La poesía es la gloria de la pérdida, la conquista del fracaso, su final esplendor, y el fracaso es la aureola suprema de los auténticos conquistadores. Vida y ensueño, engaño y desengaño para eso está el poema como una desdichada y feliz introspección que va al desgarramiento, tránsito por atmósferas que se hacen sagradas, atmósferas oscuras... El rumbo del destino no es para ser andad sino desandado, búsqueda del ayer en un descenso hasta el más puro manantial de la sangre y la savia. La poesía no es las alas ni el aire sino el vuelo, no la voz ni las cosas cantadas sino el canto que viene, él sí desde la otra orilla.
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