La pancreatitis aguda (PA) consiste en una inflamación aguda del páncreas producida, generalmente, por una litiasis biliar. En el 75-80% de los casos la evolución clínica es benigna ya que responde a la terapéutica médica. Sin embargo, en un 20-25% de los casos la evolución es grave, apareciendo complicaciones sistémicas y/o locales (necrosis pancreática, abscesos, etc.) que ocasionan la muerte, en un 30-40% de los pacientes, a consecuencia de un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica que determina un fracaso multiorgánico. Principalmente, el pulmón y el hígado son los órganos más afectados y los mediadores inflamatorios más frecuentemente involucrados son la interleuquina (IL)-1 , el factor de necrosis tumoral ? (TNF- ), la IL-6, la IL-8 y el factor de activación plaquetaria (PAF).
En la actualidad, la investigación experimental intenta conocer la fisiopatología de la PA con el fin de predecir los casos severos y búsqueda de nuevas dianas terapéuticas. En este sentido, los modelos animales, especialmente los ratones por la facilidad que presentan para la inactivación específica de genes, está contribuyendo a un mejor conocimiento de los mecanismos intrínsecos de la PA. Recientemente, se ha sugerido que la enzima nuclear Poli-ADP-ribosa polimerasa-1 (PARP-1) está directamente implicada en inflamación sistémica. PARP-1 es una enzima nuclear que se activa en respuesta a roturas en el DNA generadas por diferentes agentes genotóxicos y, utilizando NAD+ como sustrato, sintetiza y transfiere ADP-ribosa a otras proteínas nucleares, incluida ella misma. PARP-1 esta involucrada en procesos de reparación del DNA, proliferación-diferenciación celular, apoptosis, así como en la regulación de la transcripción.
Una hipótesis con respecto a la implicación de PARP-1 en la inflamación es que los estímulos proinflamatorios inducen la producción de radicales libres de oxígeno y óxido nítrico, con la formación posterior de peroxini
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