En este tratado fray Juan de Santa María defiende la obligación ética y la conveniencia política de que el rey desempeñe la dirección del gobierno regio por sí mismo, apoyado en algunos consejeros, pero sin ceder las decisiones más relevantes a los privados. Entregado en mano el libro y debatido el contenido personalmente entre el autor y el monarca Felipe III en el veraneo escurialense, pocos días después de haber concluido el rey su lectura procedió al cese del duque de Lerma como valido, por lo que el tratado adquirió enorme notoriedad y mereció varias ediciones y traducciones a otras lenguas. Fue considerado un modelo moralizado de política regia contrapuesto a los de otros reinos en un momento en que las exigencias de la confrontación continental empujaban hacia una acción absoluta de las monarquías.
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