Los tumores intraoculares constituyen, por su situación y por las características del órgano en el que se encuentran, candidatos a un tratamiento que consiga por un lado conservar la integridad anatómica de los tejidos y por otro mantener la función, sobre todo en casos en los que el tumor esté localizado en áreas en las que otros tratamientos como la fotocoagulación o las placas epiesclerales supongan un riesgo por afectar a la mácula, la papila o el polo posterior.
La termoterapia transpupilar es una técnica en la que se aprovechan los efectos beneficiosos de la hipertermia para controlar el tumor y la escasa absorción por los medios transparentes del ojo de la energía transmitida con el láser de diodo de longitud de onda 810 nm.
En nuestra experiencia, este tratamiento es eficaz a nivel local en melanomas malignos de coroides, hemangiomas circunscritos, y en retinoblastomas que hayan sido sometidos a quimiorreducción o radioterapia previa. Consideramos signos de mal pronóstico la persistencia de edema macular por exudación y el crecimiento del tumor después del tratamiento.
Las limitaciones de esta técnica son el tamaño del tumor (no es eficaz en tumores de diámetro superior a 12 mm y de altura mayor de 4 mm) y la necesidad de repetir los tratamientos en la mayoría de los casos al menos 2 veces. Por otro lado consideramos necesario un seguimiento a más largo plazo para valorar cómo afecta el tratamiento a la capacidad metastásica de melanomas y a las potenciales recidivas tumorales, además de la yatrogenia a nivel papilar y macular.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados