La Real Academia Española define el término “visión” como acción y efecto de ver. Esta “visión” confiere la capacidad de interpretar el mundo que nos rodea, nos permite adquirir conocimiento, comunicarnos con el resto de las personas e interaccionar con otros estímulos. Esta información llega a nuestros órganos visuales en forma de fotones de luz que correctamente interpretados conforman nuestra “visión” del entorno. La “visión” es, en definitiva, uno de los más importantes sentidos, cuyo elemento fundamental son los ojos. A través de dichos órganos, se produce el procesamiento de los fotones de luz, una señal física que posteriormente se convertirá en una señal química y, finalmente, en señales eléctricas que serán interpretadas por la corteza visual del cerebro. Nuestra “visión” del mundo es, de este modo, una compleja lectura de potenciales eléctricos. Si la estructura fundamental de la visión son los ojos, el elemento clave de dichos órganos es, sin lugar a dudas, la retina. La comprensión de la estructura y función de la retina de los vertebrados ha sido y sigue siendo el objetivo de muchos científicos en la actualidad. Ramón y Cajal, ya en el siglo XIX, fue el primero en presentar descripciones anatómicas completas de los tipos de células neuronales que constituyen la retina en varias especies de vertebrados (Ramón y Cajal 1893). Posteriormente, se desarrollaron numerosos estudios para la interpretación de la fotoquímica de los fotorreceptores, la adaptación a la oscuridad, la visión del color y la formación de la imagen. A mediados del siglo XX, gracias a la aparición de nuevas técnicas como la microscopía electrónica, los microelectrodos y la inmunotinción, se producen importantes avances que permiten una comprensión más profunda y detallada sobre la organización de la retina y el sistema visual. Actualmente, se está profundizando en el conocimiento del tejido retiniano gracias a nuevas y potentes herramientas de visualización.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados