En el presente libro se describen algunos indicadores para crear y argumentar el concepto agente distribuidor del conocimiento y asignarlo al investigador educativo ocupado, preocupado, convencido y comprometido socialmente por transmitir, dialogar, socializar y debatir el conocimiento producido mediante la investigación en la institución donde labora, en las comunidades científicas e investigativas donde participa de manera voluntaria y por convicción, y en las comunidades en que correlaciona y coactúa.
Los indicadores elegidos giran en torno a los aspectos siguientes: condición humana, condición laboral y profesional de la persona que realiza la investigación cotidianamente, las precisiones conceptuales sobre el concepto de distribución del conocimiento, los aspectos que distinguen y diferencian los modos de distribución del conocimiento (difusión, diseminación y divulgación), así como las acciones acordes con la época histórica actual.
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