introducción o motivación de la tesis Las desigualdades económicas a lo largo de la vida tienen su origen en una combinaci´on de factores, incluido el entorno en que los individuos crecen y las cualidades innatas que poseen, tales como los genes y la salud al nacer. Una rama importante de la literatura en economía, psicología y sociología se ha centrado en demostrar la importancia de los factores que se forman durante la niñez para determinar el éxito posterior durante la vida. En concreto, alrededor del 50 por ciento de la variabilidad en los ingresos puede ser atribuida a factores determinados antes de los 18 años (Keane and Wolpin, 1997; Heckman and Mosso, 2014). Estos factores se pueden englobar en dos categor´ıas generales: naturaleza y crianza. Se ha demostrado que las dotaciones innatas, tales como los genes o la salud al nacer, son factores importantes para predecir aspectos socioecon´omicos y de salud en la vida adulta (véase Black et al. (2007); Currie (2011); Lee et al. (2018); Barth et al. (2019) entre otros). ¿Implica esto que cierta parte de las desigualdades simplemente reflejan diferencias en cualidades innatas y, por lo tanto, son inalterables? Esta visíon depende sustancialmente de la suposición de que la naturaleza y la crianza son independientes. Pero ¿lo son realmente? El objetivo de esta tesis es examinar el papel de las interacciones entre la naturaleza y la crianza en el desarrollo del capital humano y de la salud. En particular, si las cualidades innatas de los niños (naturaleza) pueden afectar a sus características económicas y de salud no solo directamente mediante canales biológicos sino también indirectamente mediante respuestas ambientales. Por ejemplo, el nivel óptimo de inversiones parentales puede depender del nivel de dichas características al nacer y de las características relativas a los hermanos. Si así fuera, las desigualdades económicas y de salud asociadas con las diferencias en características prenatales no serían inmutables y se podrían reducir alterando las respuestas del entorno. Los dos primeros capítulos de esta tesis abordan estos temas analizando si los padres exacerban o mitigan las diferencias observadas entre los hijos reasignando recursos dentro de la familia. El tercer capítulo muestra cómo el genoma de los compañeros de escuela (naturaleza) puede afectar las características propias moldeando el entorno (crianza) donde los individuos crecen, señalando la relación de dependencia entre naturaleza y crianza.
En el primer capítulo estudio cómo la bien documentada brecha escolar entre individuos con discapacidades y sin ellas está afectada por las respuestas parentales y por la asignación de recursos dentro de los hogares en México. Un creciente cuerpo empírico indica que las personas con discapacidades son más propensas a experimentar exclusión social y desventajas socioeconómicas que aquellos sin discapacidades (véase ease Mitra et al. 2013; OECD 2009, entre otros). Uno de los canales importantes a través de los cuales una discapacidad puede derivar en el empeoramiento del bienestar y pobreza es la falta de educación formal para las personas discapacitadas. Ya que la decisión de escolarizar y continuar en la escuela la toman, principalmente, los padres entender cómo los padres responden ante las discapacidades de los hijos puede arrojar luz en las causas primarias de la brecha escolar. Esta es, precisamente, la meta del primer capítulo.
Desarrollo teórico Para analizar las respuestas de los padres ante las discapacidades de sus hijos, primero desarrollo un sencillo modelo de preferencias parentales basado en las contribuciones de Becker and Tomes (1976) y Behrman et al. (1982). La principal contribución teórica es que este modelo permite que el coste educativo difiera con los niveles de dotación de los niños, mientras que también incorpora aversión a la desigualdad en los padres.
Cuando ambos mecanismos se toman en cuenta, el modelo teórico predice que cuando el coste de la educación es más alto para individuos discapacitados que para no-discapacitados, incluso aquellos padres que son aversos a la desigualdad pueden proveer más recursos a los hijos sin discapacidades que a los hijos discapacitados. Además, el modelo predice que la aversión a la desigualdad afecta solamente a las familias con más de un hijo, ya que los padres de hijos únicos no tienen otros hijos para reasignar recursos. Por lo tanto, la brecha escolar por discapacidad en hijos únicos no se puede explicar por preferencias parentales respecto a la aversión a la desigualdad, sino por otros factores como por ejemplo las diferencias en el coste educativo y en estatus socioeconómico entre individuos discapacitados y no discapacitados. Para contrastar estas predicciones teóricas construyo un modelo econométrico basado en la variación en el tamaño de la familia y el estatus de discapacidad. Aplico esta estrategia empírica a datos censales de México del Integrated Public Use Microdata Series(IPUMS) 2010.
En segundo capítulo aprovecho avances recientes en genómica molecular para revisitar una pregunta clásica en economía: ¿cómo responden los padres a las dotaciones de los hijos y a las diferencias en dotación entre los hermanos? Uso puntuaciones poligénicas educativas (polygenic scores)---una medida basada en las variantes genéticas que predicen desempeño educativo---como un indicador de la dotación o propensión genética a la educación de los niños. Me baso en datos de la muestra de hermanos de la Encuesta Nacional Longitudinal de Salud Adolescente (National Longitudinal Survey of Adolescent Health). Es una muestra nacionalmente representativa de los jóvenes del 7º al 12º grado en los Estados Unidos en 1995. Usamos varias medidas distintas de inversiones parentales basadas en preguntas sobre la relación de los adolescentes con sus padres y el tiempo que los padres emplean con sus hijos, así como agregando estas medidas en un índice para evitar problemas de inferencias de hipótesis múltiples.
El tercer capítulo está motivado por la escasa evidencia hasta la fecha sobre ``efectos nutricionales genéticos'' fuera de la familia, o también llamados efectos socio-genéticos. Específicamente, investigo si la obesidad adolescente y adulta está afectada no solo por los propios genes, sino también por los genes de sus compañeros con los que interactúan en el mismo curso durante la escuela. Estimar el efecto causal de las interacciones sociales supone un reto debido a la autoselección en grupos de compañeros, factores ambientales omitidos y el problema de reflejo. Ya que los genes se determinan antes de la formación de los grupos, su uso resuelve tanto el problema del mismo ambiente como el problema del reflejo. Abordamos la asignación no aleatoria de los individuos a los grupos basándonos en la observación de que los estudiantes se asignan a un curso dentro de una escuela es tan buena como aleatoria, y enfocándonos en los marcadores genéticos de los compañeros de curso más que en los de otros compañeros de escuela o amigos. Valoramos la validez de esta estrategia de identificación enseñando que la verdadera variación dentro de la escuela en los puntajes genéticos medios de los compañeros de curso no es estadísticamente diferente de la variación obtenida empleando simulaciones de Monte-Carlo.
Conclusión Esta tesis contribuye al campo de la Microeconomía Aplicada y la Genómica de varias formas. Los capítulos uno y dos estudian cómo los padres responden a las diferencias en los niveles de dotación de los niños en términos de inversiones en su capital humano. Estos capítulos contribuyen a la literatura sobre asignación de recursos dentro de los hogares proveyendo un marco teórico y una estrategia empírica que toma en cuenta que las decisiones de inversión parentales dependen tanto de las preferencias de los padres respecto a la desigualdad en la distribución de la calidad de sus hijos, así como en el coste que tienen que asumir para invertir en la acumulación de capital humano-o el efecto precio. Este es, a mi saber, el primer estudio que destaca la relevancia de estos dos mecanismos para entender el comportamiento de los padres. Aún más importante es que las estrategias empíricas propuestas en los Capítulos 1 y 2 permiten identificar si los padres tienen preferencias por igualdad o por eficiencia. La identificación de estas preferencias es importante para evaluar el papel de la familia en el desarrollo de la desigualdad, así como para evaluar la efectividad de las políticas compensatorias.
En segundo lugar, el Capítulo dos contribuye a la literatura sobre reasignación de recursos dentro de los hogares usando datos genéticos para medir las dotaciones de los niños, lo que permite evitar problemas de causalidad inversa. En concreto, las dotaciones genéticas de los individuos están fijadas en el momento de la concepción y, por lo tanto, no pueden ser consecuencia de las decisiones de inversión parentales, lo cual no ocurre para los indicadores de dotación medidos al nacer o más adelante en la vida. Además, el uso de datos genéticos nos permite investigar el efecto de las predisposiciones genéticas de los niños a la educación más que predisposiciones de salud, mientras que, salvadas excepciones, la mayor parte de la literatura se ha enfocado en los últimos.
En tercer lugar, los Capítulos uno y dos resaltan la idea de que las condiciones durante edades tempranas no solo afectan directamente las características en la vida adulta, sino también indirectamente a través de efectos de reasignación dentro del hogar. De manera importante, los resultados que proveen los Capítulos 1 y 2 sugieren que los padres están expuestos a la aversión a la desigualdad y reducen las diferencias entre sus hijos mediante reasignación de recursos.
El Capítulo tres contribuye a una escasa literatura sobre efectos socio-genéticos, en el cual se analiza si la composición genética de los individuos a nuestro alrededor tiene un impacto sobre nuestras propias características futuras proporcionando estimaciones de los efectos a corto y largo plazo de la predisposición genética de los compañeros de escuela a la obesidad en nuestra propia obesidad. Cabe resaltar que los resultados sugieren que los programas que previenen la ganancia de peso o que facilitan la pérdida de peso podrían exhibir efectos multiplicadores sociales beneficiando no solo a los participantes sino también a sus compañeros, y que ignorar estos efectos puede llevar a subestimar su rentabilidad. Sin embargo, ya que encontramos que los efectos socio-genéticos se disipan conforme los individuos alcanzan la edad adulta, es probable que los efectos de multiplicadores sociales en las escuelas duren poco.
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