El propósito de este estudio ha sido valorar la posible asociación entre dehiscencia del canal semicircular superior y dehiscencia del tegmen tympani.
Para ello se ha realizado en primer lugar un estudio ontogénico, en series embriológicas humanas, de ambas estructuras. En segundo lugar, un análisis anatómico macroscópico de la incidencia en temporales de osario y en cadáveres humanos. En tercer lugar se determinó su incidencia radiológica mediante Tomografía Computarizada en pacientes consecutivos no seleccionados y por último estos datos se analizaron estadísticamente buscando dicha asociación.
El tegmen tympani comienza su formación ontogénica a las ocho semanas del desarrollo a partir de dos procesos, uno externo o escamoso procedente de la escama del temporal que se osifica directamente, y otro interno o tegmentario que se origina en la cápsula ótica y de osificación endocondral. Ambas prolongaciones se unen a las 17 semanas en la cisura petroescamosa y están completamente osificados a las 24 semanas. Los canales semicirculares superiores se desarrollan a partir del mesénquima de la futura cápsula ótica que envuelve a los conductos membranosos. A las seis semanas presentan una estructura precartilaginosa, que se transforma en cartílago a las ocho semanas, a las 18 semanas inician su osificación endocondral y están completamente osificados a las 28 semanas.
La incidencia macroscópica en piezas de osario y cadáveres de dehiscencia del canal semicircular superior fue del 0,67 % y 1,04 % respectivamente y del tegmen tympani del 24,16 % y 12,50%.
El estudio de la incidencia radiológica de la dehiscencia del canal semicircular superior fue del 3,8% y la del tegmen tympani del 10,9%.
Según su grosor y su aspecto tomodensitométrico hemos observado cinco tipos de canal semicircular superior: Normal o clásico, grueso, papiráceo o delgado, neumatizado y dehiscente. El patrón normal estaba presente en el 76.8 % de los canales, el papiráceo o delgado en el 11,2 %, el grueso en el 4,9 %, el neumatizado en el 3,3%, y por último el dehiscente en el 3,8 %.
Hemos detectado una asociación estadísticamente significativa entre dehiscencia del canal semicircular superior y dehiscencia del tegmen. Los patrones del canal semicircular dehiscente y papiráceo se han asociado a la dehiscencia del tegmen. En cambio, el resto de patrones se asociaban a tegmen íntegro.
Al relacionar los distintos patrones del canal semicircular y la presencia de dehiscencia en el tegmen según sexo y grupos de edad se vio como en mujeres hasta 45 años no mostraban dicha asociación pero sí a partir de los 45 años. En hombres, la asociación se detectó ya en edades jóvenes.
Existe una correlación altamente significativa y negativa entre edad y grosor de canal semicircular superior: A medida que aumenta la edad, el grosor de canal se hace más pequeño. También hemos detectado una asociación altamente significativa entre el incremento de edad y la presencia de dehiscencia del tegmen tympani. Por cada año más de edad, el riesgo de presentar dehiscencia de tegmen se incrementa en un 4,1%.
De nuestras observaciones podríamos concluir que en la práctica clínica deberíamos tener en cuenta esta mayor probabilidad de asociación entre dehiscencia del tegmen tympani y dehiscencia de canal semicircular superior. Ante pacientes que presentan una sintomatología vestibular y audiológica con el hallazgo en la tomografía computarizada coronal convencional de dehiscencia del tegmen que no justifica su clínica deberemos descartar la existencia de una dehiscencia del canal semicircular superior que sí la justificaría.
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