Según las macroencuestas a escala europea y española a mujeres víctimas de violencia de género, un elevado número de éstas no denuncia ni verbaliza los hechos. ¿Qué factores dificultan la denuncia? Entre todos los factores personales, psicológicos, sociofamiliares, económicos, educativos y estructurales, en este libro nos detenemos en la autopercepción de las víctimas. Este primer paso en el proceso de victimización en casos de violencia de género está, además, condicionado por los estereotipos y roles de género, que hemos llamado la marca de Eva tratando de visibilizar cómo operan la cultura y la socialización en la propia percepción de la identidad. La incidencia de esta autopercepción en el proceso penal puede ser de gran intensidad. Primero, porque la condición de víctima debe ser heterodesignada por un órgano judicial después de un proceso penal. En segundo lugar, para que la víctima ideal procesal, esto es la víctima que se perciba como tal, denuncie, participe en la acusación, declare, recuerde, dé detalles y quiera ser reparada, no suele coincidir con las mujeres víctimas de violencia de género cuyo perfil es muy variado. El proceso penal debe conocer este proceso de victimización que experimentan las mujeres para entender e interpretar con perspectiva feminista las necesidades de asistencia, protección, participación y reparación. Una Administración de justicia ciega al género y al proceso de victimización ni cumple su función ni es un recurso útil y eficaz para erradicar la violencia de género.
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