Hubo un país atrasado y pobre que a punto estuvo de ser uno de los más modernos, avanzados y cultos de su entorno. En el primer tercio del siglo XX, la educación, la investigación, la ciencia y la cultura lograron transformar España. Al final del siglo XIX, España es pobre, atrasada, con gran desigualdad social y una población mayoritariamente analfabeta. Regenerar y modernizar el país se convierte en una obsesión para algunos intelectuales, entre los que destaca Francisco Giner de los Ríos y un grupo de catedráticos que ponen el foco en la educación. Son los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza, una escuela en la que nace un método pedagógico rompedor.
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