«Creí justo recurrir a la violencia para transformar el mundo», escribió Manuel Tagüeña al recordar el impulso que, muy joven aún, le llevó a ingresar en las Juventudes Comunistas.
Como él, miles de jóvenes de derechas o izquierdas compartieron la doble creencia, habitual entre sus mayores, de que el nuevo mundo no alumbraría sin grandes dolores de parto y que era legítimo recurrir a la violencia para forzar su pronta llegada.
De esas creencias y de su plasmación en la acción política colectiva trata este libro. Católicos, monárquicos, fascistas, anarquistas, carlistas, marxistas, nacionalistas, militares, patronos: desde 1900, ninguna de estas fuerzas evitó recurrir a la violencia para transformar, en un sentido u otro, el mundo que les había tocado vivir. A cada una de ellas se dedica un capítulo, a cargo siempre de autores que ya tienen publicada una obra considerable sobre su respectiva materia.
La violencia carlista tras el tiempo de las carlistadas: nuevas formas para un viejo movimiento
págs. 25-66
págs. 67-104
págs. 105-143
Preparados para cuando la ocasión se presente: los socialistas y la revolución
págs. 145-190
Si los curas y frailes supieran: la violencia anticlerical
págs. 191-233
págs. 235-288
Violencia pretoriana: del "Cu cut!" al 23-F
págs. 289-325
págs. 327-364
págs. 365-406
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