El Estado dominicano está cimentado, desde su nacimiento,sobre una estructura autoritaria y una cultura caudillista que, como fenómeno político, es representativo de un poder regional basado en el control de los recursos locales y el clientelismo, así como en una legislación constitucional que ha perpetuado el predominio personal por encima de las instituciones. Con el trabajo se pretende demostrar las razones que determinaron que desde el nacimiento del país la corriente conservadora se impuso a la liberal, implementando, a través de los mecanismos de poder, una cultura autoritaria que, como consecuencia del escaso desarrollo de las fuerzas capitalistas encontró tierra fértil para imponerse.
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