Los documentos aquí reunidos atienden a inquietudes que vienen desde el nutrido campo de estudios sobre la historia de la Unidad Popular, la historia transnacional de la política chilena, y la historia de la Guerra Fría latinoamericana. Cada campo tiene sus propios marcos, y los documentos pueden ser leídos desde esas matrices, con fines divergentes. Trazos del pasado fascinantes que se desprenden de conversaciones como la que Luis Corvalán sostuvo con el embajador soviético el 8 de agosto de 1973 (documento 126), en medio de una aguda crisis política, social y económica, resultan ejemplificadoras. Corvalán, allí, acusa que el secretario general del Partido Socialista, Carlos Altamirano, había propuesto un “autogolpe” como salida al dilema político del momento, algo totalmente descartado por sus aliados comunistas, y también por el propio Allende. Corvalán, de hecho, temía por la unidad de sus aliados ante la posibilidad de un quiebre con el presidente ante la magnitud de las diferencias. La conversación con el embajador soviético significa distintas cosas, dependiendo de las interrogantes: da cuenta del escenario de desesperación de los últimos días de la democracia chilena, de las contradicciones que el escenario había agudizado en la Unidad Popular, de las relaciones de confianza del secretario general del Partido Comunista con el embajador soviético y, por último, del conjunto de circunstancias que llevaron al evento chileno más relevante y de mayor impacto global del siglo XX: el golpe que destruiría la democracia y el socialismo chileno, y que instalaría aquella brutal dictadura que, sin que el tiempo la desdibuje del todo, sigue presente en el Chile actual (del prólogo de Marcelo Casals).
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