La agitación postoperatoria (AP) se ha descrito como una alteración mental durante la recuperación de la anestesia general consistente en alucinaciones, llanto incontrolable, confusión, intranquilidad y movimientos físicos involuntarios1. Es más frecuente en niños, y generalmente es un fenómeno autolimitado. A pesar de ello, es considerada como una complicación importante por su alta incidencia (10-50%, y hasta un 80% según algunas series)2,3, por el riesgo que tienen estos pacientes de autolesionarse, y las repercusiones que puede tener en la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA).
Hay diferencias en la literatura en cuanto a la incidencia de AP, y la etiología tampoco está clara. Influyen factores relacionados con el paciente, el procedimiento quirúrgico, el anestésico y la medicación concomitante utilizada4. Se desconocen también las implicaciones psicológicas de la AP en niños, algunos estudios sugieren que estos niños tienen mayor riesgo de desarrollar comportamientos negativos en el postoperatorio5.
Nuestro propósito ha sido analizar la incidencia de AP, mediante la escala Pediatric Anesthesia Emergence Delirium Scale (PAED), en pacientes pediátricos sometidos a anestesia con sevoflurano o desflurano para procedimientos de cirugía mayor ambulatoria (CMA), la influencia del agente anestésico utilizado y otros factores de riesgo asociados, así como sus consecuencias. También se analizaron los posibles cambios de comportamiento que podían desarrollar estos pacientes en el postoperatorio.
Con este objetivo, tras aceptación por el Comité de Ética e Investigación Clínica (CEIC) del Hospital Universitario La Paz HULP, se ha realizado un ensayo clínico randomizado. Un total de 200 pacientes fueron aleatorizados a recibir anestesia con sevoflurano o desflurano. Además, 71 pacientes fueron premedicados con midazolam y a 78 pacientes se les suministró una dosis de propofol.
Los datos obtenidos confirman una incidencia de AP global en nuestro estudio de 21.30%. La incidencia e intensidad de AP disminuyen con el tiempo, reduciéndose a la mitad pasados 15 min tras el despertar de la anestesia. Los principales factores de riesgo encontrados han sido: la edad menor a 5 años (a medida que aumenta la edad 1 año se reduce la probabilidad de tener AP un 41%), el dolor postoperatorio, y la ansiedad preoperatoria; destacamos el efecto protector de una dosis de propofol durante la inducción anestésica, pues reduce la incidencia y la intensidad de la AP. El desflurano disminuye la incidencia de AP frente al sevoflurano, pero no de forma significativa. Sin embargo, la AP producida por el desflurano es cualitativamente distinta a la del sevoflurano. El tiempo de despertar fue menor con desflurano que con sevoflurano. En nuestro estudio, la AP no afectó al tiempo de estancia en la URPA, si bien estos pacientes tuvieron consecuencias (pérdida de vía venosa, etc.) y algunos precisaron terapia farmacológica para su control. Por último, un 22% de los pacientes presentaron cambios de comportamiento tardíos, cambios que no estaban relacionados con la AP.
Para reducir la incidencia de este efecto adverso es necesario identificar los pacientes en riesgo y adoptar medidas preventivas, como reducir la ansiedad preoperatoria, eliminar el dolor postoperatorio, y administrar una dosis intraoperatoria de propofol.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados