La leishmaniosis canina Lcan es una zoonosis en toda la Cuenca Mediterránea, siendo la lesión renal la causa principal de mortalidad en el trascurso de la enfermedad.
La combinación de antimoniales con alopurinol se considera el tratamiento de primera línea en esta enfermedad, aunque la combinación de miltefosina y alopurinol tiene una eficacia similar. El uso de antimoniales se asocia con efectos adversos sobre la función renal y a ello se suma la escasa sensibilidad de las pruebas diagnósticas disponibles para poder establecer un diagnóstico precoz de lesión renal. Los perros infectados y tratados, en la mayoría de los casos, no alcanzan la curación parasitológica y sufren recidivas después del tratamiento. En este estudio se plantearon dos objetivos. El primero fue evaluar y comparar el efecto de las dos combinaciones más utilizadas en el tratamiento de Lcan sobre la respuesta humoral, carga parasitaria y respuesta inflamatoria sistémica asociada a esta enfermedad y su relación con los parámetros clínico-patológicos. El segundo fue valorar el impacto de estos dos tratamientos sobre la función renal. En el estudio se incluyeron 20 perros diagnosticados de Lcan en el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Complutense de Madrid. El diagnóstico se realizó mediante inmunofluorescencia indirecta IFI y se confirmó mediante PCR anidada y qPCR de aspirados de médula ósea y/o linfonódulo. Los perros fueron clasificados en dos grupos de tratamiento, antimoniales con alopurinol Grupo G y miltefosina con alopurinol Grupo M Los pacientes que necesitaron tratamiento nefroprotector recibieron dieta renal, IECA, un bloqueante de los canales del calcio y ácido acetil salicílico según el caso.Respecto a la puntuación clínica y peso no se observaron diferencias significativas entre los dos grupos pero la normalización de la presión arterial fue más significativa en el Grupo G.Tampoco hubo diferencias entre ambos grupos en cuanto a la evolución del IFI. La qPCR permitió valorar la reducción de la carga parasitaria en pacientes que seguían siendo positivos mediante PCR anidada. Los resultados de la PCR en orina fueron negativos en todas las muestras antes y después del tratamiento. En relación a la electroforesis de proteínas plasmáticas se evidenció una mayor normalización de las mismas en el Grupo G.El antimoniato de meglumina fue más efectivo que la miltefosina en la resolución de la anemia y de la respuesta inflamatoria, a excepción de la haptoglobina; sin embargo en el Grupo M la haptoglobina se redujo significativamente, quizá debido al tipo de metabolismo que sufren ambos fármacos.
Ninguno de los dos tratamientos modificó la tasa de filtración glomerular pero en los perros del Grupo G aumentaron los niveles plasmáticos de creatinina después del tratamiento y en el Grupo M hasta el final del seguimiento. La reducción del cociente proteína/creatinina en orina fue más significativa en el Grupo G que en el Grupo M. Sin embargo, en el Grupo G la electroforesis de proteínas en orina reveló un aumento del porcentaje de proteínas de bajo peso molecular después del tratamiento; mientras que en el Grupo M, se observó un aumento del porcentaje de proteínas de alto peso molecular y una reducción del porcentaje de las proteínas de bajo peso molecular a lo largo de todo el estudio.
Aunque son necesarios nuevos estudios con un número mayor de pacientes en ambos grupos, de los resultados obtenidos en este estudio se puede concluir que, en el periodo de tiempo estudiado, el antimoniato de meglumina es más eficaz que la miltefosina en la resolución de las alteraciones inflamatorias, de la anemia y de la respuesta humoral relacionadas con Lcan, pero que puede ser potencialmente nefrotóxico. Por ello es recomendable emplear métodos laboratoriales específicos para la valoración de la función renal en los pacientes que vayan a ser tratados con este fármaco.
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