La relación entre la práctica de actividad física, alimentación y consumo de sustancias en jóvenes universitarios permite establecer patrones de vida saludable que pueden llegar a mejorar la salud en la edad adulta. El estudio se realizó con una muestra representativa de estudiantes de la UdG de todas las facultades y grados.
Los resultados muestran que un 30% son sedentarios, un 40% no practica actividad físico deportiva, y solo el 50% de los practicantes lo hace según recomendaciones de la OMS. Solo un 26,2% sigue una dieta adecuada según patrones de la Dieta Mediterránea. En referencia al consumo de sustancias, un 95% de la muestra consume alcohol regularmente, sobre todo el fin de semana, de estos un 25% refiere un consumo por encima del umbral de riesgo, y más del 22% hace consumo de atracón más de una vez al mes. Un 41% se declaran fumadores habituales, mientras que un 50% de la muestra (hombre y mujeres) consumen otras sustancias por encima del umbral de riesgo, encontrándose el mayor porcentajes de consumidores habituales en las facultades de letras, educación y psicología.
La mayoría de estudiantes (92%) considera que su salud es buena, aunque cunado se les pregunta sobre limitaciones físicas o problemas emocionales, la puntuación obtenida esta en torno de la media en salud física y por debajo en la mental.
Desde una perspectiva de género, si bien hay una relación positiva entre hábitos de vida saludables con la salud física y mental, esta relación es mayor en hombres que en mujeres.
Los resultados muestran también que los estudiantes que practican regularmente actividad física tienen un menor riesgo de consumir sustancias y una mejor salud mental.
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