqueológico, la adopción de soluciones específicas para evitar la destrucción, degradación o alteración del patrimonio artístico y arqueológico por su carácter histórico, y definir una agenda de monumentos y patrimonios nacionales en peligro que requieran de medidas técnicas favorecedoras para su conservación en el tiempo (Autor invitado, 2014).
La Carta de Atenas para la protección al patrimonio cultural de los estados puso en vigencia otra concepción de protección de bienes de alto significado nacional, lo que repercutió por las competencias otorgadas a las entidades estatales. El interés mostrado en la carta relacionado con la conservación del patrimonio arqueológico y monumental propició el descubrimiento de la capacidad de las ciudades para el desarrollo la administración urbana y de la obra pública, que no siempre van de la mano con el pensamiento de las colectividades y las poblaciones debido a que el crecimiento de las áreas urbanas ha sido desorganizado desde el pasado (Autor invitado, 2014).
Además del ejemplo de Filipinas otras ciudades de Latinoamérica atravesaron procesos de deterioro del patrimonio. La Habana en Cuba transitó un duro proceso para recuperar su patrimonio. Implicó educar a toda la población para que reconocieran la importancia de sus edificaciones históricas. En 1944 se declaró La Habana Vieja como conjunto urbano. Para ello contó con la colaboración presupuestaria y el gobierno asignó ingentes recursos económicos y materiales para la rehabilitación de su centro histórico (Levrand, 2018; Oficina del Historiador de la Ciudad, 2006).
En Latinoamérica desde los años cincuenta se experimentó el crecimiento horizontal de las ciudades con el abandono de los centros históricos, la inadecuada utilización del espacio y las transformaciones para lograr su adaptación a las actividades de ciertos grupos que utilizan las edificaciones para su beneficio. Con el aumento de la población los espacios se fueron haciendo pequeños y la gente comenzó a buscar lugares que le brindaran mayor comodidad, lo que dio lugar a una expansión hacia las periferias de los grupos poblacionales. Los grupos con mayores recursos económicos buscaron espacios grandes. Las personas de bajos recursos pretendieron los terrenos de bajo costo. Ambos intereses propiciaron el dinamismo del desarrollo urbano hacia las afueras de la ciudad, con la pérdida de valor de las áreas centrales (Ponce y Pelegrín, 2020).
A través del tiempo Cuba demostró que si se pueden recuperar las edificaciones patrimoniales con una política adecuada de manejo sostenible que genere recursos propios, enfocados a explotar y potenciar al sector turístico y comercial de su centro histórico. En la actualidad las oficinas de historiadores de la ciudad siguen comprometidas por rescatar el patrimonio de las ciudades (Carrión, 2001b).
La Carta Internacional sobre la Conservación y la Restauración de Monumentos y de Conjuntos Histórico-Artísticos de 1964, indicaba que era urgente reunirse nuevamente para tratar los problemas del patrimonio mundial, ya que eran más complejos de lo que se pensaba en la Carta de Atenas de 1931 y decide examinar los principios contenidos en la referida carta ateniense, para profundizar y ampliar su texto en un nuevo instrumento. El documento refiere la protección de la arquitectura aislada y al conjunto urbano (centro histórico) o rural (paisaje cultural), porque estas creaciones son testimonio del crecimiento de los pueblos (Instituto Nacional de Cultura del Perú [INCP], 2007) La Convención del Patrimonio Mundial de 1972 (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [Unesco], 1972) publicó la lista de los lugares calificados como patrimonio mundial. Se detallan diferentes áreas geográficas con características naturales o culturales que deben ser cuidadas y preservadas. La declaración sirve como un instrumento para enfrentar los retos contemporáneos relacionados con las actividades y acciones que pongan en riesgo la excepcionalidad de los sitios declarados, el cambio climático, la urbanización descontrolada, el desarrollo socioeconómico sostenible y las catástrofes naturales.
La región de América Hispana y el Caribe es una de las zonas del mundo que posee mayor riqueza en bienes culturales, naturales e históricos. Existen 96 bienes y sitios culturales, de ellos 37 naturales y cinco mixtos en la lista del patrimonio mundial de la Unesco, con una tendencia al crecimiento. Más de 600 centros históricos y sitios de valor cultural de la región latinoamericana están considerados como bienes de interés cultural y patrimonial a nivel local bajo legislaciones nacionales (Navarrete, 2018).
No obstante, una parte importante está deteriorado y en situación de elevada vulnerabilidad. En algunos casos no cuentan con la parte estructural necesaria para su preservación y aprovechamiento. Son insuficientes los recursos para su gestión efectiva. Algunos gobiernos consideran la preservación del patrimonio como un interés de baja prioridad que genera un gasto improductivo.
La regeneración del patrimonio constituye una oportunidad en el camino de la sostenibilidad de las ciudades. La adecuada gestión patrimonial en las áreas urbanas posibilita la preservación de las tradiciones históricas y culturales. Representa renovar y revitalizar la infraestructura de las ciudades con beneficios para un funcionamiento coherente con los intereses sociales y ambientales. Proporciona importantes réditos económicos para la ciudad y la elevación de la imagen ciudadana, en correspondencia con lo subrayado por el Foro Mundial de la Cultura de las Ciudades 2022 (World Cities Culture Forum) que planteó la preservación del patrimonio como una ventaja para el desarrollo humano y ambiental (BOP Consulting, 2022).
Preservación del patrimonio en Ecuador En el año de 1945 terminada la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea Constituyente de Ecuador promulgó la Ley de Patrimonio Artístico, que estaría en vigencia hasta 1978. El País fue uno de los primeros en América del Sur en promover a Quito como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 1978 (Del Pino, 2010). La Carta de Quito define el patrimonio monumental y el momento americano como una realidad evidente que América y en especial Iberoamérica constituye una región extraordinariamente rica en recursos monumentales (Laban, 2014).
Con la declaratoria del centro histórico de Quito como Patrimonio Cultural de la Humanidad se crea una entidad especializada para la intervención, conservación y estudio científico patrimonial en la capital y el País. Durante la administración del Consejo Supremo de Gobierno presidido por el general Alfredo Poveda Burbano se crea el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural mediante Decreto Ejecutivo Supremo 2.600 de 09 de junio de 1978, publicado en el Registro Oficial 618 de 29 de junio de 1978, que definió los tipos y clasificaciones del patrimonio cultural de carácter nacional, así como se especifica la naturaleza de protección y preservación que cada uno en su conjunto abarcaba para la significación nacional y definir los aspectos técnicos de cada ámbito (Cueva, 2010).
En el año 1987 la ciudad de Quito sufrió un gran terremoto. El movimiento telúrico afectó los bienes patrimoniales y se evidenció la vulnerabilidad del centro histórico. En esos momentos la ciudad contaba con una planificación urbana (1942-1992), donde consta el Plan Maestro de Rehabilitación Integral para las Áreas Históricas, capaz de aportar de modo significativo al desarrollo planificado de la zona y que permitió la puesta en valor del patrimonio cultural histórico (Alfonso, 2010).
En la administración de Jamil Mahuad entre los años 1992-1998, comienza la regeneración del centro histórico de la ciudad de Quito con la ayuda de los fondos de salvamento. Se aprueba a ley de descentralización del estado, con las funciones y las políticas para la preservación del patrimonio que fueron introducidas en los años noventa y que le otorgaron a Quito un nuevo enfoque de monumentalista y conservacionista (Cabrera, 2017).
En la década de los años ochenta el gobierno comenzó a otorgar importancia a las potencialidades de los recursos patrimoniales del País, pero con una pobre gestión institucional. Antes del año 2007 la situación en que se encontraba la herencia cultural ecuatoriana podría resumirse de caótica en pleno abandono y depredación antropogénica de sitios y lugares de alto interés patrimonial. La pérdida paulatina de la riqueza de la diversidad cultural desemboca en las crisis de valores nacionales y de episodios históricos, olvidados (Cabrera 2017).
En el Plan de Descentralización del año 2002 el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural como organismo autónomo asumió el objetivo de fortalecer la relación y gestión interinstitucional en todo el país para el manejo racional del patrimonio cultural material e inmaterial, así como del patrimonio natural. Esta descentralización debía operar mediante convenios con los gobiernos seccionales autónomos y con fundaciones vinculadas por su objetivo al patrimonio cultural y con universidades e institutos superiores tanto estatales como privados (Instituto Nacional de Patrimonio Cultural Ecuador [INPC], 2002).
En diciembre del año 2007 se promulgó el Decreto de Emergencia del Patrimonio Cultural (Congreso Nacional de Ecuador, 2007). Constituyó una decisión catalogada de inédita en el plano nacional sobre la protección del patrimonio cultural ecuatoriano. La gestión de protección del patrimonio derivada de la regulación aprobada por el Congreso Nacional permitió a la sociedad de la época observar de manera diferente el patrimonio cultural heredado.
Al ser publicado el Decreto de Emergencia del Patrimonio Cultural (Congreso Nacional de Ecuador, 2007), el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural decidió la ejecución del registro total de bienes a escala del País, para cubrir la totalidad de las provincias y clasificar en cinco tipos de bienes patrimoniales: inmuebles, muebles, arqueológicos, documentales e inmateriales. Se previó la elaboración de una ficha técnica que expone la información individual y detallada de cada objeto, pieza, elemento o espacio patrimonial.
El registro total de bienes a escala del País por parte del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural se realizó en un plazo de dos años. Permitió la recuperación aproximada de 100 inmuebles patrimoniales que estaban a punto de colapsar. Se llegó hasta las pequeñas poblaciones periféricas urbanas y rurales, donde en la práctica nunca se había intervenido en materia de bienes de significación patrimonial. Se recuperaron edificaciones coloniales, iglesias, escuelas, hospitales, sedes administrativas, conventos, museos, ruinas arqueológicas, espacios que son sitios de encuentro de la población y que constituyen parte de la identidad ecuatoriana (Instituto Nacional de Patrimonio Cultural Ecuador [INPC], 2013).
Se realizó un estudio técnico de los registros de bienes desde la perspectiva cronológica, desde la Época Colonial hasta el siglo XXI y quedó registrado de modo oficial el patrimonio con la información requerida para su localización y control. Se determinó el registro patrimonial de inmuebles protegidos por provincias.
En el registro de inmuebles protegidos de la ciudad de Quito con su centro histórico que se ubica en la provincia de Pichincha y que cuenta con 5.000 inmuebles registrados en un sistema propio del distrito metropolitano. Es la provincia con mayor porcentaje de inmuebles protegidos registrados.
En Ecuador la planta urbana renacentista de las urbes cambió poco, en especial las ciudades que se localizan en la región de la Sierra Andina. Con usos urbanos que se han preservado en un relativo estado de resistencia y durabilidad. La funcionalidad de las edificaciones continúa dedicada a viviendas en la planta alta con espacios para comercios y servicios en la planta baja. Ejemplo de ello, son las edificaciones de los centros históricos de Quito, Latacunga, Riobamba, Cuenca, Loja y Zaruma (Echeverría, 2017; Salgado, 2016).
El centro histórico de Quito está ocupado en su mayoría por el comercio con pocas edificaciones destinadas a viviendas familiares. Las iglesias y conventos están ubicadas en el centro de la ciudad y cumplen su función original. Buena parte de los edificios están ocupados por la administración pública, educación y comercio popular. La municipalidad es la encargada de canalizar las iniciativas nacionales e internacionales para la preservación del patrimonio arquitectónico (Nemudrov, 2017; Pino, 2010).
En junio del año 2012 el coordinador del patrimonio y los actores del municipio del Distrito Metropolitano de Quito realizaron un taller para identificar y realizar un diagnóstico del patrimonio y trazar acciones encaminadas a la preservación patrimonial. En el marco del taller se analizaron los problemas que afectan al centro histórico de la ciudad y que, por sus especiales características históricas, culturales y geográficas, constituyen un referente de identidad de los ecuatorianos. Como resultado se trazó un programa de intervención emergente con la participación de representantes del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda [MIDUVI], 2013).
Monroy (2017) señala que el diagnóstico realizado coincide con las acciones tomadas en Portoviejo después del terremoto del 16 de abril de 2016, donde se unieron especialistas, representantes del gobierno, actores municipales y sectores de la población en Manabí, para buscar una solución a los problemas de la ciudad, que igual que la capital del País necesitaba urgente un plan de recuperación del centro histórico que presentaba una trama urbana desorganizada.
El centro histórico de Portoviejo sin capacidad de asumir el flujo vehicular generaba gran congestión, contaminación ambiental y acústica. La zona se encontraba dividida en estratos sociales. En la periferia del centro habitaban familias en extrema pobreza, las viviendas patrimoniales estaban deterioradas por los bajos recursos de los propietarios que no tenían posibilidades para invertir en la conservación. No existía vida nocturna y todo el movimiento se realizaba en el día, con una importante actividad del comercio y el turismo (Monroy, 2017).
Las acciones que el municipio de Quito tiene prevista en el Plan Integral de Preservación y Embellecimiento del Centro Histórico, ponen de manifiesto la organización del comercio informal, la peatonalización de vías, dar mantenimiento a las fachadas de las viviendas y la rehabilitación de los bienes patrimoniales. Lo que fue tomado como ejemplo para la elaboración del plan de la ciudad de Portoviejo (Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal del cantón Portoviejo [GADM Portoviejo], 2016a).
Una de las medidas adoptadas en la ciudad de Quito fue la salida del comercio informal del centro histórico, como actividad clave para la recuperación de la zona patrimonial. El centro comenzó a exhibir una nueva imagen turística más atractiva e inclusiva, las calles, callejones, las fachadas de las casas, las señaléticas y sitios de información a los visitantes, las viviendas coloniales que funcionan como hoteles, restaurantes, museos, ofertas de dulces y artesanía tradicional, para hacer del centro un lugar seguro para visitar (Freire, 2015).
Otra de las experiencias sobre la rehabilitación del patrimonio está relacionada con la ciudad de Guayaquil. La urbe atravesó muchos problemas con un crecimiento urbano desorganizado y caótico por décadas. Para el arquitecto Wong (2005) el cambio de Guayaquil comienza con la recuperación de la autoestima del guayaquileño, lo que fue posible con la llegada de una administración decidida a recuperar la ciudad en el año de 1992. A partir de este año la ciudad se transforma de modo progresivo para asumir una imagen positiva como un destino turístico importante del país. Se comenzó a controlar el crecimiento como una problemática que se reflejaba en el caos vehicular, que no solo invadía calles y avenidas y obstruía la circulación, sino que era fuente de contaminación ambiental.
En el periodo comprendido entre los años 1992 al 1996 se organiza la estructura vial, se construyen túneles y pasos a desnivel que contribuyen a viabilizar el tráfico en la ciudad de un modo seguro y rápido. Dentro de los aciertos de la administración urbana se puede citar la colaboración entre el sector empresarial público y privado para la ejecución de obras importantes. Nace el proyecto de regeneración Malecón 2000 como una obra emblemática del desarrollo de Guayaquil. Es en ese enclave donde nace la ciudad y comienza un esfuerzo transformador y regenerador que permitió la recuperación de espacios, ordenar los mercados y organizar el comercio informal (Wong, 2005) Después del año 2000 los esfuerzos restaurativos continuaron con más fuerza para la recuperación del centro urbano de la ciudad de Guayaquil. La actividad de reanimación urbana se extendió a otros lugares como el Cerro Santa Ana, la Avenida 9 de Octubre, el Malecón del Salado, la Plaza Centenario, la regeneración urbana del barrio Las Peñas con más de 400 años de antigüedad, se realizó un convenio interinstitucional con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural y la Fundación de Guayaquil siglo XXI para dinamizar la política restaurativa (Navas, 2012).
La regeneración permitió restaurar casas que se encontraban muy deterioradas, las escalinatas que conducen a la cima del Cerro Santa Ana donde se encuentra el faro. En la actualidad la zona regenerada es muy visitada por los turistas nacionales y extranjeros que recorren las zonas patrimoniales de Guayaquil. Las viviendas ubicadas en el cerro brindan servicio de bares, restaurantes, librerías, sala de exposiciones, café y venta de artesanías. Con el proyecto se benefició la población que vive en el cerro para mejorar su calidad de vida (Farias y Murillo, 2015).
El esfuerzo realizado sirvió para que la ciudad de Guayaquil fuera avalada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, por considerarla como un ejemplo de buena práctica de promoción de gobernabilidad democrática como factor importante en la erradicación de la pobreza y la lucha por el desarrollo (Farias y Murillo, 2015).
Machala es otro ejemplo de regeneración urbana que merece ser imitado por el cantón Portoviejo. Según explica Prada-Trigo (2015) antes del 2005 esta ciudad estaba sumergida en un desorden urbano total. La pobreza creó grandes barriadas debido a las invasiones territoriales que carecían de todos los servicios básicos. Un comercio informal que vio la oportunidad de vender sus productos en la ciudad.
Prada-Trigo (2015) especifica que las acciones que se disponen por las autoridades de la alcaldía de Machala, comenzaron con un análisis profundo para transformar la situación de la ciudad. Se tomó como punto de partida el ejemplo de la ciudad de Guayaquil que por décadas había atravesado problemas similares. Se prioriza la actividad encaminada a la regeneración urbana y los cambios necesarios para priorizar los servicios básicos en toda la ciudad.
Como parte de la renovación se realizó la legalización de los terrenos invadidos en décadas anteriores y para ello se adjudicó el título de propiedad a los moradores que habitaban dichos predios, para dotarlos de todos los servicios básicos característicos en las ciudades modernas. Otra de las líneas de acción consistió en la recuperación de los espacios públicos mediante su reconstrucción y que estos contribuyeran a la llegada de nuevos negocios y el esparcimiento de la sociedad. De inmediato la urbe comenzó a proyectar una imagen positiva con la regeneración de plazas, parques y las mejoras de su arquitectura, que hizo de Machala una ciudad atractiva para extraños y citadinos (Prada-Trigo, 2015).
En la actualidad Machala es una ciudad dinámica con el comercio formal e informal más organizado. Nuevos establecimientos comerciales de marcas reconocidas abrieron sucursales en la ciudad, las edificaciones de urbanizaciones modernas cerradas dentro y fuera del perímetro urbano. Las inversiones han hecho posible el progreso de la ciudad que avanza según los objetivos trazados por las autoridades (Prada-Trigo, 2015).
Cuenca es una ciudad que conserva la traza en damero. El centro histórico tiene un área de 342,48 hectáreas. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en diciembre de 1999. Según el análisis realizado por Samaniego y Bermeo (2015) identificaron como principales problemas que afectan el desarrollo urbano en el centro histórico es que los propietarios prefieren alquilar sus casas o venderlas. Las propiedades son utilizadas para el comercio, oficinas y agencias de turismo. Otro conflicto es la congestión vehicular, algunas líneas de buses pasan por el centro histórico con calles angostas y se genera contaminación ambiental que daña las edificaciones patrimoniales.
En la búsqueda de estrategias para la revitalización del centro histórico convergen criterios de las instituciones y la ciudadanía a través del proyecto Cuenca Red, que incluye la Red de Espacios Dinámicos y el programa de Iniciativas Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES). En este conjunto de reuniones se expusieron ideas de los sectores para mejorar el centro histórico. En una de sus publicaciones se explica que el proyecto busca implementar la movilidad urbana, específicamente sobre los espacios públicos para que la ciudad sea un modelo saludable, habitable y segura (Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Cuenca [GADM de Cuenca], 2015).
El proyecto propone tres elementos: en primer lugar las estrategias de acupuntura urbana con la ayuda de toda la ciudadanía y personas interesadas en el centro histórico, para recuperar espacios que proporcionen movimiento y vida, la identificación de lugares para lograr con pequeñas intervenciones a corto plazo convertir el centro urbano en un espacio para compartir el arte, la cultura, la arquitectura y la belleza que encierran estos espacios y que se conviertan en oportunidades para emprendedores (GADM de Cuenca, 2015).
Como un segundo elemento se consideran los conceptos para el desarrollo de una red de patios activos, en concordancia con la política que desarrollan algunas ciudades para convertir el centro histórico en atractivos turísticos, organizar una red de patios donde se pueda interactuar mediante la ubicación de pequeños negocios que potencien el valor y la vida en el centro histórico.
El tercer elemento constituye el proceso de socialización como un importante espacio para que la población opine y presente sus propuestas de cómo quiere ver a la ciudad, que se pregunte y trabaje junto con las autoridades y grupos de profesionales para canalizar las ideas y puedan avanzar en la recuperación de la vida en el centro histórico.
Los ejemplos citados constituyen un hito para que las autoridades, universidades, gremios de profesionales y ciudadanía en general, de la provincia Manabí y en especial del cantón Portoviejo, puedan encontrar soluciones que favorezcan la recuperación y conservación del patrimonio como un aspecto significativo para recuperar lugares llenos de historia y tradiciones que forman parte de la vida de los pueblos.
Del inventario de inmuebles protegidos el 13% cuenta con protección legal, mientras que el 87% están registrados, pero no cuentan con dicha protección. Resulta importante analizar la distribución porcentual de inmuebles protegidos por regiones. El comportamiento porcentual del registro de los inmuebles protegidos por regiones continentales de Ecuador existe un 87% en la Sierra, 9% en la Costa y un 4% en la Amazonia.
La diferencia numérica en el registro de inmuebles protegidos por regiones se puede explicar por dos razones. Una referida al desarrollo urbano y el proceso de renovación experimentado, donde se sustituyeron las edificaciones originarias por no contar con la protección legal del Estado, en especial en las regiones de la Costa y la Amazonía. La otra razón está dada por el tipo de material usado en la construcción, la madera muy utilizada en regiones de la Costa, la Amazonia y Galápagos, que por falta de mantenimiento o por eventos naturales han propiciado su desaparición, como es el caso de la arquitectura colonial de la ciudad de Guayaquil (INPC, 2013).
Se registraron 21.726 inmuebles patrimoniales. El 70,4% se localizan en las zonas urbanas y el 29,6% en las áreas rurales. Faltan 11 provincias por realizar el registro de los inmuebles patrimoniales ubicados en predios del área rural y es en estas zonas donde los inmuebles presentan el mayor riesgo de deterioro y destrucción.
En cuanto a la tipología existen varios tipos. Según el instructivo elaborado por la Dirección de Inventario del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador, los inmuebles constan de 15 tipos entre elementos urbanos, obras de ingeniería civil y arquitectura y una específica vinculada con lo industrial.
Del inventario de los inmuebles patrimoniales registrados en Ecuador el 90.2% corresponde a la arquitectura civil que comprende la tradicional, vernácula y monumental. La arquitectura religiosa representa apenas un 2.18% y el resto 7.56%.
La tipología vernácula y la tradicional eran sencillas y los artesanos de la época utilizaban técnicas de construcción que habían pasado de generación en generación, con la utilización de materiales propios del lugar que eran funcionales para que las familias pudieran satisfacer sus necesidades básicas.
Los estudios del patrimonio inmueble por estilos y periodos históricos realizados en Ecuador corresponden al denominado Republicano. La mayoría es el resultado de una producción local de carácter vernáculo y tradicional.
La construcción y entrada en operaciones del tren ecuatoriano en el año 1895 marcó un hito para el desarrollo del País. Las obras modificaron el paisaje andino, los pueblos y ciudades localizados en la travesía construyeron las nuevas estaciones ferroviarias, surgieron nuevos asentamientos y negocios que dinamizaron la vida social vinculada con el funcionamiento del sistema ferroviario, lo que constituyó un aporte para la construcción de inmuebles que en la actualidad se consideran parte ineludible del patrimonio cultural (Albán, 2016; Arana, 2020; Toctaguano, 2019).
Ayala (2008) expone que en la década de los años ochenta del siglo XIX la producción y exportación del cacao constituyó una actividad económica importante para la región de la Costa ecuatoriana. Se generaron tipos de arquitecturas de madera con una mezcla de los modelos y estilos europeos y locales. La exportación del sombrero de paja toquilla, de oro y el negocio petrolero en la primera década del siglo XX, propiciaron cambios significativos en la arquitectura, en especial la vernácula.
El registro de los inmuebles patrimoniales permitió conocer que el 95% fueron construidos en el siglo XX (periodo 1900-1999), seguido por las construcciones del siglo XVIII (1700-1799) las que están en el orden del 4%.
A pesar de la importancia del periodo colonial para la historia patrimonial del País, las evidencias materiales que se conservan son pocas y tiene su explicación esencial por la falta de regulaciones para la protección del patrimonio entre los siglos XVIII al XX. Otra de las causas se puede encontrar en los efectos de los fenómenos naturales acaecidos con periodicidad que propiciaron la destrucción total o parcial de las estructuras con valor patrimonial.
En el año 2008 el patrimonio cultural comenzó a formar parte de la atención priorizada por el Estado. Por mandato constitucional los gobiernos autónomos descentralizados municipales, asumieron competencias exclusivas para preservar, mantener y difundir el patrimonio arquitectónico, cultural y natural y construir los espacios públicos destinados para estos fines (AME, 2012).
Acupuntura urbana Lerner (2005) señala que la acupuntura urbana se inspira en los principios de una técnica china que se sustenta en el cuerpo humano y sus interconexiones a partir de canales que conectan con los órganos internos. Es un método de curación que estimula determinados puntos que logran equilibrar la energía para aliviar dolores y recuperar la salud.
Para estimular una reacción proactiva en el tejido urbano se debe intervenir de acuerdo con los principios de la técnica tradicional china, pero en este caso aplicado al sistema urbano para inducir soluciones representativas en materia de ordenación (Lerner, 2005).
Se debe definir el lugar en el que resulta necesario intervenir y para ello se requiere determinar el tipo de espacios que constituyen una porción de tierra de condición expectante, en movimiento, oscilación, inestabilidad y fluctuación, en concordancia con lo señalado por (Solá-Morales, 1995).
Solá-Morales (1995) defiende que se debe asumir una renovación de las nociones tradicionales de la arquitectura para el tratamiento de estos tipos de espacios que impida la realización de una actividad invasiva. Es necesario reforzar su carácter y resolver los problemas de continuidad con el resto de la ciudad.
Como un tercer elemento de la intervención se encuentra la participación ciudadana que constituye un derecho esencial a garantizar con el fin de enriquecer y fortalecer la toma de decisiones de los entes públicos para garantizar la calidad de vida de los ciudadanos, en concordancia con lo expuesto por Maslow (1954) en su obra titulada Una teoría sobre la motivación humana.
Cuando se requiera desde el principio del proceso la participación ciudadana el urbanista debe renovar su visión para asumir los roles que se imponen por las nuevas formas de concebir la ciudad (Pérez, 2012).
La aplicación del concepto de acupuntura urbana para el centro histórico de la ciudad de Portoviejo debe perseguir el interés por reforzar la identidad cultural y la recuperación de la memoria histórica, la aplicación de una arquitectura ecológica encaminada al establecimiento del urbanismo sostenible.
Preservación del patrimonio en la provincia de Manabí Son varios los criterios de intervención en el centro histórico para preservar el patrimonio. Ponce y Pelegrín (2020) consideran que hay tres posturas de actitud de los responsables de los centros históricos que son renovación, rehabilitación y abandono a su suerte. Es un problema que se aprecia en la ciudad de Portoviejo.
Se habla de una regeneración del centro y las autoridades municipales se comprometen a levantar edificaciones funcionales que cumplan con todas las comodidades modernas como son los servicios básicos, iluminación y fácil acceso a las comunicaciones.
Se realiza el cableado subterráneo con el trazado de calles peatonales y una gran plaza de descanso para la ciudadanía. Pero no incluye la rehabilitación de todas las casas patrimoniales, incluso después del terremoto muchas fueron demolidas debido a la falta de presupuesto necesario para recuperarlas, otras están abandonadas a su suerte y se invita a los propietarios para que inviertan en la rehabilitación de sus casas, pero son pocos los interesados (Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal del cantón Portoviejo [GADM Portoviejo], 2016a).
Garré (2001) expone que el patrimonio arquitectónico urbano es muy importante porque surge de su valor como testimonio de distintos fenómenos culturales y su acción como elemento que mantiene la cohesión de un grupo. Manifiesta que son valores desarrollados en el tiempo como acciones válidas de un proceso histórico. Como parte del patrimonio cultural se integra al paisaje producido por el accionar entre el hombre, la naturaleza y constituido por la morfología del territorio y el accionar humano. En su aspecto integral el paisaje cultural que circunscribe el patrimonio urbano refleja fielmente el testimonio de todas las culturas que desde el punto de vista histórico desarrolla su acción modelándolo desde sus orígenes hasta el presente.
El propio Garre (2001) manifiesta que para conocer el patrimonio arquitectónico urbano se debe realizar una clasificación sobre aquellos inmuebles que por su relevante valor testimonial deban merecer protección apoyada en testimonios documentales de naturaleza histórica, sociológica, arquitectónica, arqueológica, artística, científica o técnica y según criterios de autenticidad, calidad y originalidad (Garré, 2001).
En las ciudades donde existe patrimonio arquitectónico y cultural que representan la historia de los pueblos, la clasificación de los bienes aporta información detallada de cómo se construyeron, su utilidad, los materiales usados y cómo vivían las personas que la habitaron. El proceso de identificación se debe realizar por instituciones especializadas del estado, de la provincia y la municipalidad, que son las llamadas a promover la identificación de los bienes al considerar las leyes sobre la protección patrimonial, para identificar de modo general las características de las edificaciones (Garré, 2001).
Garré (2001) enfatiza que durante el proceso se deben identificar y localizar los bienes inmuebles a clasificar, describir el bien a partir de una información general, utilización actual, descripción detallada, estado de conservación, tipología y cualquier otra información que sea necesaria, acompañar con documentación fotográfica que debe incluir la totalidad del bien y su entorno, y realizar la investigación historiográfica, museológica, sociológica.
La clasificación se convierte en una herramienta que permite aplicar sobre el bien inmueble declarado patrimonio arquitectónico urbano, para la elaboración de un inventario acompañado de fichas individuales de cada bien actualizado. Las fichas se realizarán de acuerdo con las leyes y condiciones de cada país y además permitirán conocer mejor las condiciones de los bienes para tomar decisiones en cada caso que permitan preservar el patrimonio que es el objetivo principal de un bien patrimonial (Hernández, 2016).
La protección y conservación del patrimonio es tarea que corresponde a todos los sectores públicos y privados y se requiere la participación de toda la sociedad. Porque cada bien exige cuidados complejos y costosos. Constituye un reto para las instancias municipales por el poco presupuesto que gestionan. Para que los bienes clasificados no sean destruidos o alterados los proyectos deben ser monitoreados por un organismo competente, en el caso del municipio Portoviejo por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural y la instancia correspondiente municipal.
La participación ciudadana resulta importante a través de esta investigación. Los dueños de las viviendas y las personas que tienen interés sobre la preservación del patrimonio arquitectónico urbano se deben involucrar en las tareas de rehabilitación de las casas, no solo tomando en cuenta los valores estéticos y simbólicos de los bienes considerados, sino incluir distintos elementos culturales que están presentes en la sociedad como son los sociológicos, productivos y tecnológicos. Se requiere una voluntad colectiva de incorporación del contexto urbano y ambiental para añadir conjuntos y áreas de interés. Es necesario asumir una política de rescate y preservación del patrimonio arquitectónico urbano a partir de cuatro paradigmas esenciales: tradicionalista, comercial, conservacionista y partipacionista en la que deben ser analizadas sus ventajas y desventajas e integrarlos Buschiazzo (2017) En el marco del valor testimonial el patrimonio arquitectónico urbano integra el patrimonio cultural y forma parte del paisaje producido por el accionar conjunto del hombre y la naturaleza, constituido por la forma del territorio y el accionar humano que refleja de modo fiel el testimonio de todas las culturas que han desarrollado su acción sobre dicho paisaje para modelarlo desde sus orígenes, la diversidad indígena, española y europea que hizo posible una pluralidad hasta la actualidad.
Según los criterios de autenticidad la clasificación de un bien inmueble debe estar siempre fundamentada por la posibilidad que constituyan testimonios documentales de naturaleza histórica, sociológica, arquitectónica, arqueológica, artística, científica o técnica. Los historiadores y arquitectos buscan que las casas de Portoviejo mantengan su historia y se las restauren con materiales originales que usaron las primeras poblaciones, estos eran la Angustifolia guadua revestida con material compuesto de estiércol de vaca o burro, paja y arcilla que se llama enquinche. Pero con el pasar del tiempo son pocos los maestros albañiles que conocen esta técnica, se han ido perdiendo porque en la actualidad es más fácil construir con cemento y materiales modernos (Buschiazzo, 2017).
En el litoral ecuatoriano las plantas urbanas o planos en damero se conservaron intactos hasta comienzos del siglo XX, que se realizaron modificaciones que redujeron los espacios públicos y ampliaron el número de cuadras. Fenómeno ingenieril que se abordó en ciudades como Guayaquil, Machala, Manta, Portoviejo, Durán, Jipijapa y Bahía de Caráquez (Carrión, 1987).
Las estructuras de las edificaciones patrimoniales en la costa ecuatoriana a principios del siglo XX eran en su mayoría de arquitectura con una cronología republicana y el uso extendido de la madera. Se modificaron debido a la relación del tiempo con la resistencia de los materiales de construcción influido por la aparición del cemento que generó adaptaciones estructurales mixtas y la sustitución de la madera y el barro. A partir de la instalación de los sistemas de tecnología hídrica, sistemas de alcantarillado y otros nuevos materiales de construcción, se modificó de modo importante el desarrollo urbano en cada Ciudad (Mejía, 2020).
En la provincia de Manabí existe un abundante patrimonio arqueológico. En la obra de Marshall (1907) se destacan las ruinas arqueológicas que se localizan en el Cerro Hojas de Jaboncillo, Guayabal y La Negrita, así como en la jurisdicción de las localidades de Portoviejo y Montecristi (Rosales, 2022).
El creciente interés y flujo de información académica por la arqueología desde la perspectiva de la visión norteamericana y europea, inauguró un hito en la revelación e interpretación de edificaciones habitadas por el ser humano prehispánico o aborigen antes del año 1526. El descubrimiento de Saville sobre la civilización denominada Manteña, en concordancia a los datos y descripciones que elaboraron los cronistas mayores de indias y otros no oficiales como el inca Garcilaso de la Vega, sobre el tema de la conquista del Perú (Olmo-Enciso y Castro-Priego, 2020).
Las experiencias similares de excavaciones arqueológicas alrededor del mundo eran comunes. Macchu Picchu en Perú y los posteriores descubrimientos en el Antiguo Egipto propiciaron que la comunidad internacional desarrollara un instrumento de carácter jurídico para proteger en el tiempo las edificaciones en ruinas o enterradas debajo de la superficie. Se trataba del patrimonio arqueológico, como fuente de conocimiento y fundamento social de la vida cotidiana en épocas remotas anteriores al siglo XVI D.C (Olmo-Enciso y Castro-Priego, 2020).
La provincia de Manabí desde sus orígenes tiene un significado especial para el desarrollo histórico y cultural del Ecuador. Se localiza en el centro-noroeste del Ecuador continental y se ubica en la región Costa, que a su vez se encuentra dividida por el cruce de la línea equinoccial. Su capital es la ciudad de Portoviejo (Ayala, 2008).
Manabí limita al norte con la provincia de Esmeraldas, al sur con Santa Elena y Guayas, al este con la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas y Los Ríos y al oeste con el Océano Pacífico.
En el año 2009 se inauguró el territorio Zonal 4 del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural con jurisdicción sobre las provincias ecuatorianas de Manabí, Santo Domingo de los Tsáchilas y las Islas Galápagos. La oficina de atención al público se ubicó en las calles Sucre entre Rocafuerte y Bolívar en los predios de la Casa Patrimonial Cevallos Arízaga o Casa Rosada en la ciudad de Portoviejo. Este hecho se valida por lo contenido en el Registro Oficial 116 de martes 11 de febrero de 2011, donde se inserta la Resolución 004-DIR-INPC-2010, que en su Artículo 10 numeral 4, crea la Zonal 4 del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo [Senplades], 2012).
En el año 2019 en Portoviejo el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural y el Gobierno Autónomo Descentralizado, apoyados en el Artículo 264 número 8 de la Constitución de la República de 2008, en concordancia con el Artículo 55 del Código Orgánico de Organización Territorial literal h), le otorga autonomía para proteger, conservar y difundir el patrimonio arquitectónico en toda la provincia. Esta ley propició que Portoviejo asuma la responsabilidad de la protección y conservación de su patrimonio urbano y rural. El gobierno municipal del cantón promociona los lugares de interés para la ciudadanía, con el objetivo de conocer la historia de los pueblos que son testimonio de la cultura en el territorio, para que se mantengan las tradiciones, los materiales de construcción que se usaron y la identidad de los colectivos sectoriales del municipio (Presidencia de la República de Ecuador, 2010).
La provincia de Manabí posee una población de 1.588.627 habitantes. Es la tercera más poblada de Ecuador. Se encuentra dividida políticamente en 22 municipios. Las actividades económicas principales son el comercio, la ganadería, la industria y la pesca y en ella se localiza el segundo puerto más importante del País. El sector agropecuario y el turismo resultan clave para la vida socioeconómica del territorio. En la zona costera sus extensas playas aportan diversos bienes patrimoniales y culturales de incalculable riqueza (Gobierno Autónomo Descentralizado provincia Manabí [GADP Manabí], 2020).
La provincia posee 273 inmuebles patrimoniales registrados que representa el 1,3% del total del País.
Hasta el año 2017 se habían registrado en la provincia un total de 273 bienes inmuebles con categoría patrimonial que están distribuidos en sus 22 cantones. El municipio Sucre es el que posee mayor cantidad de inmuebles patrimoniales registrados que representa el 20,2% del total de la provincia, los bienes se concentran en Bahía de Caráquez. Le siguen los municipios Chone con el 15,0%, Portoviejo con el 13,1%, Manta con 11,3% y Jipijapa con un 8,8%.
La investigación posibilitó conocer que la razón por la cual la mayor cantidad de bienes inmuebles se ubican en el centro histórico de Bahía de Caráquez, por su condición de puerto que le permitió en tiempos de auge económico vincular la fluidez del superávit económico local con la construcción de inmuebles. Los inversionistas y diseñadores se preocuparon por exaltar la distinción y funcionalidad del espacio correspondiente a las tres últimas décadas del siglo XIX y a las cuatro primeras del siglo XX. El éxito económico se impulsó por la producción agrícola y semiindustrial de las localidades de Chone, Flavio Alfaro y El Carmen que era el centro motor de la parte oriental (INPC, 2018).
La preservación del patrimonio en el municipio Portoviejo El equilibrio entre el punto de partida para garantizar la conservación patrimonial y para proteger las áreas urbanas históricas, fomentó la idea de innovación y creatividad donde se le da importancia a los núcleos urbanos que tienen representación histórica de grandes o pequeñas poblaciones. El municipio de Portoviejo posee un patrimonio arquitectónico cultural con utilidad simbólica y representativa para el territorio.
La búsqueda constante de esa armonía social emanada de las costumbres locales, se relaciona con las edificaciones y una línea cronológica que según el Artículo 54 literal e) de la Ley Orgánica de Cultura (LOC) abarca la existencia permanente sobre un bien inmueble que haya sido construido hasta el año de 1940 en el siglo XX, para que fuese considerado como patrimonio (Asamblea Nacional, 2016a).
Molina (2009) expone que la ciudad de Portoviejo ha crecido en tamaño y cantidad de habitantes de modo sostenido. Sin un plan de ordenamiento territorial en los primeros años del siglo XX y después de la década de los años sesenta muy afectada por la renovación impulsada por los primeros planes generales de ordenación urbana.
Portoviejo es una ciudad ecuatoriana capital de la provincia de Manabí que tiene un alto de crecimiento urbano. En el periodo comprendido entre los años 2000 al 2019 aumentó la población de modo importante en relación con el censo del año 2010. La proyección censal para el año 2018 calculaba un crecimiento del 9% (Gobierno Autónomo Descentralizado del municipio de Portoviejo [GADM Portoviejo], 2014).
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos del Ecuador, la ciudad de Portoviejo es la séptima más poblada del País con una población de 280.029 habitantes, de ellos 206.661 residen en la ciudad de Portoviejo y 73.368 distribuidos por siete parroquias rurales. El 26% de la población reside en el área rural (Instituto Nacional de Estadística y Censos [INEC], 2017).
La ciudad de Portoviejo posee un centro histórico con características patrimoniales con muy pocos vestigios estructurales arquitectónicos de la Época de la Colonia. Se considera la primera ciudad asentada en la región litoral ecuatoriano y una de las primeras villas españolas nacidas en el contexto expansivo del Virreinato del Perú. Fue fundada el 12 de marzo de 1535 por el español Francisco Pacheco, quien era un capitán del ejército conquistador de Diego de Almagro (Molina, 1983).
Desde la ubicación de la ciudad cercana al mar hasta su actual localización la urbe transitó por innumerables modificaciones en la función de su espacio urbano. Los desastres naturales originados por las inundaciones, incendios y terremotos cambiaron progresivamente la morfología habitacional (Molina, 1983).
El apogeo agroexportador de Manabí propició que la ciudad de Portoviejo experimentara un notable desarrollo económico. Con la llegada de extranjeros se produjo un intercambio de diversas culturas arquitectónicas que conformaron el centro histórico y comercial para darle importancia a las actividades de intercambio del cantón (Hidrovo, 2007).
En relación con el mapa de la Ciudad de 1911 se entiende que si bien el núcleo urbano aumentó por lo menos desde el año de 1961 los solares antes de 1911 apenas se fraccionaron y el tamaño de las casas disminuyó con relación a épocas anteriores. Los materiales destinados para las edificaciones son la madera, la caña guadua picada y el enquinche. Las casas no forman un conjunto orgánico en un solo cuerpo o solares y se ubican dispersas en el actual centro histórico de Portoviejo (Molina, 1983).
En el año 1911 durante la presidencia del general Eloy Alfaro Delgado se prohibió la enajenación, tráfico y exportación de bienes arqueológicos sin permiso previo de la autoridad. En el año de 1927 durante el gobierno del doctor Isidro Ayora Cueva se expidió el Reglamento a la Ley Protectora del Tesoro Artístico Ecuatoriano. En 1937 se suscribe el Modus Vivendi durante el gobierno de Federico Páez Chiriboga entre Ecuador y la Santa Sede para establecer la conformación de una comisión dedicada a la conservación de las iglesias y locales eclesiásticos que fueren declarados por el Estado monumentos de arte y para el cuidado de antigüedades, cuadros, documentos y libros cuyos propietarios fueran del clero o que poseyeran valores artísticos e históricos por su contenido, material y elaboración (Hidrovo, 2007).
El documento del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios [Icomos] (1965) refuerza y consolida las leyes ecuatorianas de patrimonio y constituyó el punto de partida para que en la Constitución de la República de esa época se incorporaran normas para la conservación y protección del patrimonio cultural. Las regulaciones establecidas y tratados internacionales firmados por el gobierno de Ecuador repercutieron en la evolución sobre la protección del patrimonio en la provincia de Manabí y el municipio de Portoviejo.
Desde 1967 inicia un proceso de modernización urbana de señalización de calles, pavimentación de calzadas y tratamiento de líquidos sanitarios en la Ciudad. Las autoridades municipales y del ramo ministerial aprobaron normativas territoriales (Ordenanzas), con el fin de lograr el crecimiento de la ciudad de modo organizado para conservar la parte histórica, respetar los monumentos heredados con gran valor patrimonial, según lo estipulado en la Carta de Atenas de 1935 (Gobierno Autónomo Descentralizado del municipio de Portoviejo [GADM Portoviejo], (2017a).
Un tema relacionado con la conservación del patrimonio edificado y la obra pública es la preparación para los desastres naturales, que ha sido desde la segunda mitad del siglo XX un tema pendiente que involucra tipos de riesgos frecuentes en la jurisdicción de Portoviejo como son los sismos, las anegaciones y las secuelas de hundimiento de masa terrestre por causa de peso y cimentación del suelo (licuefacción). Ejemplo de ello son las edificaciones no patrimoniales que como consecuencia de los terremotos de los años 1998 y 2016 quedaron prácticamente en ruinas (Gobierno Autónomo Descentralizado del municipio de Portoviejo [GADM Portoviejo], (2017b).
En la actualidad se construyen urbanizaciones cerradas en la periferia del centro urbano donde convive la población de mayor poder adquisitivo. Sucesivamente los barrios populares que eran periféricos antes del año 2000 se integran al casco urbano, tal como ocurre con la población de la vía a Santa Ana en la parroquia Andrés de Vera o la integración del territorio de la parroquia Picoazá a la unidad del tejido urbano barrial. El poblamiento de las colinas próximas al centro urbano de Portoviejo se cimentó sobre la vulnerabilidad a los aluviones, sismos y derrumbes y el colapso del sistema de alcantarillado en la época invernal con abundantes precipitaciones (GADM Portoviejo, 2017b).
En Ecuador se considera la protección del patrimonio cultural que está presente en los bienes arquitectónicos urbanos y que constituyen memoria en el tiempo de los estilos constructivos aplicados en el pasado. Son una huella que define una identidad que se relaciona con dicho pasado desde el presente y que se puede tomar como referencia para la identificación de la sociedad. La importancia de la preservación surge de su valor como testimonio de los fenómenos culturales. En Portoviejo los edificios, casas, monumentos y ruinas que forman parte del patrimonio adquieren valor museable, entendido como el valor que tienen los objetos o bienes considerados patrimonio cultural.
Las autoridades del municipio de Portoviejo poseen la posibilidad de aprovechar el marco regulatorio establecido para la preservación del patrimonio. Los inmuebles patrimoniales del municipio se encuentran dentro del centro histórico y algunas zonas rurales donde predomina el patrimonio arquitectónico y ambiental.
El municipio posee el 13,12% de los inmuebles patrimoniales de la provincia de Manabí. La condición de capital provincial le concede una importancia especial para desarrollar un trabajo arduo en interés por la preservación del patrimonio (INPC, 2018).
El patrimonio cultural de la humanidad tiene carácter transversal. La Convención de París de 16 de noviembre de 1972 incorporó la conservación del patrimonio cultural y natural a la vez como un todo. En el caso de Portoviejo el patrimonio arquitectónico se construyó con el paso de los años. Hasta el año 1999 no existió la debida atención por la presunta falta de asignación presupuestaria y no contar con un plan de mantenimiento adecuado. El inventario de bienes inmuebles patrimoniales en Portoviejo para el año 2018 es de 28, de acuerdo con lo indicado por el Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano (INPC, 2018).
Después de los estragos causados por el terremoto del 16 de abril de 2016 la ciudadanía en Portoviejo siente nostalgia cuando ingresan al centro de la ciudad donde estaba el centro comercial, instituciones públicas y privadas, que ahora son terrenos vacíos de diferentes tamaños. La municipalidad diseñó un plan de regeneración para el centro urbano que prevé la recuperación de las calles, parques y edificios públicos. Se incorporaron espacios de descanso para la ciudadanía con árboles y camineras que permiten la libre circulación de las personas, con aceras más amplias que la hacen más atractivo para la población.
El Gobierno Autónomo Descentralizado del municipio de Portoviejo diseñó los proyectos encaminados a recuperar el centro de la ciudad. Un año después del terremoto comienza la regeneración con la intervención de 11 manzanas que contemplan las calles Chile, Rocafuerte, Sucre, Colón y Quiroga. La inversión en la regeneración es de 11,6 millones de dólares y se financia con un crédito del Banco de Desarrollo del Ecuador. Se debe ajustar a un modelo vanguardista y colonial, que busca resaltar la cotidianidad de la ciudad (Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal del cantón Portoviejo [GADM Portoviejo], 2016b).
Como parte de las obras realizadas en el centro urbano de la ciudad se restauraron 3 viviendas y otras 16 están en proyecto de intervención directa. Con la cooperación de las autoridades nacionales, locales y los propietarios de inmuebles patrimoniales se identificó y conservó el patrimonio cultural mediante el registro documental de su historia (Instituto Nacional de Patrimonio Cultural [INPC], 2019).
Las ideas expuestas en el II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos en Monumentos Históricos (CIAM), celebrado en Venecia entre el 25 y el 31 de mayo de 1964 sobre el Patrimonio Cultural europeo, se pueden tomar como ejemplo para la provincia de Manabí y el municipio de Portoviejo que cuentan con tradiciones locales vinculadas a los espacios públicos que se deben conservar como parte del patrimonio cultural. En el marco de las relaciones patrimoniales de inmuebles los ciudadanos vinculan las ideas del uso de materiales equivalentes, armoniosos y originales como medida para desclasificar los materiales de construcción vetustos que caracterizaron en su momento a los inmuebles una vez restaurados (Icomos, 1965).
La Carta de Venecia constituye un instrumento que propicia la conservación integral con la participación de la ciudadanía y que los proyectos se alineen con el ordenamiento territorial. Abre las posibilidades de proteger y conservar más bienes patrimoniales (Icomos, 1965).
Hipótesis La puesta en valor del patrimonio arquitectónico y urbanístico es de gran transcendencia para el progreso de los países. Desde el manejo de adecuadas estrategias se puede lograr la recuperación morfológica y funcional del centro histórico de la ciudad de Portoviejo. En Ecuador los procesos de recuperación de los centros históricos urbanos adolecen de adecuadas estrategias para su conveniente desarrollo y regeneración. El centro histórico urbano de Portoviejo tiene graves afecciones por las políticas de renovación mantenidas hasta el presente. Se entiende que la recuperación funcional es posible a partir de estrategias que tengan como modelo la teoría del corazón de la ciudad, que desde el punto de vista morfológico se considera la más apropiada para reforzar la recuperación funcional del centro histórico.
Objetivos Objetivo general Contribuir al enriquecimiento de las teorías que refuerzan las estrategias para la recuperación del patrimonio arquitectónico y urbanístico de los centros históricos urbanos mediante la valoración de la eficacia de sus modelos de desarrollo, que permita identificar las posibilidades que brinda su regeneración para el progreso de los países en vías de desarrollo, como alternativa viable, eficaz, competitiva y sostenible basada en el potencial para la identificación y salvaguarda del patrimonio cultural.
Objetivos específicos Examinar las teorías generales asociadas con la preservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico en las ciudades con un enfoque de regeneración socioeconómica de los centros históricos.
Identificar los elementos del planeamiento urbano y la ordenación territorial como componentes del crecimiento y el desarrollo sostenible de las ciudades.
Analizar la evolución histórica del urbanismo y sus repercusiones para el desarrollo socioeconómico sostenible de las ciudades.
Identificar las tendencias de las transformaciones arquitectónicas y urbanísticas en el centro histórico de la ciudad de Portoviejo y sus repercusiones.
Analizar las políticas urbanas en interés de la ciudad y la preservación del patrimonio arquitectónico y sus repercusiones en el inventario de bienes patrimoniales en la ciudad de Portoviejo.
Fuentes Las fuentes estadísticas corresponden a las fichas del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, para recopilar información del patrimonio arquitectónico y cultural de Portoviejo, documentación como archivos, inventario y catálogo de los bienes patrimoniales de la ciudad, donde constan ubicación, propietario, estado de las casas, planes y proyectos para su conservación.
Se considera la documentación sobre las regulaciones nacionales, normativas, ordenanzas y proyectos del Gobierno Autónomo Descentralizado del municipio de Portoviejo relacionado con la regeneración de la ciudad, datos del catastro urbano, plan de desarrollo urbano, ordenamiento territorial y cartografía del centro histórico y proyectos para la recuperación de casas patrimoniales.
Del Ministerio de Cultura se consultan datos cualitativos y cuantitativos referidos al registro del patrimonio arquitectónico y cultural de Portoviejo. Del museo central del municipio se examina la información relativa a los bienes patrimoniales, fotografías antiguas de la ciudad donde se apreciar la conformación del centro de la ciudad y los estilos de construcción de las casas y otras instalaciones.
Se realiza el examen de la bibliografía a partir de la revisión de artículos publicados en revistas indexadas en bases de datos científico, libros, manuales y otros documentos disponibles en línea relacionados con la conservación del patrimonio.
Se utilizará información cartográfica del Instituto Geográfico Militar de Ecuador para localizar mapas antiguos y cartografías de la provincia de Manabí y el municipio de Portoviejo en las diferentes etapas de crecimiento poblacional. Aerofotografías basadas en la cartografía de los predios que reflejan los cambios operados en la Ciudad.
El acceso a la información del Ministerio de Turismo para obtener datos sobre la promoción para impulsar las ofertas turísticas basadas en el aprovechamiento de los bienes patrimoniales de la ciudad de Portoviejo como un destino turístico donde el acervo cultural constituye su principal factor de atracción.
Las entrevistas a funcionarios del Instituto de Patrimonio Cultural de Portoviejo, autoridades del Gobierno Autónomo Descentralizado del Municipio, historiadores, actores locales y ciudadanía en general para obtener información relacionada con la preservación del patrimonio.
Metodología y técnicas Orden metodológico de la investigación El orden metodológico de la investigación contempló las fases siguientes: Concepción de la idea prevista con el empleo del método deductivo, Análisis y formulación del problema de investigación, Examen crítico y construcción del marco teórico, Diseño de la hipótesis, Determinación del objetivo general y de los objetivos específicos, Desarrollo de la investigación y arribo de conclusiones precisas sobre el tema estudiado, Validación de los instrumentos de investigación. Análisis de los datos, Pruebas estadísticas y análisis de la información obtenida, Elaboración y presentación de los resultados y Presentación del informe y publicación de los resultados.
Se parte del método deductivo para realizar el análisis del problema y el marco teórico relacionado con la recuperación del patrimonio arquitectónico y urbanístico que permite establecer las premisas relacionadas con la hipótesis de la investigación y diseñar los objetivos generales y específicos para llegar a resultados científicos concretos mediante el examen crítico científicamente argumentado, el análisis de datos y el trabajo con las fuentes primarias consultadas que posibilitan llegar a conclusiones precisas sobre el tema objeto de estudio.
Análisis estadísticos El análisis estadístico constituye una herramienta obligada para el examen de los datos provenientes de la investigación, desde la concepción de la idea de lo que se va a investigar, el análisis del problema, diseño de la hipótesis, objetivo general y los objetivos específicos, recolección de los datos, organización, revisión, clasificación, tabulación y producción de los resultados para su análisis y posibles propuestas estratégicas integrales que representan un aporte a la solución de los problemas.
Además del aporte para la organización de los datos derivados de la investigación, se transforman en gráficos fáciles de explicar que ayudan a formular y comparar el grado de cumplimiento de los objetivos de la investigación.
Análisis cartográfico El sistema de información geográfica constituye una herramienta que se utiliza con amplitud a escala internacional. Permite la realización de estudios en el plano territorial de forma integrada con posibilidades de introducir varios estudios para una misma región, territorio o localidad. La gestión cartográfica de la información posibilita derivar nuevos datos que se pueden apoyar en estrategias y modelos de conservación patrimonial para el desarrollo sostenible, con potencialidad de influir para la elaboración de nuevos productos, planes o programas. Se ha utilizado para generar información geográfica asociada al ordenamiento territorial. La generación de datos tabulares con información espacial derivada proporciona ayuda para la creación de nuevos conocimientos en el orden territorial y local, en beneficio de la preservación y cuidado del patrimonio cultural.
El análisis cartográfico consiste en la aplicación de mapas para la descripción física del área de investigación que permite mostrar con exactitud la ubicación de los bienes patrimoniales en la ciudad. Posibilita el conocimiento de la construcción de la ciudad e identificar los lugares patrimoniales. Ofrece una valiosa ayuda para el investigador en el levantamiento de información y su localización.
Conclusiones generales Desde el análisis de las teorías generales asociadas con la regeneración urbana, el ordenamiento territorial y la preservación de los bienes inmuebles patrimoniales se argumentó la hipótesis de partida. Se defendía que la puesta en valor del patrimonio arquitectónico y urbanístico es de transcendencia para el progreso de los países. Desde el manejo de políticas y estrategias adecuadas se puede lograr la recuperación morfológica y funcional del centro histórico de la ciudad de Portoviejo.
Se sostiene que los procesos de recuperación de los centros históricos urbanos en Ecuador adolecen de modelos adecuados para su conveniente desarrollo y regeneración. El centro histórico urbano de Portoviejo tiene afectaciones por las políticas de renovación mantenidas hasta el presente. Se entiende que la recuperación funcional es posible a partir de estrategias que tengan como modelo la teoría del corazón de la ciudad, que desde el punto de vista morfológico es el paradigma más apropiado para reforzar la recuperación funcional del centro histórico.
Se conoció que la regeneración urbana constituye un proceso que involucra la reanimación económica, cultural, social y ambiental en espacios urbanos afectados y la restauración de la inclusión social y el retorno a un equilibrio ambiental, en concordancia con lo expuesto por (Couch et al, 2003).
La regeneración urbana incluye proyectos de política social, económica y múltiples acciones constructivas, demoliciones, renovaciones y remodelaciones para integrar en una sola política y en un plan los procesos globales de actuación sobre el territorio. Consiste en un enfoque integrado que procura soluciones económicas, culturales, sociales y ambientales en correspondencia con lo planteado por (Junta de Castilla y León, 2011; Merinero et al, 2013; Moya y Díez-de-Pablo, 2012).
La protección del patrimonio arquitectónico y urbanístico involucra un grupo de acciones clave que permiten la preservación de las tradiciones históricas y culturales de la sociedad. Es una función del Estado que implica el esfuerzo mancomunado y solidario de la sociedad para preservar las raíces histórico-culturales, tradiciones, costumbres y la voluntad para preservar el ambiente mediante acciones que persiguen alcanzar el desarrollo sostenible, en concordancia con lo expuesto por Abellam y Mendoza (2003).
El desarrollo del primer objetivo específico y en especial lo relacionado con el estado actual del tema analizado en el primer capítulo permitió conocer que el desarrollo urbano de la ciudad de Portoviejo está caracterizado por la noción del riesgo, las diferencias sociales de la población, la dependencia económica y la penetración cultural de potencias extranjeras como factores que propiciaron la desaparición de la trama urbana compacta y unida socialmente por un centro histórico y comercial que marcaba el latido ciudadano y la dinámica socioeconómica de sus pobladores.
Entre los factores que incidieron para la expansión de la ciudad y el rompimiento del tejido social se encuentra el surgimiento de las urbanizaciones abiertas y cerradas que fueron pobladas por las clases económicas más pudientes, que junto a los barrios periféricos y precarios surgidos de invasiones que edificaron sus viviendas de modo desordenado y sin control por los ciudadanos más pobres procedentes del área rural se integraron al casco urbano para conformar una ciudad expandida y dispersa con la pérdida del centro comercial histórico, lo que guarda relación con los resultados de las investigaciones desarrolladas por Ponce y Pelegrín (2020).
El desarrollo de la investigación posibilitó conocer un grupo de experiencias asociadas con la preservación del patrimonio en las ciudades latinoamericanas, en comparación con lo que se realiza en Ecuador, la provincia de Manabí y en especial en la ciudad de Portoviejo.
Se constató que la regeneración del patrimonio constituye una oportunidad para lograr la sostenibilidad de las ciudades. La gestión patrimonial permite preservar las tradiciones históricas y culturales como parte de la identidad de la sociedad. Representa renovar y revitalizar la infraestructura de las ciudades para el beneficio de los intereses económicos, sociales y ambientales. Posee potencialidades para dinamizar las relaciones socioeconómicas y la elevación de la imagen ciudadana en correspondencia con lo subrayado por el Foro Mundial de la Cultura de las Ciudades 2022 que planteó la preservación del patrimonio como una ventaja para el desarrollo humano y ambiental (BOP Consulting, 2022).
Se conoció que de modo general en Ecuador la trama urbana renacentista de las ciudades sufrió pocos cambios en la región de la Sierra, con usos urbanos que se preservan en buen estado. Desde el punto de vista estructural las viviendas se construyeron en dos niveles, la planta baja se dedicada al comercio y el primer piso para vivienda de sus moradores, en correspondencia con lo señalado por (Echeverría, 2017; Salgado, 2016).
En la región de la Costa ecuatoriana el plano en damero se conservó hasta comienzos del siglo XX. A partir de entonces en la ciudad de Portoviejo comenzaron las modificaciones que redujeron los espacios públicos, se incrementó el número de cuadras y se experimentó un aumento significativo de la población que contribuyó a la expansión de la ciudad hacia los cerros y zonas periféricas con muy poca economía en el uso del suelo.
En concordancia con lo antes señalado se debe agregar la noción de riesgo que subyace en el ideal social de la ciudad, que involucra riesgos frecuentes de movimientos sísmicos, inundaciones, hundimiento de masas terrestres y deslaves como causales de desastres naturales cíclicos que amenazan a la ciudad, según se describe en el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial 2021-2030 (GADP Manabí, 2020).
El crecimiento de la ciudad de Portoviejo hasta el año 2008 se originó de modo desorganizado y sin control por parte de las autoridades y actores del municipio, sin obedecer a un plan de ordenamiento territorial en el marco de las afectaciones derivadas por la renovación modernista impulsada por los primeros planes generales de ordenación urbana, que no priorizaron la preservación de los valores patrimoniales de muchos inmuebles.
Se conoció de la existencia de experiencias para la aplicación de técnicas novedosas de regeneración urbana que pueden servir para la ciudad de Portoviejo. La aplicación de la técnica de acupuntura urbana mediante la vinculación de toda la ciudadanía y personas interesadas en el centro histórico, para recuperar espacios que propicien movimiento y vida. Se basa en la identificación de lugares que son recuperables con pequeñas intervenciones a corto plazo que permita abrir espacios para la cultura, la arquitectura y su utilidad para emprendedores, según las experiencias en la ciudad de Cuenca (GADM de Cuenca, 2015).
La socialización como un espacio abierto a la población para que opinen, participen y ofrezcan sus propuestas de regeneración de la ciudad, que trabajen junto con los actores del proceso y grupos de profesionales para generar ideas que permitan el avance en la recuperación de la vida en el centro histórico.
Los bienes arquitectónicos patrimoniales y urbanos representan un testimonio auténtico de los fenómenos culturales y las acciones que emanan de la cohesión social. Son valores que se desarrollan en el tiempo y se materializan mediante acciones válidas de un proceso histórico. El patrimonio urbano es un reflejo fiel de la identidad cultural e histórica de la sociedad desde sus orígenes hasta el presente, lo que mantiene concordancia con lo expuesto por Garre (2001).
El desarrollo del segundo capítulo de la tesis permitió cumplir el segundo objetivo específico de la investigación que consistió en conocer el crecimiento de la ciudad de Portoviejo como un fenómeno que está mediado por cambios desacertados que caracterizan el rumbo errático de la política nacional. A través de la historia el País atravesó las consecuencias de varias crisis económicas mundiales que incrementaron la dependencia económica externa con incidencia en la estabilidad política de los gobiernos de turno, lo que se manifestó de modo negativo en el desarrollo urbano y la protección patrimonial.
La puesta en práctica de políticas económicas desacertadas no logró neutralizar los efectos negativos de las sucesivas crisis. El País se sumió en una situación dramática en el aspecto socioeconómico caracterizado por el desarrollo desequilibrado de las diversas regiones, el incremento de la pobreza, una impresionante inestabilidad política y la falta de herramientas sociales en beneficio de la población.
A partir del año 2007 se adoptaron estrategias basadas en políticas públicas impulsadas por una voluntad política estatal y organizada en la ejecución de planes de desarrollo a escala nacional que influyeron en la transformación de la matriz productiva como un elemento clave para la diversificación de la producción, la erradicación de la pobreza y el buen vivir de los ecuatorianos.
A partir del año 2017 se produjo una regresión en materia de políticas públicas a partir de la aplicación de medidas de austeridad propias de la dependencia financiera del Fondo Monetario Internacional. Se produjo un proceso gradual y progresivo de desinstitucionalización de las funciones públicas en los sectores estratégicos bajo la dirección del frente económico, la influencia directa del sector financiero y del Consejo Consultivo Productivo Tributario, con promesas de mejoras y transformaciones encaminadas a lograr un mejor país, lo que se encuentra pendiente de resultados concretos a favor de la sostenibilidad económica, social y ambiental, en correspondencia con lo señalado por Barroso (2013); Flores (2019); Flores-Tapia et al (2022); Pérez y Castillo (2017).
La provincia de Manabí y el municipio de Portoviejo no escaparon a los efectos de la inestabilidad sociopolítica histórica de Ecuador matizada por la dependencia económica de las políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional. De modo general los recursos nunca fueron suficientes para satisfacer los problemas socioeconómicos acumulados en el territorio, con consecuencias desfavorables para el desarrollo urbano y repercusiones negativas que influyeron para caracterizar una ciudad expandida, con poca economía en el uso del suelo, barrios periféricos insalubres y precarios que constituyen caldo de cultivo para la delincuencia, la inseguridad y la pérdida del centro histórico comercial como motor de las relaciones socioeconómicas de la urbe.
La ausencia de un criterio adecuado de regionalización impulsado por intereses económicos de los sectores más pudientes, desembocó en un contexto propiciado por ideas posibilistas e influido por doctrinas modernistas que no favorecieron la adecuada preservación del patrimonio arquitectónico, urbanístico, cultural e histórico, aspecto que fue relegado a un segundo plano para priorizar inversiones que responden a los intereses económicos del Estado, el sector privado y los inversionistas extranjeros, en concordancia con las ideas derivadas de la investigación realizada por (López-Jiménez, 2019).
El desarrollo del tercer capítulo de la tesis permitió el cumplimiento del tercer objetivo específico de la investigación que consistió en analizar los elementos relacionados con la evolución urbana y sus repercusiones en los problemas urbanísticos contemporáneos. Se pudo constatar que a escala global las ciudades evolucionaron a través del tiempo con repercusiones urbanísticas contemporáneas positivas y negativas asociadas a los altos y bajos del desarrollo de las relaciones de producción y su interrelación con los cambios sociales, culturales y ambientales.
En América Latina las ciudades crecieron de modo rápido durante la etapa colonial. Se estableció la estructura urbana de la cuadrícula española y con el incremento demográfico influenciado por la migración de las personas del campo a la ciudad se origina un crecimiento urbano descontrolado que motivó la crisis de los servicios básicos.
Con la expansión urbana desordenada y descontrolada de las ciudades se perdió la economía en el uso de los espacios, las grandes construcciones con estilos variados importados del exterior y la atomización espacial propiciaron el fracaso del tejido social urbano que, combinado con el crecimiento de la pobreza, la falta de trabajo y la precariedad de la vida hace de las ciudades un verdadero desorden con impactos económicos, políticos y sociales negativos. La demanda creciente de materiales de construcción y los malos hábitos sociales impactaron de modo desfavorable el ambiente.
El desarrollo de la urbanidad en la ciudad de Portoviejo data de los primeros asentamientos de la cultura Manteña que estableció un trazado urbano a partir de jerarquías, donde las clases dominantes se ubicaban en la parte alta de los cerros y colinas rodeadas por las otras clases sociales. La actividad constructiva se basó en el uso de materiales propios del territorio como madera, piedra, Angustifolia guadua y la paja que no perduran con el paso del tiempo, las duras condiciones del clima y los desastres naturales que afectan el territorio, en concordancia con lo señalado por (Capel, 2002). Los manteños no alcanzaron conocer el labrado de las piedras y su utilización para construir estructuras edificables, como sí lo hicieron otras culturas de la región como los Incas y los Mayas por solo mencionar dos de ellas.
Con la llegada de los españoles se utilizaron los materiales que se encontraban en la zona y el empleo de mano de obra nativa para construir las viviendas. Después se incorporaron maestros artesanos llegados de otras partes del mundo que enseñaron a los pobladores locales nuevas técnicas de construcción. La ciudad vivió una época de grandes construcciones a partir de la incorporación de la estructura urbana europea basada en la cuadrícula española y el damero, el desarrollo del mercado y la introducción de la pequeña industria.
Se pudo constatar que la morfología del modelo urbanístico indígena se concibió a partir de las desigualdades sociales con estructura piramidal. Los espacios distribuidos dada la importancia y jerarquía social. La estructura del complejo urbanístico respondía a la posición y estructura de las constelaciones. Las pequeñas aldeas constituían los centros urbanos construidos alrededor de un centro para la adoración de las deidades religiosas. La población vivía en los alrededores donde era notable la desigualdad social, cultural y económica.
El modelo de la traza española que se implantó por los colonizadores partía de un centro, plaza o parque con la iglesia, el cabildo y las casas de los funcionarios o personas influyentes en los alrededores, por lo que no confrontaron muchas dificultades para adaptar las estructuras indígenas a la traza urbana europea. Se puede calificar de positivo el desarrollo urbanístico en la ciudad de Puerto Viejo en el tiempo del esplendor de la colonia.
Con el arribo a la ciudad de los inmigrantes españoles y de distintas nacionalidades llegaron maestros albañiles, ebanistas, carpinteros y otras especialidades de la construcción que favorecieron la aplicación de técnicas novedosas para la utilización de los materiales. Fueron ellos junto a la mano de obra indígena los que construyeron las viviendas de las autoridades y de las familias prominentes o de la alta sociedad. Las construcciones comenzaron a tener nuevas formas y diseños desconocidos con anterioridad. Se incorporaron las decoraciones que dieron vida de arte y elegancia a las edificaciones que en poco tiempo transformaron la imagen de la urbe.
En los primeros años de la Época Republicana se produjo un estancamiento del desarrollo urbano. En años posteriores con la incorporación de nuevos materiales y técnicas constructivas permeadas por la corriente modernista en pleno apogeo en el mundo a principios del siglo XX se produjo un despegue que llega hasta la actualidad.
Los nuevos materiales y técnicas aplicadas por el sector constructivo hicieron que las edificaciones y viviendas fueran más fuertes y resistentes con una mejor distribución del espacio. La irrupción del cemento, el hierro, el zinc y los ladrillos de arcilla cocida aportaron una imagen urbana transformadora y permitieron un crecimiento gradual y progresivo hasta la actualidad.
La ciudad de Portoviejo no se distingue por edificaciones altas, pero en el paisaje se aprecian construcciones de cinco a seis niveles dentro del perímetro urbano. El incremento de la población propició el aumento de las necesidades urbanísticas. Después del terremoto del 16 de abril de 2016 cambiaron las normas y materiales de construcción dentro de la zona urbana para lograr estructuras sismorresistentes capaces de garantizar una mayor seguridad para la población que reside y trabaja en la urbe.
En el crecimiento demográfico de la ciudad influyó la migración de las personas de las zonas rurales en busca de empleo y el mejoramiento de sus condiciones de vida. En un primer momento la expansión se produjo hacia los cerros que se ubican en la periferia de la urbe y después se extendió hacia todas direcciones en especial hacia la parte norte. Las personas de mejores recursos económicos se desplazaron hacia las ciudadelas que presentan mejores condiciones de construcción en lugares más seguros y con los servicios básicos garantizados. Las de menores recursos económicos construyeron sus viviendas en lugares bajos, menos seguros y donde algunos servicios básicos no se garantizan.
En Portoviejo se requiere el desarrollo de proyectos que permitan identificar formas urbanas que sean sostenibles, la preservación del corazón de la ciudad, conceptos económicos en la utilización del suelo y el espacio, la funcionalidad de la vialidad de automotores y ciclistas, el tránsito seguro de la ciudadanía, la recreación y el esparcimiento, para mantener la cohesión del tejido social.
Se necesita profundizar en la importancia de mantener el criterio de la ciudad compacta con densidad poblacional media, con mezcla de usos que propicien la cohesión social y la sostenibilidad de la vida. Se deben desplegar políticas encaminadas al ahorro del espacio, infraestructuras y equipamientos urbanos, instrumentar una planificación neotradicional que sea eficaz y que rompa las inercias suburbanizadoras y zonificadoras de usos y de clases sociales que en la actualidad caracterizan la ciudad de Portoviejo, en correspondencia con lo señalado por (Jabareen, 2006).
Con la llegada de los europeos se impusieron las primeras regulaciones sobre el uso del suelo. Los terrenos se dividieron de modo simultáneo con dimensiones, cerramientos y accesos propios de las parcelas urbanas. Se adoptó la trama urbana del damero basada en la cuadrícula española con las casas ubicadas para los grupos jerárquicos en cada cuadra que rodeaba a la plaza de Armas, en concordancia con lo expuesto por (Carrión, 1987).
En la Época Republicana con la aplicación del cemento, el hormigón y el acero desaparecieron muchas estructuras de la época colonial que estaban construidas a base de madera, enquinche, paja y otros materiales autóctonos que se utilizaron de modo tradicional, pues constituían presa fácil para los incendios y desastres naturales. La nueva era de construcción transformó la morfología de la ciudad con la construcción de edificios de varios pisos y la introducción de diseños modernos en correspondencia con los criterios expresados por (Hidrovo, 1998).
El modelo que se aprecia en la actual ciudad de Portoviejo corresponde al de suburbanización selectiva, que ofrece pocos matices de las etapas de desarrollo urbano anteriores a los años cincuenta del siglo XX. En ello influyó la subordinación de una economía debilitada a las fluctuaciones económicas internacionales y la penetración cultural de potencias extranjeras.
El riesgo sísmico y el temor a los desastres naturales unido a la adopción de nuevos hábitos de vida influyeron en la expansión urbanística y el rompimiento del tejido social de la ciudad. Con ello se creó el germen para que a partir de las consecuencias del terremoto del 16 de abril de 2016 se perdiera la dinámica centrífuga de la vida socioeconómica del corazón de la ciudad.
La evolución del tejido urbano y social de Portoviejo corresponde a una ciudad que experimenta una fuerte dependencia económica exógena. La falta de empleo, la precariedad y la pobreza junto con la invasión de las personas del campo que buscan mejorar sus condiciones de vida, se dieron la mano para la ruptura de la forma urbana colonial y la conformación de la ciudad dual.
La polarización social, la percepción de riesgo, la exclusión y la delincuencia desembocaron como motores impulsores hacia formas urbanas fragmentadas en una ciudad expandida con muy poca economía del uso del suelo y la ruptura del tejido social.
La protección del patrimonio se concibe como el conjunto de actividades encaminadas a la preservación de las tradiciones históricas y culturales. Es una función del Estado que requiere del esfuerzo de toda la sociedad centrada en conservar las raíces histórico-culturales, tradiciones, costumbres y la voluntad por el cuidado del ambiente bajo el criterio de garantizar el desarrollo sostenible, en correspondencia con lo expuesto por Abellam y Mendoza (2003).
La protección del patrimonio como política pública en Ecuador está mediada por los acuerdos adoptados al calor del debate internacional para el cuidado y protección del patrimonio histórico-cultural, como manifestación de la identidad de los pueblos expuesta en la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de la Organización de las naciones Unidas en el año 1972 (Unesco, 1972). Lo que propició que en el año 1978 se dictara el decreto 2006 para la creación del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural de Ecuador (Consejo Supremo de Gobierno, 1978).
En la carta de Nara del año 1994 (Unesco, 1994) sobre autenticidad se planteó la necesidad de conservar el patrimonio, lo que influyó para que estudiosos e investigadores sobre el tema (Abellam y Mendoza, 2003; Arana, 2020; Cabrera, 2017; Carrión, 2001b; Echeverría, 2017; Garré, 2001; Hernández, 2016; Hidalgo et al, 2021; Hidrovo, 2016; Laban, 2014; Levrand, 2018; Masinas, 2016; Navarrete, 2018; Rojas, 2001; Zamora, 2011) profundizaran en la necesidad de políticas públicas y la vinculación de toda la sociedad para la preservación patrimonial como un elemento clave para el desarrollo socioeconómico y lograr la sostenibilidad.
El trabajo de campo permitió contrastar los resultados de la investigación realizada por especialistas del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC, 2011, 2013, 2019) en la ciudad de Portoviejo. Se verificó la existencia de 28 bienes inmuebles registrados y catalogados como bienes patrimoniales. De ellos el 57% corresponden a inmuebles que fueron construidos o rehabilitados en su totalidad durante la primera mitad del siglo XX y el 39% en la segunda mitad del propio siglo. Existen cuatro que se fundaron en el siglo XVIII y dos en el siglo XIX, que fueron reconstruidos y remodelados en el transcurso de los siglos XX y XXI.
Se comprobó que los seis bienes patrimoniales fundados en la época colonial no conservan características de la etapa de desarrollo anterior al siglo XX. Se verificó que el 88% de los bienes inmuebles registrados como patrimoniales en Ecuador tienen su origen en el periodo republicano, un 12% corresponde al periodo colonial y en menor medida al prehispánico. El 95% se originaron en el siglo XX. El 70,4% de los bienes patrimoniales se ubican en el área urbana, el 29,6% en el territorio rural y el 90,2% corresponden a bienes arquitectónicos civiles.
A pesar de que en el año 1978 se creó el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural de Ecuador, no fue hasta el año 2008 que la actividad patrimonial comenzó a ser una función priorizada por el Estado. A partir del mandato constitucional los gobiernos autónomos descentralizados municipales asumieron las competencias de preservar, mantener y difundir el patrimonio arquitectónico, cultural y natural y construir espacios públicos destinados para estos fines, según se expone por la Asociación de Municipalidades de Ecuador (AME, 2012).
La preservación del patrimonio en la ciudad de Portoviejo está condicionada por una situación económica débil y dependiente, la noción de riesgo por el temor a los desastres naturales y la penetración de culturas exógenas que influyen en el cambio de conducta de la sociedad en interés de preservar los bienes patrimoniales. La ausencia de una política pública encaminada a proteger el derecho patrimonial hasta el año 1978 contribuyó para que en la actualidad existan pocos vestigios patrimoniales anteriores al siglo XX.
Se conoció que antes del año 2008 los bienes inmuebles con valor patrimonial en la ciudad de Portoviejo estuvieron abandonados a su suerte sin la influencia de una política pública capaz de propiciar otras acciones en interés de la preservación de los inmuebles con valor patrimonial, lo que guarda correspondencia con los resultados de la investigación realizada por los autores Ponce y Pelegrín (2020). La mayor parte de las acciones de renovación y rehabilitación se desarrollaron por iniciativa propia de los dueños sin un plan y orientaciones especializadas al respecto, lo que propició la pérdida de muchas características de valor patrimonial en los inmuebles antiguos de la ciudad.
En la mayor parte de los bienes patrimoniales registrados en la ciudad de Portoviejo se aprecia una fuerte influencia de la corriente arquitectónica modernista como expresión de la penetración y masificación de los ideales capitalistas que se sustentan en la cosmovisión de la conciencia del desajuste y desencanto ante una realidad degradada, que implica borrar las huellas del pasado y en su lugar levantar estructuras ligeras y asimétricas con el uso de materiales modernos, amplio uso de la cristalería, el acero y la decoración como un elemento propio de la obra.
Lo expresado con anterioridad permite afirmar que la ciudad de Portoviejo en pleno siglo XXI se encuentra segmentada, dispersa y dividida. El crecimiento poblacional motivado por la fuerte migración de las personas del campo hacia la ciudad, el desempleo, la pobreza, la precariedad de la vida de un amplio sector social y la falta de políticas públicas estables y perdurables en el tiempo, abonaron para el surgimiento desordenado y descontrolado de barrios marginales en la periferia de la ciudad, sin los servicios básicos necesarios para mantener la higiene y una vida digna como seres humanos.
Por otro lado, el temor a las consecuencias de los desastres naturales y la inseguridad estimuló que los vecinos con mejores posibilidades económicas que residían en el centro histórico optaran por desplazar sus residencias hacia las ciudadelas privadas construidas en zonas periféricas que propician la noción de mayor seguridad.
Ambos factores contribuyeron a la expansión urbana de la ciudad y su crecimiento sin un criterio adecuado de la economía del espacio para dar lugar a la suburbanización selectiva que mantiene muy pocas características de las etapas de desarrollo urbano anteriores a la segunda mitad del siglo XX. La desaparición física y gradual del centro comercial y de negocios como dinamizador de la vida económica y social de la ciudad, para asumir una forma urbana fragmentada bajo la influencia de la forma de vida norteamericana, con un fuerte interés especulativo urbanístico que contribuyó con la desaparición de la ciudad compacta, funcional y su tejido social. Todo ello experimentó la mayor crisis a partir de las consecuencias del terremoto ocurrido el 16 de abril de 2016.
A partir de los resultados de la investigación se proponen estrategias integrales para la recuperación del patrimonio arquitectónico y urbanístico de la ciudad, que por su versatilidad se puede aplicar en otras ciudades latinoamericanas que presentan una situación similar a Portoviejo. Para su diseño se aprovecharon las experiencias de autores que investigaron sobre el diseño de estrategias (Cepal, 2018; Cruz y Martínez, 2011; García-Pelayo, 1985; Koontz et al, 2012; Ponce, 2007; Porter, 2011; Tejeda, 2021; Troitiño, 2007).
En síntesis, las conclusiones permiten afirmar que la hipótesis de partida se ha cumplido completamente, de modo que se puede señalar conforme con los diferentes análisis que forman el cuerpo de la tesis que en Ecuador los procesos de recuperación de los centros históricos urbanos adolecen de adecuados modelos para su conveniente desarrollo y regeneración. El centro histórico urbano de la ciudad de Portoviejo tiene graves afectaciones por las políticas de renovación mantenidas hasta el presente. La recuperación funcional es posible a partir de estrategias que tengan como modelo la teoría del corazón de la ciudad, que desde el punto de vista morfológico se considera como el paradigma más apropiado para reforzar la recuperación funcional del centro histórico.
Por todo ello, al relacionar el caso concreto de la ciudad de Portoviejo con el marco teórico enriquecido durante la investigación se puede afirmar que se cumplió el objetivo general y se logra aportar conocimientos relacionados con los modelos que contribuyen al enriquecimiento de las teorías que refuerzan las estrategias integrales para la preservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico, los enfoques de rehabilitación y regeneración de los centros históricos urbanos, mediante la valoración de la eficacia de los modelos de desarrollo para centros históricos, que identifican las posibilidades que brinda su regeneración como alternativa viable, eficaz, competitiva y sostenible basada en su potencial para la salvaguarda del patrimonio cultural y natural.
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