La conducta criminal es compleja y hasta cierta medida imprevisible y consecuentemente impredecible. No obstante, y a pesar de esta afirmación de tipo general, las ciencias del comportamiento defienden que existen modelos estándares de conductas que han de ser tenidos en cuenta. La conducta criminal se puede manifestar en una serie de síntomas o características propias de cada individuo, donde el hecho criminal puede reflejar ciertos matices o características personales del autor. El reto del investigador está en descubrir esos matices e interpretarlos, haciendo un análisis de las evidencias, pronunciando un diagnóstico sobre la personalidad y la tipología del autor del hecho criminal.
El análisis de todas las evidencias y características del crimen, tanto en los ámbitos físicos como en los personales y su integración en todos los resultados analíticos, nos permitirán el diagnóstico del hecho criminal.
págs. 17-74
Pecado, confesión y culpa de la Iglesia medieval: la autoconciencia del delito como requisito de salvación
págs. 75-94
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