Este trabajo de investigación surge del convencimiento de que, por su mayor proximidad con el ciudadano, las administraciones locales han de tener una especial predisposición a la hora de incorporar con rapidez la nueva generación de tecnologías de la información y de la comunicación que la sociedad asume de manera masiva. En los últimos años, las redes sociales han protagonizado una revolucionaria transformación social que afecta al modo en que nos relacionamos, adquirimos información o compartimos nuestros intereses. Calibrar en qué medida los pequeños consistorios han sabido responder a esta transformación y la han incorporado a su actividad es el objetivo principal de esta tesis doctoral y un terreno muy poco explorado hasta el momento.
El universo elegido - las entidades locales de la provincia de Lugo - define un marco de organizaciones públicas de dimensiones reducidas (mayoritariamente de menos de 5.000 habitantes), marcado carácter rural, edad media de la población elevada y un alto grado de dispersión de la misma. Un punto de partida inicialmente poco halagüeño y que, sin embargo, a la postre no ha resultado determinante para que las administraciones objeto de estudio se incorporen a las nuevas plataformas digitales.
A partir del análisis riguroso de los datos cuantitativos, tratamos de llegar también a algunas conclusiones de tipo cualitativo. Y la foto fija del aquí y ahora que representa este trabajo, pretende servir también como punto de partida que sugiera futuras líneas de actuación que ayuden a las administraciones locales a mejorar y optimizar el uso de sus redes.
En términos generales, los ayuntamientos han incorporado las tecnologías sociales como una herramienta más con la que difundir información veraz de manera ágil. El propio hecho de tener presencia en estas plataformas se convierte en sí mismo en un claro mensaje de apuesta por la modernidad. Redes como Facebook e Instagram se consolidan, hasta la fecha, como las preferidas por los municipios pequeños, mientras que Twitter ha cedido su espacio y protagonismo inicial en favor de comunidades digitales más disruptivas que tratan de abrirse paso como nuevos canales de comunicación institucional.
Como gran asignatura pendiente queda el empleo bidireccional de los medios sociales. Dicho de otro modo, las administraciones emplean las redes principalmente como emisores de información. Una información oficial unívoca, centralizada y fiable. Pero no se ha normalizado su uso para crear comunidades o como herramientas para avanzar hacia un modelo de gobernanza online. Aunque estos instrumentos permiten y facilitan la interacción directa con los ciudadanos, los esquemas de respuesta están todavía lejos de sistematizarse o de incorporarse al funcionamiento diario de este tipo de instituciones públicas.
En resumen, podemos decir que las entidades locales de Lugo han consolidado su presencia en los "social media". Han sido conscientes de su aparición, de su importancia entre los vecinos que al fin al cabo son su público diana, y se han incorporado a ellas para mantenerse al día de los cambios sociales que se van produciendo en su entorno. El trabajo pendiente es seguir avanzando para que estas redes no sean solo los altavoces online de las administraciones y completen su desarrollo como nuevas plazas públicas virtuales en las que el flujo de opiniones sea multidireccional y permita afrontar con garantías los retos de gobierno para el siglo XXI.
Palabras clave: Redes Sociales, Administración Local, Enacting Electronic Government Success, Open Government, Transparencia, Participación Ciudadana.
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