En sus Diarios, Kafka se refiere a la “imposible abundancia” de su propia obra, como una forma de señalar las infinitas bifurcaciones que esta ofrece. Líneas de paso tan caóticas como fugaces se entretejen en el mapa de un autor inclasificable que en la actualidad reafirma más que nunca su significación. Ya sea desde el abordaje experiencial que realiza Canetti, pasando por los aportes de Hannah Arendt –quien a través de una “razón poética kafkiana” encuentra el indicio de la espontaneidad creadora en su máxima expresión–, hasta la lectura deleuziana donde la literatura se vuelve una potencia pensada en la propia lengua para hacerla implosionar, los textos de Kafka se sustraen al poder interpretativo de turno y se encaminan a una instancia libre de intenciones.
págs. 19-27
págs. 29-40
El arte expulsado del paraíso. [Anotaciones en torno a Franz Kafka: transformaciones inquietantes y correspondencia familiar]
págs. 41-49
págs. 51-58
págs. 61-72
págs. 73-82
págs. 83-92
Los enigmas del arte: crimen, culpa, justicia y objetivación artística de la condena en Franz Kafka y en Leo Perutz
págs. 93-102
Matar la escritura: el escrúpulo de la perfección en Kafka a la luzde las reflexiones de Bernardo Soares
págs. 103-110
Tragicomedia de un profundo desamparo: lectura comparada entre El fondo del vaso, deFrancisco Ayala, y El proceso, de Franz Kafka
págs. 111-120
págs. 121-130
págs. 131-139
págs. 141-149
págs. 151-159
Preciado-Kafka: de Informe para una academia a Yo soy el monstruo que os habla
págs. 161-169
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