Cuando hace ocho años se inauguró la Residencia Sanitaria San Agustín de Linares, hoy Hospital General, se observó que ingresaban en el Servicio de Medina Interna enfermos con Saturnismo y que en ocasiones se planteó el diagnóstico diferencial con las enfermedades inflamatorias hepáticas, dado que presentaban ictericia, revisada la bibliografía se comprobó que el estudio del hígado en estos enfermos con saturnismo era un aspecto casi inédito por lo que se decidió realizar una Tesis sobre el tema, y se confeccionó el protocolo de estudio. En el Congreso de Medicina Interna que se celebró en Lanzarote tuve la ocasión de consultar con el Profesor Andreu esta posibilidad animándome a realizarlo. Una vez planteada la parte central de la Tesis se quiso profundizar en los métodos diagnósticos de la enfermedad y en la actualización de los diferentes parámetros analíticos del saturnismo; simultáneamente revisar la profilaxis, el tratamiento y la legislación vigente sobre el tema. Simultáneamente y dado que contamos con la ayuda del Historiador de Linares Don Juan Sánchez Caballero, se quiso profundizar en la historia del Saturnismo en general y del saturnismo en el área sanitaria en que se desenvuelven los enfermos objetos de nuestra hipótesis de trabajo. Por último se visitaron los lugares donde se adquiere la enfermedad y se revisaron las propiedades químicas del mineral causante del saturnismo. Cástulo, origen de la actual ciudad de Linares, creció gracias a la riqueza del subsuelo en mineral de plomo; los romanos, también explotaron las minas, como lo demuestran los restos del embarcadero sobre el río Guadalimar. La caída del Imperio Romano supuso la ruralización del área. Aunque con pequeños balbuceos, no es hasta 1875 en que Alfonso XII concede a Linares el título de Ciudad, debido al avance y desarrollo de su industria cuando se logra el verdadero impulso industrial y minero linarense, y puede afirmarse que son los efectos del gran proceso tecnológico iniciado en Inglaterra y conocido como la Revolución Industrial. El envenenamiento por el plomo es la enfermedad profesional más antigua conocida como saturnismo, en recuerdo de Saturno, ya que éste daba carácter melancólico a las personas nacidas bajo su influencia. No fue hasta el siglo XV en que se hicieron importantes progresos en estas intoxicaciones, Ellenborg, Agricola, Paracelso, Alonso Rodríguez de Tudela y en el siglo XVIII Ramazzini publicó un libro que se puede considerar como un tratado de intoxicaciones profesionales. En el siglo XIX nace la toxicología como ciencia, Orfila con su Traité de Toxicologie, Tanquerel des Planches, Bourdelin, Wanstroostoryk, Van Svieten, Wall y Pleuk con sus numerosos escritos, crean esta ciencia, tanto desde el punto vista médico-curativo como forense. Autores del distrito de Linares como M. Corral y Maira, E. Naranjo de la Garza y J. Leal comentan la verdadera enfermedad del trabajador minero conocido en este medio vulgarmente como cansera, anemia o emplomados. El símbolo químico Pb corresponde al plomo con número atómico 82 y peso atómico 207,21; la mena es la galena o sulfuro de plomo con un 88% del elemento. La galena es preciso concentrarla y eliminar el sulfuro de zinc; el plomo bruto de fundición aún contiene muchas impurezas. El plomo metálico es de color blancoazulado con tendencia al gris y tiene un hermoso color brillante. Los compuestos de plomo que se emplean en la industria, son numerosos y se dividen en compuestos inorgánicos y compuestos orgánicos. Los compuestos orgánicos, son los óxidos y las sales y los orgánicos son las sales y los derivados etilados. Las tres clases de plomo, blando, refinado y duro o antimonioso tienen importantes usos industriales; los dos primeros por su ductibilidad sirve para laminados en planchas u hojas, cañerías, etc y el duro, por ejemplo, para fabricar soldaditos de plomo. Los compuestos de plomo tienen afinidad de aplicaciones industriales, el mínio sigue siendo indispensable, como protección anticorrosiva de estructuras metálicas de hierro expuestas a la intemperie y a la acción del agua del mar. Los derivados etilados, el plomo tetraetilo, se usa como antidetonante en los carburantes de motores de explosión y su mayor o menor adición a ellos les proporciona el octonaje. El riesgo tóxico se produce de acuerdo con el estado fisicoquímico y la solubilidad del compuesto de plomo; los compuestos que se presentan en forma de polvo y hasta el mismo plomo metálico en esta forma y sobre todo los gases de plomo son los de mayor riesgo tóxico. Las fundiciones de segunda fusión, que utilizan como primera materia chatarra de plomo de toda especie son los que poseen el mayor riesgo tóxico, por la excesiva producción de polvos finos de plomo y de sus óxidos. La industria que usa soldaduras realizadas con sopletes a elevadas temperaturas, como la fabricación de carrocerías de automóviles o el desguace de buques con soplete de oxicorte, sobre chapa de acero imprimidas con mínkio o la fontanería de construcción son altamente peligrosas. Existen intoxicaciones voluntarias, accidentales y profesionales; las voluntarias son muy raras, porque los compuestos de plomo tienen mal sabor, difícil de enmascarar, si bien la sal de Saturno se usó como abortivo. Las intoxicaciones accidentales son muy frecuentes, las intoxicaciones alimenticias por ingesta de alimentos o bebidas contaminadas con el plomo, agua o bebidas alcohólicas, cervezas envasadas en recipientes metálicos con elevado contenido de plomo. El pan, bien porque el trigo haya sido tratado con arseniato de plomo o porque se haya molido en molinos cuya parte triturante contenga plomo. El saturnismo profesional, reviste gran importancia social y constituye con seguridad la enfermedad profesional más extendida en las naciones industrializadas. Existen multitud de trabajos con riesgo de producir esta enfermedad profesional y en los que es obligatoria la aplicación de normas preventivas y los reconocimientos periódicos de los trabajadores. Las profesiones en las que el porcentaje de saturnismo es más elevado son las siguientes: mineros, fabricación de acumuladores, impresores (linotipistas y cajistas), soldadores, fabricación y aplicación de esmalte y los metalúrgicos que trabajan con plomo y sus aleaciones. Las dosis tóxicas varían con el producto, dependiendo de su solubilidad y de la dosis realmente absorbida; desde Brouasdil, se admite que un mg. ingerido diariamente, es suficiente para producir saturnismo. Actualmente se piensa que dosis más reducidas absorbidas de forma regular, durante tiempo prolongado conducen a las conocidas manifestaciones del saturnismo. La vía más importante de absorción del plomo es la digestiva y en segundo lugar la respiratoria y ya en lugar secundario, figura la absorción por otras mucosas, por la piel o excepcionalmente por la absorción de fragmentos de plomo metálico (proyectiles) incluidos en el organismo. El plomo se solubiliza y pasa a la sangre en forma de albuminatos o nucleinatos de plomo, de fosfato de plomo coloidal o de un complejo inorgánico de fosfato y cloruro cálcico; a su paso por el hígado, sufre un proceso de detoxicacón y una parte es excretada al intestino con la bilis, de donde se vuelve a absorber. Se deposita el plomo en el hígado, bazo, riñones y en especial en el esqueleto; se elimina por las fáneras cutáneas, por la saliva y la mucosa bucal, por el sudor, bilis, heces y por la orina. Su acción es enzimática inhibiendo como consecuencia, ciertos procesos metabólicos celulares de gran importancia; la anemia es el resultado de una acción compleja y además el plomo es un tóxico vascular, vasoconstrictor e hipertensor que a la larga da lugar a una esclerosis arterial. Pueden producirse también lesiones hepáticas, poco estudiadas hasta ahora, aunque las renales son características. No vamos a señalar la sintomatología de las intoxicaciones agudas y se pasara directamente a la sintomatología crónica.
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