La necrópolis de El Molar se descubrió casualmente cuando los propietarios del terreno donde se ubicaba, Pascual y Diego Tarí, decidieron desmontar y nivelar el mismo para adecuarlo a cultivo, descubriéndose un pendiente de oro, objetos de bronce y distintas vasijas. Puesto el hallazgo en conocimiento de Juan José Senent Ibáñez, secretario de la Comisión Provincial de Monumentos de Alicante, se decidió, en sesión del 12 de marzo de 1928 presidida por el Gobernador Civil, realizar una campaña de excavaciones en el referido lugar, destinándose la cantidad de 400 pesetas para llevar a cabo la empresa.
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