La buena argumentación jurídica se centra en el aspecto adjetivo del derecho, la labor del abogado antes que cualquier otra es generar argumentos que resulten convincentes y validos dentro del sistema legal, por ello, el trabajo del abogado consiste en dar certeza jurídica o bien crear la duda razonable. La ciencia del derecho es amplia, compleja y muy técnica, debido a las situaciones procesales que se suelen presentar para cada caso, las cuales deben ser tratadas de manera precisa para salvaguardar los derechos de los justiciables. Por ello la filosofía y la lógica jurídica juegan un papel primordial para la construcción de los argumentos que permitan sostener la teoría del caso a presentar, lo anterior a fin de favorecer la postura jurídica.
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