El objetivo central de esta tesis es el analizar la existencia en la década de los ochenta de un movimiento juvenil en Euskal Herria, específico como vasco en su desarrollo autóctono y común, en muchas de sus representaciones, a distintas expresiones surgidas durante el mismo periodo de tiempo en Occidente. Un movimiento juvenil que hemos denominado de resistencia, caracterizándose la misma por suponer la última extensión simbólica y territorial del proletariado social vasco, así como la postrera defensa de sus conquistas. Un movimiento que, a pesar de su tremenda heterogeneidad compositiva, en todo momento hemos entendido regido por tres criterios, tan definitorios como difusos: El punk, como expansión orbital de un comportamiento estético tribal (en todas sus incontables derivaciones), surgido en plena crisis del sistema capitalista y caracterizado por las máximas del no-futuro y del socializador cualquiera puede hacerlo. La cuestión nacional vasca, entendida como respuesta antirrepresiva. Y la democracia directa, ejemplificada en la toma de decisiones asamblearia y en la autogestión de sus propios espacios y necesidades. Tres criterios c que hemos encontrado en esta investigación, tanto en las declaraciones de los interlocutores, como en los documentos producidos por los grupos del movimiento, como en sus diferentes redefiniciones expresivas contrainformativas y espaciales.
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