Este trabajo explora un aspecto de la recepción teatral, el renacimiento del drama clásico en los siglos XIX y XX, como aparato sociopolítico de los estados-naciones europeos. El uso moderno de teatros, anfiteatros y estadios grecorromanos dependió de influencias e interconexiones sociales o artísticas. La recuperación de estos espacios como parte de la nacionalización del patrimonio cultural responde a intentos de homogenizar parámetros culturales de la sociedad a finales del siglo XIX. A principios del siglo XX fue también la oportunidad comercial y turística que ofrecieron dichos espacios la que condujo a la implementación de espectáculos populares.
Las representaciones en teatros grecorromanos llevaron a una renovación teatral realizada por nuevas compañías que produjeron espectáculos de alcance nacional e internacional. En concreto, los casos de Grecia y España se desarrollaron de manera paralela y abordaron conceptos sociopolíticos similares, mientras el ejemplo teatral de Italia funcionó como modelo para su tradición teatral en las primeras décadas del siglo.
El objetivo central de esta tesis es examinar parámetros sociales e ideológicos comunes en representaciones, así como tendencias que los convierten en espectáculos significativos para su recepción pública. Al explorar la relación entre las compañías teatrales, los agentes políticos y las instituciones nacionales, este trabajo argumenta que el uso moderno de los escenarios antiguos fue profundamente politizado. Su carácter político afectó fundamentalmente a su repertorio, al estilo y compromiso de la sociedad con los monumentos grecorromanos durante el periodo de entreguerras. En Grecia, los teatros de Delfos y Epidauro se convirtieron en los espacios emblemáticos del renacimiento clásico, donde, a pesar de la falta de infraestructura moderna, se exaltó la tradición teatral griega e identidades maleables comenzaron a transformarse en un relato nacional consolidado. Igualmente, el teatro antiguo de Mérida ofrecía la posibilidad de establecer una experiencia colectiva, que se materializó como vehículo ideológico del régimen republicano desde 1931. La percepción del teatro clásico como capital simbólico en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial dio paso a un espectáculo conservador que evolucionó siguiendo las demandas turísticas y los compromisos sociopolíticos en Grecia y España hasta los años 70.
En términos teatrales, el repertorio y la orientación de los festivales de teatro clásico también dependieron de las tendencias internacionales, mientras que las relaciones de poder entre las compañías e instituciones nacionales determinaron el curso de estas tradiciones. La puesta en escena del drama clásico en Grecia y España transformó los espacios grecorromanos en centros de poder sociopolítico que generaron narrativas colectivas, modernización teatral y desarrollo económico. A pesar del distinto grado de compromiso ideológico con la cultura clásica, las condiciones políticas de Grecia y España durante los siglos XIX y XX ofrecen un espacio para reflexión y comparación crítica. En este contexto, este estudio reflexiona sobre cómo las realidades históricas influenciaron en la puesta en escena del drama clásico en espacios grecorromanos y cómo cada país se apropió y exhibió este patrimonio clásico como capital sociopolítico.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados