La fractura de cadera es una de las principales causas de morbimortalidad y deterioro funcional en el anciano, causando frecuentemente un impacto negativo en la calidad de vida y con repercusiones clínicas importantes. La incidencia de fractura de cadera está en ascenso, observando como contrapartida al aumento de la esperanza de vida una mayor incidencia de patologías relacionadas a la edad, como la fragilidad ósea, lo cual predispone a más fracturas. Con el aumento de la esperanza de vida, se atienden cada vez más pacientes nonagenarios en las unidades de Ortogeriatría, lo cual conlleva un manejo más complejo, observando frecuentemente más complicaciones durante el ingreso respecto a otros pacientes en edad menos avanzada, lo que puede afectar a la demora quirúrgica, la estancia hospitalaria y el inicio de la recuperación funcional.
En este trabajo se ha realizado un estudio de cohortes prospectivo sobre pacientes mayores de 75 años ingresados en el servicio de Traumatología del Hospital Virgen de la Salud, en Toledo, con fractura de cadera y asistencia geriátrica durante la hospitalización, desde Enero de 2017 hasta Enero del 2019, dividiendo la muestra en un grupo comprendido entre 75 y 89 años, y otro grupo de nonagenarios, con el fin de estudiar y comparar la morbimortalidad asociada al estado periquirúrgico en ambos grupos.
Además, se estudiaron también las tasas de ingresos al mes, 3 y 6 meses, así como las consultas posteriores a Urgencias a los 3 y 6 meses tras el alta hospitalaria. Con un total de 1080 pacientes, de los cuales 367 son nonagenarios, se recogieron variables sobre la situación previa de ambos grupos. Entre ellas la situación funcional, el estado nutricional, antecedentes patológicos de interés, número de caídas previas, número de fármacos, etc. así como variables durante la hospitalización, como la demora quirúrgica, la estancia hospitalaria, las complicaciones sufridas durante la hospitalización (tanto prequirúrgicas como postquirúrgicas), la indicación de apoyo, parámetros analíticos o el destino al alta. Se hizo una revisión 30 días después de la cirugía, valorando aspectos tales como, necesidad de reintervención, complicaciones quirúrgicas, estado funcional, lugar de residencia en el momento de la valoración. Además, se valoró el numero de visitas a Urgencias y la necesidad de hospitalización independientemente de la patología a los 3 y 6 meses posterior a la intervención, realizando un análisis descriptivo de todas las variables. Dentro de los resultados obtenidos objetivamos que ser nonagenario no se asocia a una mayor mortalidad intrahospitalaria por fractura de cadera al aplicar un modelo multivariante y enfrentar la edad con otras variables. Los resultados coinciden con lo ocurrido a los 3 y 6 meses donde tampoco se encontró relación entre la mortalidad y ser nonagenario, sin embargo, sí encontramos que, al mes de sufrir una fractura de cadera, ser varón y tener más de 90 años determina una mayor mortalidad, diluyéndose este efecto en los meses sucesivos.
Otros factores relacionados a mayor morbimortalidad independientes a la edad fueron una peor situación cognitiva, un peor estado funcional y la desnutrición, objetivando además una mayor tasa de reingresos y visitas a Urgencias a lo largo de 1,3 y 6 meses. Dentro de las complicaciones médicas sufridas durante la hospitalización, relacionadas a morbimortalidad destacan las infecciones respiratorias y el daño renal. Respecto a la demora quirúrgica no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las dos cohortes, sin embargo, se objetivo una tendencia a la intervención temprana en el caso de nonagenarios. Finalmente, añadimos una serie de recomendaciones de actuación clínica en Ortogeriatría y especialmente en nonagenarios, basadas en las principales guías publicadas a nivel mundial y los resultados obtenidos en este estudio.
Hip fracture is one of the main causes of morbidity, mortality, and functional deterioration in the elderly, often causing a negative impact on quality of life and with important clinical repercussion. The incidence of hip fracture is on the rise, observing as a counterpart to the increasein life expectancy a higher incidence of age-related pathologies, such as bone fragility which predisposes to more fractures. In recent years, with the increase in life expectancy, more and more nonagenarian patients are being treated in the Orthopedics units, which entails a more complex management, frequently observing more complications during admission compared to other patients of geriatric age. Thismay affect surgical delay, hospital stay and the onset of functional recovery. Currently there are protocols for geriatric patient care in Orthopedics units that seek to reduce morbidity and mortality after having suffered a hip fracture, with few described in literature regarding nonagenarians, which opens the field of research to include them in these studies and see if there are differences with respect to other age groups...
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