Muchas han sido las riadas del Segura que han asolado las vegas de Murcia y Orihuela. Pese al tiempo transcurrido, seguramente por los estragos producidos, se recuerda vivamente la de San Calixto, el 14 de octubre de 1551; y la de Santa Teresa, el 15 de octubre de 1879, a la que está dedicada la obra. En esta última inundación, los gritos de los ahogados y las plegarias de los que, a duras penas lograron salvar la vida, se escucharon en España y en otros países europeos e hispanoamericanos merced a los ecos amplificadores del telégrafo y la prensa.
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