En un mundo globalizado, la expansión del crimen organizado transnacional - liderada por grupos como los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación- ha convertido a México y Ecuador en epicentros de violencia en la región. Este estudio comparativo analiza críticamente cómo el modelo tradicional de seguridad nacional y la militarización han resultado insuficientes para contener estas nuevas amenazas globales, llegando incluso a comprometer la seguridad humana y exacerbar las crisis de derechos humanos en la región. A partir de una revisión histórica de la estructura del Estado-nación, el autor propone un cambio de paradigma esencial: transitar de la soberanía clásica hacia la soberanía como responsabilidad.
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