400 años después de su publicación, el Quijote continúa siendo una obra completamente abierta y flexible, que permite un variado número de lecturas e interpretaciones. Esta polisemia semántica viene motivada por la concepción libre que de la literatura tenía Cervantes, basada en un tipo de ficción novedosa que necesita la participación activa del lector, que, en última instancia, es el que debe calibrar la propuesta que se le ofrece. Y esto es así porque Cervantes, con su obra, pretendía que e/ melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla.
págs. 81-106
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